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El plan del Gobierno para captar inversiones chinas en energía, infraestructura, transporte

·12 min de lectura

"Si te interesa el ping pong, te lo ofrezco; si quieres tecnología 5G, te la brindo; si quieres un tren rápido, también tenemos; si buscas un puerto, un satélite, un préstamo o un instituto Confucio…aquí lo tienes", explicó Enrique Dussel Peters, a un entrevistador de la BBC de Londres, acerca de la proactiva manera de trabajar de la diplomacia del "dragón".

El mexicano es una de las autoridades más confiables a la hora de analizar el derrotero de las incursiones de China en Latinoamérica. Profesor de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y coordinador del centro de estudios China-América Latina y el Caribe, contabiliza, "en lo que se refiere a la inversión China en infraestructura, se desarrollaron 24 proyectos en la región por un valor de u$s18.000 millones en 2020, a pesar de que estábamos en plena pandemia".

Pekín o Beijing, en chino simplificado y tradicional, es una capital con 3.000 años de historia. China teje con paciencia y a largo plazo y fomenta los planes económicos quinquenales que son sometidos al escrutinio de los integrantes del régimen de partido único que posee el gobierno asiático. El poderoso partido comunista de China.

Estos planes, que comenzaron a implementarse en 1953, suelen considerarse una precisa hoja de ruta de la expansión económica de la potencia de Asia que rivaliza con la hegemonía atlántica liderada por los Estados Unidos.

Esta nueva realidad geopolítica es catalogada por muchos analistas internacionales como una nueva "guerra fría" en el mundo, esta vez, entre China y EE.UU. Porque la anterior enfrentó, por el predominio mundial, a la Unión Soviética y los EE.UU. Se trataba de dos sistemas de producción diferentes y dos estilos políticos y sociales distintos.

En esta nueva guerra fría, no hay un enfrentamiento de sistemas productivos pero si hay competencia por los mercados y por la gobernanza mundial con la novedad de la exportación de un modelo político autoritario y estatista que parece extenderse en algunos países occidentales.

Y, es en ese sentido, donde el Gobierno de Alberto Fernández intentará lograr un equilibrio entre las dos potencias teniendo en cuenta la necesidad de acuerdos por la deuda con los países occidentales liderados por EE.UU.

Sin embargo, la indefinición de un acuerdo por el tamaño del ajuste necesario para repagar los vencimiento de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha llevado a los funcionarios de Casa Rosada a abrazar la opción de China como la tabla de salvación de un gobierno que enfrentará demandas muy exigentes en la segunda mitad de su mandato.

Alberto Fernández busca concretar proyectos de inversión por parte del gigante asiático

China: una misión ambiciosa

El viaje presidencial que Alberto Fernández realizará, con una pequeña comitiva el próximo 4 de febrero, en ocasión de la ceremonia de inauguración los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing, que han sido boicoteados por la administración estadounidense de Joe Biden como respuesta a la violación de los derechos humanos en la provincia de Xinjiang y que tiene algunos ecos de la decisión adoptada en 1980 por Jimmy Carter cuando las delegaciones de deportistas de la OTAN no participaron de los JJ.OO. en Moscú en protesta por la invasión de Afganistán, es una apuesta a un solo pleno que realizará el Presidente argentino para conseguir inversiones necesarias que posibiliten sacar del estancamiento y la irrelevancia a la economía nacional.

Si bien algunos proyectos están más avanzados que otros, según voceros de la influyente embajada argentina en China que conduce el embajador kirchnerista Sabino Vaca Narvaja, existe la decisión de profundizar la relación entre los dos países teniendo en cuenta que se tratará, tan solo, de un eslabón más en una larga cadena de acuerdos entre Argentina y China que comenzó durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner y continuó durante el gobierno de Mauricio Macri, quizá con menor intensidad, pero con igual interés por posicionar al país como un proveedor de materias primas, de soja y de carne para los habitantes del gigante asiático.

Vaca Narvaja, que antes de la Navidad subió un curioso video en redes donde explicó, él mismo, por qué se nombra como Niú Wang Dao, traducción relacionada con el taoísmo, filosofía de cuño oriental a la que le dedica horas de estudio, confirmó que el Gobierno nacional buscará aumentar la producción de energía nuclear que en nuestro país representa cerca del 8% del total de la matriz energética.

