Mercados españoles cerrados
  • IBEX 35

    8.036,40
    -85,70 (-1,06%)
     
  • Euro Stoxx 50

    3.602,41
    -15,94 (-0,44%)
     
  • Dólar/Euro

    1,2174
    +0,0001 (+0,01%)
     
  • Petróleo Brent

    55,15
    -0,95 (-1,69%)
     
  • Oro

    1.855,50
    -10,40 (-0,56%)
     
  • BTC-EUR

    26.482,91
    -348,09 (-1,30%)
     
  • CMC Crypto 200

    651,44
    +41,45 (+6,79%)
     
  • DAX

    13.873,97
    -32,70 (-0,24%)
     
  • FTSE 100

    6.695,07
    -20,35 (-0,30%)
     
  • S&P 500

    3.841,47
    -11,60 (-0,30%)
     
  • Dow Jones

    30.996,98
    -179,03 (-0,57%)
     
  • Nasdaq

    13.543,06
    +12,15 (+0,09%)
     
  • Petróleo WTI

    51,98
    -1,15 (-2,16%)
     
  • EUR/GBP

    0,8895
    +0,0036 (+0,41%)
     
  • Plata

    25,57
    -0,29 (-1,12%)
     
  • NIKKEI 225

    28.631,45
    -125,41 (-0,44%)
     

Préstamos, ‘leasing’ o ‘renting’, ¿cómo pagar el coche a plazos?

·3 min de lectura
¿Me conviene más el renting, el leasing o el préstamo de toda la vida?
¿Me conviene más el renting, el leasing o el préstamo de toda la vida?

Actualmente, para comprar un coche tenemos una gran cantidad de opciones para pagarlo a plazos. Tanto por parte de los concesionarios como por parte de los bancos las alternativas se han multiplicado. Si bien podemos financiar un coche con un préstamo de toda la vida, es común que las financieras nos insistan en escoger otras vías como el renting o el leasing, en ocasiones “disfrazadas” con nombres como Financiación Flexible o Fácil. Aunque cada vez son más comunes, lo cierto es que no siempre es fácil conocer las diferencias entre unas y otras o cuál es la opción más adecuada para nosotros.

Artículos relacionados que pueden interesarte

Características de los préstamos, el renting y el leasing

Los préstamos lineales son los de toda la vida. Actualmente tienen un coste medio del 7,44% TAE y nos permitirán obtener hasta el 80% del valor del vehículo, lo que nos obliga a pagar una entrada del 20% del coche, aunque es posible negociarla; de hecho, algunos préstamos permiten conseguir el 100%. Por ejemplo, Cofidis ofrece un préstamo coche desde el 6,12% TAE, sin comisiones y sin vinculaciones.

Las cuotas mensuales que pagaremos serán una mezcla del capital por devolver con los intereses generados y tendremos que pagar aparte otros gastos como la matriculación, los impuestos o los seguros. Una vez terminemos de pagar, el coche será nuestro.

El renting es como un alquiler a largo plazo (generalmente a tres años). El coche no es nuestro y no tendremos opción de compra, las mensualidades que paguemos serán como el alquiler e incluirán los impuestos, el seguro y la manutención. No obstante, al terminar el plazo no podremos comprarlo y es posible que el contrato venga con restricciones como un kilometraje máximo o no poder salir del país con el vehículo.

El leasing en cambio es como un alquiler con opción a compra. En este caso pagaremos una mensualidad como si fuese un alquiler, pero que cubrirá una parte del capital del vehículo si al final decidimos comprarlo. La responsabilidad de pagar los impuestos, los seguros y la manutención será nuestra, aunque la titularidad seguirá siendo del concesionario y al final del plazo podremos elegir si comprarlo, ampliar el leasing o renovar el coche.

¿Qué opción es la mejor para financiar un coche?

No hay una “opción mejor”, todo dependerá de las necesidades que queramos cubrir según nuestra situación financiera y el uso que queramos darle al vehículo.

Los préstamos lineales son una buena alternativa para personas que quieran tener en propiedad el vehículo y que no tengan pensado cambiarlo cada pocos años.

El renting es una opción para tener en cuenta si preferimos desentendernos del papeleo de los impuestos y los seguros y no queremos pagar una entrada. También está pensado para aquellos que quieran cambiar cada poco tiempo de vehículo. No obstante, debemos tener en cuenta que el coche nunca será nuestro, no tendremos opción de comprarlo y podremos encontrarnos con limitaciones en su uso.

El leasing es la alternativa intermedia, ya que al final del plazo podremos elegir si lo compramos o no. La ventaja es que pagaremos cuotas más bajas que con un préstamo, pero tendremos que hacernos cargo de los costes asociados (impuestos, seguros, mantenimiento…) y, si decidimos comprarlo, la cuota final para la compra será más alta.

La mejor forma para elegir es analizando el uso que le daremos al vehículo y los costes finales de cada alternativa para poder comparar cuál será la que mejor se adapta a nuestras necesidades.