Mercados españoles abiertos en 6 hrs 26 min
  • S&P 500

    4.060,43
    +44,21 (+1,10%)
     
  • Nasdaq

    11.512,41
    +199,06 (+1,76%)
     
  • NIKKEI 225

    27.354,79
    -7,96 (-0,03%)
     
  • Dólar/Euro

    1,0896
    +0,0004 (+0,03%)
     
  • Petróleo Brent

    87,74
    +0,27 (+0,31%)
     
  • BTC-EUR

    21.039,49
    -399,11 (-1,86%)
     
  • CMC Crypto 200

    520,02
    -7,17 (-1,36%)
     
  • Oro

    1.931,00
    +1,00 (+0,05%)
     
  • HANG SENG

    22.566,78
    0,00 (0,00%)
     
  • Petróleo WTI

    81,17
    +0,16 (+0,20%)
     
  • EUR/GBP

    0,8780
    +0,0004 (+0,05%)
     
  • Plata

    24,02
    +0,00 (+0,02%)
     
  • IBEX 35

    9.035,60
    +78,10 (+0,87%)
     
  • FTSE 100

    7.761,11
    +16,24 (+0,21%)
     

El dibujo animado Pumuki protagonizó una serie memorable que no pasaría hoy los filtros de ningún educador

Ya no se hacen dibujos como los de antes”, “los dibujos de ahora son una basura y no enseñan valores”... Seguro que alguna vez has oído algo así o incluso lo has pensado, tengas la edad que tengas: lo de idealizar las cosas de la infancia no es algo que hayamos inventado precisamente ahora. No vamos a negar que en nuestro baúl de los recuerdos hay ejemplos de series animadas de altísimo nivel educativo como la fabulosa “Érase una vez la vida”, pero si nos ponemos analizar otros grandes éxitos tradicionales podemos encontrar cosas que a día de hoy escandalizarían a cualquier progenitor. Por ejemplo, ¿recuerdas al entrañable Pumuki? Pues hoy no pasaría los filtros de ningún educador.

Creado en 1961 por Ellis Kaut, el duendecillo Pumuckl (o Pumuki, como se le conoció en España) debutó en una radionovela alemana antes de arrasar internacionalmente como protagonista de una serie de televisión. En España fue tan famosa que su canción de apertura trascendió la pequeña pantalla y se convirtió en la tonadilla con la que las niñas jugaban a la goma en los patios de recreo: “Olé, olá, el duende acaba de llegar. Olé, olá, Pumuki es colosal”.

La serie, pionera en el empleo de imagen real mezclada con animación, contaba las peripecias de una singular pareja formada por el travieso kobold (una especie de duende de la mitología germana) y el maestro Eder, un anciano carpintero que le hacía de contrapunto con su carácter sereno y responsable.

Un momento: ¿responsable? ¿seguro? Lo cierto es que para los estándares actuales quizá haya quien discuta esto último. Y es que el viejo y querido Eder le daba a la cerveza como si la fueran a prohibir. De hecho, los adultos solían aparecer bebiendo y fumando, frecuentemente borrachos, ¡y hasta al propio Pumuki le encantaba la cerveza!

Fotogramas de algunos episodios de Pumuki
Fotogramas de algunos episodios de Pumuki

Para entender cómo esto podía pasar en una serie dirigida a niños no solo hay que asumir que eran otros tiempos, sino también recordar el contexto cultural en el que fue creada y que explica algunas tradiciones que resultan chocantes fuera de su Baviera natal. En esta región las tabernas son un elemento esencial de la cultura tradicional y la cerveza es tan omnipresente y socialmente aceptada que a veces hasta dejan que los niños tomen un sorbito de la jarra.

Y así es como Pumuki normalizaba el consumo de tabaco y alcohol, pero en absoluto es la única serie infantil plagada de elementos discutibles que veíamos sin inmutarnos. La sangre y la violencia de Caballeros del Zodiaco o el machismo del pervertido viejo verde de Bola de Dragón pasaban ante nuestros inocentes ojos sin que nadie pusiera el grito en el cielo. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Decididamente, no.