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Qué es (y qué no es) un planeta y cómo se forman

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Qué es (y qué no es) un planeta y cómo se formanDaniel Rocal - PHOTOGRAPHY - Getty Images

¿En qué pensamos cuando hablamos de ‘planeta’? Seguramente ahora te estés imaginando a la Tierra, una bola azul y verde rebosante de vida. Pero que existan organismos vivos no es un requisito indispensable para un planeta. De hecho, es una condición bastante rara (no conocemos otro planeta salvo el nuestro que contenga vida). Además, hay lunas en las que podría haber vida y planetas en los que sería impensable.

La mitad de los planetas de nuestro sistema solar son grandes bolas de gas en las que es imposible aterrizar. La otra mitad son planetas rocosos, la mayoría demasiado hostiles para albergar vida. Por tanto, ¿cómo definimos un planeta? ¿Por qué todos son redondos? ¿Y qué pasa con las lunas?

Un planeta es cualquier cuerpo natural relativamente grande que gira en una órbita alrededor de alguna estrella (y que a su vez no se trata de otra estrella; es decir, que no irradia energía por fusión nuclear).

La estructura de los sistemas estelares se establece mediante la gravedad, una de las cuatro fuerzas fundamentales del cosmos. Los cuerpos más masivos (las estrellas) atraen al resto de objetos próximos y los encadenan a su órbita. Los planetas, por definición, están atados a su estrella anfitriona y son agitados por su tracción gravitatoria; no podrían existir sin ellas.

Una luna no puede ser un planeta porque depende, no directamente de la estrella, sino de la gravedad del propio planeta. Este juego de jerarquías gravitatorias es lo que mantiene en orden nuestro universo.

Definiendo un planeta

Algunos científicos imponen restricciones extra con respecto a las características que debe tener un planeta. Una de estas condiciones es el tamaño: un planeta debe tener más de mil kilómetros de ancho, es decir, debe ser mayor que el asteroide más grande conocido (Ceres). Respecto a la forma, deberá ser lo suficientemente grande como para haber sido comprimido por su propia gravedad en una esfera: eso es aproximadamente setecientos kilómetros de ancho, dependiendo de su densidad. La gravedad, de nuevo, es la razón por la que los planetas (y todos los cuerpos celestes en general) son redondos. Además, un planeta no debe sobrepasar cierta masa límite; más allá, su núcleo experimentaría fusión nuclear (lo que le convertiría en una estrella).

¿Cómo se forman?

Como apuntábamos, los planetas no pueden existir sin una estrella madre que los custodie.

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Ilustración digital del Sistema Solarrbkomar - Getty Images

Pongamos como ejemplo nuestro propio sistema solar: hace unos 5000 millones de años, no había nada aquí, donde estamos: solo una nube interestelar de gas y polvo, lo que también conocemos como nube molecular. Se cree que esta nube fue colapsando sobre sí misma debido a su propia gravedad hasta que formó una especie de disco. Solo a partir de estas regiones de nubes moleculares se produce la formación de estrellas, y también de planetas.

La mayor concentración de masa en el centro del disco formó el Sol, mientras que el resto de escombros de gas y polvo fueron formando cada uno de los planetas y demás cuerpos que hoy conforman el sistema solar donde vivimos. Este es un proceso lento y tedioso, de millones de años, y también, extremadamente violento (para muestra, el nacimiento de nuestra Luna). 🌜

¿Por qué Plutón no es un planeta?

pluto illustration incorporating nasa new horizons terrain imagery
Pluto. Illustration incorporating NASA New Horizons terrain imagery.

HYPERSPHERE/SCIENCE PHOTO LIBRARY - Getty Images


La Unión Astronómica Internacional (IAU) es la encargada por la comunidad científica de clasificar los objetos astronómicos. Este organismo enumera ocho planetas que orbitan alrededor del Sol; en orden creciente de distancia respecto a nuestra estrella, son Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Plutón también figuraba como planeta hasta 2006 (y su exclusión continúa generando debate hasta hoy, además de muchos memes). Hoy sabemos que existe un número indeterminado de cuerpos congelados que orbitan nuestro sol, incluido Plutón; se denominan planetoides, puesto que no cumplen estrictamente con la definición de planeta aportada en el párrafo anterior, pero siguen siendo más grandes que un cometa.

De acuerdo con la decisión de la IAU de 2006, para que un cuerpo celeste sea un planeta del sistema solar, debe cumplir tres condiciones: estar en órbita alrededor del Sol, haber sido moldeado por su propia gravedad en una forma redonda o casi redonda, y haber “despejado el vecindario alrededor de su órbita”, lo que significa que su masa debe ser lo suficientemente grande como para que su gravedad haya eliminado los escombros rocosos y helados. Plutón falla en el tercer requisito y ahora se le considera parte del cinturón de Kuiper.

Hasta finales del siglo XX no teníamos constancia de la existencia de más planetas. Pero en 1995, Mayor y Queloz hallaron a 51 Pegasi-b. Desde entonces, se han descubierto más de 5000 exoplanetas de muy diversos tipos, y la lista no deja de crecer.