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La razón por la que los mexicanos siguen optimistas con la economía

Antonio Sandoval

Este texto fue publicado originalmente el 9 de diciembre de 2019

La confianza de los consumidores mexicanos acumuló en noviembre pasado 29 meses de incrementos a tasa anual, incluyendo desde luego los primeros 12 meses de la presente administración federal. Si bien es cierto que este indicador ha reportado 2 meses de retrocesos (octubre y noviembre), el desempeño anual se mantiene muy favorable; incluso fue en este 2019 cuando alcanzó una lectura máxima histórica que todavía sigue vigente, en 48.81 puntos, lo que representa el mejor nivel desde que existen estadísticas, superando al registrado en marzo del año 2001.

Usualmente, la confianza del consumidor descansa en dos pilares esenciales: las tasas de interés y las perspectivas del banco central mexicano en torno a la economía. En el primer caso las tasas han ido a la baja este año, mientras que los economistas consultados por el Banco de México se mantienen pesimistas en cuanto al crecimiento del PIB.

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En este entorno complicado y de indicadores erráticos, ¿qué es lo que mantiene positiva la confianza de los consumidores mexicanos? ¿Qué es lo que supuestamente le ha dado credibilidad a la política económica del presidente Andrés Manuel López Obrador?

Consumidores, casi indiferentes a la baja de tasas

Un análisis del banco inglés Barclays aporta una respuesta que al parecer tiene mucho sentido: La confianza del consumidor no se sustenta mucho en las tasas de interés, con todo y que este año el banco central mexicano ha llevado a cabo tres recortes consecutivos de 25 puntos base ubicándose la tasa de referencia en 7.50 por ciento, su nivel más bajo desde mayo de 2018; este ajuste de la tasa de interés debería traducirse en aceleración del crecimiento y más préstamos del sistema financiero hacia los diferentes actores económicos.

“Sin embargo, esta teoría no se aplica necesariamente a México. Si bien el consumo privado representa aproximadamente 65 por ciento del PIB, creemos que solo es marginalmente impulsado por tasas más bajas, ya que la penetración bancaria es baja”, argumenta Barclays en su análisis.

El banco inglés también expresa que las acciones de los corporativos mexicanos no reflejan una tendencia clara en un ciclo de relajación monetaria; el análisis sugiere que las compañías de consumo no se ven significativamente beneficiadas por tasas de interés más bajas.

Por su parte, los bancos han publicado resultados operativos resistentes en todos los escenarios de política monetaria pero debido a los altos spreads y los ingresos sin intereses. Las empresas de infraestructura tampoco han mostrado ninguna sensibilidad.

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Este es el factor de impulso

“En México reina una sensación de ‘todo es bueno’ bajo un tipo de cambio estable o fuerte frente al dólar. Por lo tanto, la estrategia de reducción de tasas de Banxico no necesariamente logra un mayor consumo y crecimiento económico. Por el contrario, la estabilidad cambiaria se ve afectada al disminuir el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos”, explica Barclays.

“Después de un ejercicio analítico y una encuesta a nivel nacional, concluimos que los mexicanos miden mucho más el desempeño de la economía, y de AMLO, a través del nivel del tipo de cambio, que supervisan muy de cerca, y se fijan menos en el nivel de la tasa de referencia actual“. En realidad, menos del 11 por ciento de los encuestados tenía una idea razonable de la tasa de interés actual.

Pero no son solamente los individuos los que se fijan en el tipo de cambio para evaluar con base en su desempeño la política económica. Las empresas mexicanas también se centran más en la paridad cambiaria que en las tasas de interés, de acuerdo con la opinión de los encuestados en niveles gerenciales.

Notimex

Así, esta administración tuvo en 2019 un factor a su favor, el desempeño del tipo de cambio. Fue tal la estabilidad que, al parecer, influyó de manera determinante para que, pese a la desaceleración del PIB y el deterioro de otros indicadores clave como el del empleo, los consumidores y la economía en general no solamente mantuvieran, sino que incrementaran en determinando momento la confianza en la administración del presidente López Obrador.

Hoy toma relevancia ese dicho que señala: “presidente que devalúa, se devalúa“, a pesar de que en los tiempos actuales ya los presidentes no devalúan o dejan de devaluar al peso, son los mercados los que lo hacen.

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