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Se disparan las ventas de coches de segunda mano de más de 20 años en España

Jaime Quirós
·3 min de lectura

El miedo al contagio de la COVID-19 en espacios masificados ha llevado a los ciudadanos a usar más el coche que antes —incluso a aquellos que antes ni siquiera tenían vehículo propio—, relegando la protección del medio ambiente a un segundo plano.

La posibilidad de desplazarse en coche es ahora más atractiva que nunca: no solo es más cómodo y rápido, sino que también reduce significativamente el riesgo de contagio (sobre todo, si solo viaja una persona por automóvil), lo que ha llevado a muchos individuos a adquirir un vehículo privado para desplazamientos esenciales. Así lo refleja el informe publicado este mes por el Instituto de Estudios de Automoción: las ventas de coches de segunda mano con más de veinte años de antigüedad en España se han disparado hasta un 31% en julio y agosto (esto es, cerca de 44.000 vehículos).

La posibilidad de desplazarse en coche es ahora más atractiva que nunca, puesto que reduce significativamente las probabilidades de contagio. Getty Creative.
La posibilidad de desplazarse en coche es ahora más atractiva que nunca, puesto que reduce significativamente las probabilidades de contagio. Getty Creative.

Sin duda, se trata de la salida más económica para todo aquel que necesite una opción de movilidad alejada del transporte público y que no pueda o no desee desplazarse en otros medios— como el patinete eléctrico o la bicicleta — o andando. El precio de este tipo de coches ronda los 1.400 euros, pero algunos se llegan a vender incluso por solo 500€.

Lógicamente, esto supone un golpe muy duro para el transporte público, cuyo uso siempre se trata de fomentar para favorecer al medio ambiente. Sin embargo, la salud es ahora mismo la prioridad número uno para muchos ciudadanos, por encima de cuidar el planeta.

Uno de cada diez coches vendidos en España en los últimos meses es de segunda mano

Todo esto se produce en un contexto en el que el Gobierno central ha lanzado el Plan Renove 2020 para rescatar a la industria del automóvil tras la crisis de la COVID-19, combinado con el plan MOVES II, destinado a las ayudas para la compra de coches eléctricos. A pesar de las ayudas, estrenar coche no está de moda. Datos de Anfac (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones) revelan que la venta de nuevos turismos tocó fondo en abril, con una caída del 97% con respecto al año anterior.

Uno de cada diez coches vendidos en España durante los últimos meses es de segunda mano y mucho más contaminantes que los de nueva fabricación, al haber sido producidos cuando las normas medioambientales eran más permisivas. Si la tendencia pre-confinamiento pasaba por el fomento del uso del transporte público como solución al grave problema de la contaminación en las grandes ciudades, todo apunta a que muchos usuarios no volverán a utilizar los servicios públicos. Al menos, hasta que la situación epidemiológica se haya estabilizado o se haya encontrado una vacuna efectiva.

Aunque las ayudas a la compra de coches eléctricos son una buena solución, lo cierto es que nada garantiza su éxito en estos momentos, puesto que este tipo de vehículos son más caros y su uso todavía no está generalizado. Para evitar el aumento en la venta de coches antiguos, que además de contaminar más, son menos seguros y contribuyen al envejecimiento del parque automovilístico español, parece que lo más factible por el momento es aumentar la seguridad sanitaria en el transporte público.

Esto requiere, por un lado, de la cooperación de los usuarios, que deben portar la mascarilla e intentar mantener la distancia de seguridad con otros viajeros y, por otro, de los gobiernos y los sistemas de transporte público de las ciudades españolas. La optimización de la red en horas punta, la desinfección a fondo de los vehículos y estaciones y una buena comunicación con los usuarios por todos los canales son medidas básicas para animar a la población a viajar en transporte público durante estos difíciles momentos.

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