Mercados españoles cerrados

Las rebajas ‘irrepetibles’ que se avecinan en la moda

El Estado de Alarma ha obligado a cerrar temporalmente los casi 15.000 establecimientos del sector textil en España. Durante las semanas que dure el confinamiento, las tiendas se quedarán sin su principal fuente de ingresos, ya que la venta online supone solo el 7% del total de sus ganancias. Además, tanto grandes de la moda como pequeños comercios tendrán que hacer frente al mismo problema cuando se levante la cuarentena: cómo vender el exceso de stock acumulado durante las últimas semanas y las que quedan por venir.

Al finalizar las rebajas de invierno, las colecciones de primavera empiezan a llegar a las tiendas, aunque febrero y marzo son considerados ‘meses valle’ dentro del sector, es decir, no concentran un gran volumen de ventas en comparación con enero. El grueso suele producirse a partir de abril, cuando las temperaturas empiezan a subir. Pero este año permanecerán cerradas las dos primeras semanas del mes, como mínimo. Por tanto, se juntará la ropa que ya está en las tiendas y almacenes con las nuevas colecciones de verano.

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Cartel de 'Rebajas' y maniquís en tienda de ropa. Foto Getty

En el momento en que la actividad se recupere, las tiendas tendrán que poner todos sus esfuerzos en volver a la normalidad de stock lo antes posible, lo que se traducirá en unas rebajas sin precedentes. Se prevé que la campaña de verano sea ‘histórica’, que haya más ofertas y más baratas que nunca, dada la alta cantidad de género que se tendrá que vender fuera de temporada.

El desabastecimiento no se notará hasta finales de año

Por supuesto, esto tendrá un efecto directo sobre las cuentas de las empresas del sector textil, puesto que tendrán que comenzar la temporada primavera-verano con descuentos para alcanzar cierta rentabilidad o al menos las mínimas pérdidas.

El sector no inauguró el 2020 con buen pie: el volumen de ventas a nivel mundial entre enero y febrero fue un 2,4% menor que el año anterior. Un semestre completo tirado por la borda, si unimos este dato a las pérdidas que conlleva el cierre de los establecimientos durante más de un mes.

No obstante, la temporada de verano está salvada, puesto que las primeras prendas ya empiezan a llegar a los almacenes en el mes de diciembre; la que realmente preocupa es la de invierno. Según la Asociación Española de Comercio Textil (Acotex), los problemas de abastecimiento en el sector de la moda se empezarán a notar en el último trimestre del año. Las colecciones invernales ya se están confeccionando y deberían llegar a los almacenes en los próximos meses. Pero, con el cierre de las fábricas y la bajada de su ritmo productivo tras su reapertura, las cadenas de suministro se han paralizado.

En total, la ONU ha cifrado en 1.500 millones de dólares (unos 1300 millones de euros) el impacto del COVID-19 para el sector textil y de la confección a nivel global. Las exportaciones de la industria de la moda también se verán desplomadas, con pérdidas de hasta 50.000 millones de dólares, o 45.000 millones de euros. La industria textil europea será una de las más afectadas, especialmente, en España, Francia e Italia, mercados en los que el sector de la moda está muy integrado con los proveedores chinos. Ahora, como en el resto de los ámbitos societales y económicos, solo nos queda esperar a que todo pase. Llegarán tiempos -y rebajas- mejores.

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