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Prototipos olvidados: Dome Zero (1978)

feedback@motor1.com (Fernando Moreno)
Dome Zero 1978

Creado por un equipo de competición de Japón, no obtuvo la homologación en su país natal para convertirse en un modelo de producción.

Aunque el diseño en forma de cuña no suponía una revolución en la segunda mitad de los años 70, lo cierto es que el Dome Zero obtuvo una gran aceptación en el salón de Ginebra de 1978, el mejor escenario posible para debutar a lo grande. 

Dome no era un fabricante al uso, sino un equipo de competición japonés que se aventuró en el desarrollo de un deportivo, con el fin de llevarlo a la producción. El objetivo no se cumplió, pero gracias a la reproducción de juguetes del modelo, obtuvo fondos suficientes para crear unas instalaciones modélicas, donde surgieron varios vehículos de carreras de vanguardia. 

Hoy en día, Dome Racing Ltd. puede presumir de ser una compañía referente dentro de la competición automovilística. De hecho, es la que dirige los proyectos 'racing' de Honda y Toyota. Todo, a partir del Dome Zero...

¿Por qué el coche no llegó a las calles? Principalmente, porque no se pudo homologar en su país natal, debido a causas desconocidas. Ante esta negativa, Dome creó una segunda versión, denominada P2, para que fuese legal en Estados Unidos, pero tampoco lo logró. 

Además, el equipo creó la versión de competición RL. Con ella, disputaron las 24 Horas de Le Mans en 1979 y 1980, aunque sin grandes resultados. 

Otros concept cars que debemos recordar

El Dome Zero montaba un propulsor detrás del habitáculo, con 2,8 litros y seis cilindros en línea, que entregaba 145 CV y venía asociado a una caja manual de cinco velocidades. No se trataba de un flamante motor V8 o V12, como los que portaban los deportivos de Ferrari o Lamborghini, pero se colocaba tan solo un escalón por debajo de estos referentes europeos. 

El coche no alcanzaba el metro de altura y tan solo media 4,0 metros de longitud, lo que unido a un peso inferior a una tonelada, daba como resultado unas prestaciones muy destacadas: 220 km/h de velocidad máxima y aceleración de 0 a 100 en 7,0 segundos.  

Dome Zero 1978

El equipo de frenos estaba conformado por discos ventilados, en el eje delantero, y macizos, en el trasero. Si bien, lo más destacado era un habitáculo minimalista, propio de una película del futuro, que incorporaba una instrumentación digital. 

Fíjate en la palanca de cambios. No estaba entre los dos asientos, sino pegada a la puerta derecha. Para la climatización, se creó un módulo bastante original, que recogía varios mandos, de los que solo se podía encargar el conductor, ya que estaban en su lado.

En fin, un prototipo muy original que sirvió para que el mundo de la competición mantenga un reputado especialista japonés.