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Los robots nos roban los trabajos, pero, ¿por qué no nos salvan del coronavirus?

Hasta hace tres meses, el gran enemigo de la clase trabajadora era la automatización. Los robots y los algoritmos amenazan al 20% de todos los empleos globales. Sin embargo, el enemigo del trabajo ahora mismo es el coronavirus. El capitalismo jamás se ha enfrentado a nada similar al Covid-19, una amenaza terrible que se ha expandido por el mundo y ha paralizado las principales economías del planeta.

Pero, ¿por qué las máquinas que nos roban el trabajo no han sido capaces -ni lo son ahora- de frenar al coronavirus? Esa es la pregunta que se hace la revista Wired. Y la respuesta no es fácil. Si los seres humanos tenemos miedo de los robots, no deberíamos. Porque ninguna máquina puede por si sola diagnosticar, cuidar o curar a ninguno de los pacientes que tristemente están luchando contra esta terrible enfermedad.

Los robots nos roban los trabajos, pero, ¿por qué no nos salvan del coronavirus? (Photo by Jekesai NJIKIZANA / AFP) (Photo by JEKESAI NJIKIZANA/AFP via Getty Images)

La crisis del coronavirus demuestra que la economía global no puede depender de las máquinas porque se desmorona sin trabajadores humanos, porque las máquinas están muy lejos de igualar nuestra inteligencia y destreza. Es más probable que una máquina automatice parte de nuestro trabajo, no que lo destruya por completo.

Pasar de las máquinas de escribir a los procesadores de texto hizo que los trabajadores fueran más eficientes. Las máquinas tienen sus puntos fuertes, por ejemplo, en las cadenas de montaje, y los humanos tienen los suyos. Por ejemplo, en los hospitales o siendo creativos.

Sin embargo, las máquinas no son muy inteligentes, especialmente cuando se trata de resolver problemas. Cuando somos niños, aprendemos mediante prueba y error, mientras que las máquinas deben ser programadas para conseguir desarrollar una destreza, pero no pueden aprender.

Incluso en uno de los lugares más automatizados del mundo, los almacenes de Amazon, se ha visto que las máquinas no son tan necesarias como los humanos. La empresa de Jeff Bezos ha anunciado que necesita más de 100.000 personas para cubrir la alta demanda de envíos a domicilio. Personas, no máquinas.

La tecnología de automatización de Amazon solo mejorará a partir de aquí. Pero la demanda de productos seguirá aumentando, como vemos con esta bonanza de contratación. "Su necesidad de mano de obra humana puede disminuir con el tiempo, pero por ahora el crecimiento de la demanda de sus productos supera cualquier ganancia de la automatización", asegura en el mismo artículo Dean Baker, economista senior del Centro de Investigación Económica y Política y profesor visitante de la Universidad de Utah.

Otor ejemplo claro de que la automatización todavía no ha derrotado a los humanos se da en las fábricas de coches. En España, las de SEA, Nissan o Renault ha tenido que cerrar, lo mismo que en Estados Unidos casi todas las marcas han hecho lo mismo, incluso Tesla, la fabricante de coches más tecnológicamente avanzada del mundo en estos momentos. Ninguna de sus máquinas ha podido frenar los daños del coronavirus.

Pero, ¿qué pasará después del coronavirus? es indudable que las pérdidas o los problemas económicos harán que las empresas confían más en máquinas que intenten sustituir nuestros trabajos... pero será un error: ninguna máquina puede cocinar como un chef, transmitir la cercanía de un camarero o conducir un coche, un tren o pilotar un avión. Quizás esta sea de las pocas noticias buenas que nos está dejando esta terrible crisis. Los humanos seguimos siendo insustituibles.

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