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Por qué los españoles pagamos la tarifa de Internet más cara de Europa

Maribel Rodrigo.- La proliferación de ofertas y el aumento de los servicios asociados al contrato han generado una imagen borrosa del sector en los últimos años: más megas, tarifa plana en las llamadas, uno o varios móviles asociados a la cuenta del fijo sin coste adicional… Todo son ventajas o más bien así lo parece. Porque si nos vamos a los hechos, lo cierto es que España tiene las tarifas más caras de Internet de nuestro entorno.

Aunque cueste creerlo, pagamos hasta un 40% más que algunos de nuestro vecinos franceses y más de un 25% por encima de lo que cotizan los alemanes por servicios similares. Las razones son varias. En primer lugar, los paquetes de Internet y telefonía fija en España siguen siendo más caros que en los países de nuestro entorno (Italia al margen). Todo ello teniendo en cuenta que somos el tercer país donde más se redujo el precio de la factura de Internet en 2016, un 13,39%.

En España nos cuesta una media de 46,95 euros al mes el paquete de ADSL o fibra óptica para navegar por Internet desde casa más la telefonía fija, según un informe del comparador Kelisto.es, mientras que la media de Alemania, Francia, Inglaterra e Italia es de 35,67 euros al mes.

Nos dan nuevos servicios (tele, fútbol, películas, móviles…) y nos suben la tarifa cada ‘equis’ meses y no pasa nada. A veces esos servicios nos interesan, pero no siempre estaríamos dispuestos a contratarlos de forma activa.

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Foto de Digital Trends.

Somos el país donde más caros se pagan los servicios de mayor y menor velocidad de navegación (10MB y 100MB). En concreto, si nos fijamos en una de las tarifas que más está creciendo en los últimos meses, la de 100MB, somos el doble de caros que países como Francia. Aquí pagamos 57,46 euros mensuales de media y al otro lado de los Pirineos, 24,9 euros, y eso pesa en la suma. En 30MB sólo nos supera Alemania.

En la búsqueda del porqué de que los españoles paguemos más que nuestros vecinos por Internet figura un hecho curioso: no nos gusta cambiar de operador, a pesar de que cada vez tenemos más facilidades para hacerlo.

Algunos expertos aluden a que no cambiamos de proveedor de Internet por comodidad; otros citan el miedo a que las cosas que funcionan dejen de hacerlo; que confiamos en los que siempre nos han dado el servicio y, en consecuencia, miramos con dudas a los nuevos players que ofrecen tarifas más competitivas…

Más argumentos: si tradicionalmente Internet en España ha sido más caro que en los países de nuestro entorno, los operadores tienen más fácil mantener tarifas altas en general. Además, el hecho de ser un país periférico siempre ha resultado una tesis aceptable.

La crisis y la pericia de las operadoras alternativas a Telefónica han ido cambiando este escenario, pero la diferencia persiste. Ahora que volvemos de las vacaciones con necesidad de ajustar gastos, conviene ponerse las pilas y ver si nos estamos perdiendo una posibilidad de ahorrar en un servicio que ya se ha convertido en una comodity como la luz o el agua.

Laotracaradelamoneda

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