En la Expo Internacional de Dubai, Sabino Vaca Narvaja, hijo de Fernando Vaca Narvaja, ofreció un discurso donde sostuvo, "el proyecto político que represento tuvo desde el principio muy en claro que su socio nuclear debía contemplar la posibilidad de garantizar financiamiento y, al mismo tiempo, estar dispuesto a maximizar la participación de la industria local y una adecuada transferencia de tecnología". Y, para ello, sostuvo encuentros con funcionarios de la empresa SPIC, State Power Investment Corporation Limited, una de las cinco principales empresas de generación de electricidad de China.

Fue el sucesor de China Power Investment Corporation después de que se fusionó con State Nuclear Power Technology Corporation en 2015, con la cual acordó firmar un memorándum de Cooperación Estratégica con la empresa argentina INVAP.

A pesar de estos avances, el encuentro cara a cara entre Alberto Fernández y Xi Jinping del 4 de febrero próximo, servirá también para conocer cuál es el alcance y la profundidad de la alianza entre los dos gobiernos cuando en la sede del gobierno chino, se firmen los acuerdos que se encuentran in pectore.

Algunos de ellos se anunciaron prematuramente por la falta de luz que están sufriendo porteños y bonaerenses agobiados por el calor y los contagios de Covid-19.

El titular de la autónoma secretaría de Energía, Darío Martínez, que reporta directamente a la Vicepresidenta de la Nación, se reunió junto a las autoridades de la empresa china CET, China Electric Power Equipment and Technology, para proyectar la construcción de una nueva estación transformadora y un nuevo tendido eléctrico a lo largo de 500 km. de alta tensión.

El Gobierno busca en China un socio estratégico de peso

Por su parte, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz y el Canciller, Santiago Cafiero, prepararon una carpeta con un título acorde a los tiempos que maneja la política del gigante asiático y deudor del plan quinquenal del extinto Presidente General Juan D. Perón que se llevó a cabo cuándo los mandatarios nacionales eran elegidos cada seis años.

El "Nuevo Plan Quinquenal integrado a proponer" se armó con varios proyectos de interés para los funcionarios de la Casa Rosada.

Por ejemplo, un amplio proyecto modernizador de las redes ferroviarias que incluyen mejoras en la infraestructura de las líneas, San Martín, Roca y Belgrano Cargas.

En esta materia, el bazar de compras de la Argentina no tendrá un único proveedor, el gobierno también negocia con Rusia para modernizar las líneas férreas. La idea de Béliz y cia. es inaugurar 100 trenes de cercanía en lo que resta de la presidencia de Fernández, y para ello, adquirirían 110 coches para la línea Belgrano Sur, 5 para la red del Sarmiento, 200 coches para la línea Roca y se analiza mejorar la logística en la provincia de Neuquén en la zona de Vaca Muerta.

Las dos represas de la provincia de Santa Cruz, Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, se hallarán también en el menú. Para estos ambiciosos proyectos se necesitan miles de miles de yuanes pero, en estos casos, las reticencias de los asiáticos han prosperado, en particular, después que se conoció un dictamen determinante del CONICET y la Universidad de Cuyo, donde se advirtió la falta de información científica que cuantifique el impacto que tendrán las represas hidroeléctricas que se construyen sobre el río Santa Cruz en los glaciares patagónicos.

Ese informe oficial del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales fue requerido con celeridad en la Corte Suprema de Justicia donde se tramita la causa que evalúa la continuidad o suspensión de las obras.

A pesar de ello, la Argentina tiene elementos para presionar teniendo en cuenta las sanciones del Banco Mundial a la compañía china CGGC.

La compañía China Gezhouba Group Company Limited ganó la licitación para la construcción de las represas de Santa Cruz, Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en el mes de agosto de 2013 en un consorcio de empresas que integró junto a Hidrocuyo S.A. y Electroingeniería, conducida en esos momentos por Osvaldo Acosta y Gerardo Ferreyra, empresarios muy cercanos a los gobiernos kirchneristas. En julio de 2014, durante la visita a nuestro país del presidente de China, Xi Jinping, se firmó finalmente el contrato de financiamiento de las centrales hidroeléctricas por u$s4.714 millones, con lo que se convirtió en la obra pública récord de la época.

Las credenciales de CGGC eran soberbias. Con operaciones en 53 países, entre ellos varios de América Latina, lo que le ha valido más de un dolor de cabeza por la hostilidad de la diplomacia comercial de los Estados Unidos, ocupó el quinto lugar entre las empresas chinas que operan en el exterior.

Sin embargo, haber construido la central eléctrica más grande del mundo, la Presa de las tres gargantas, no pudo evitar que en mayo de 2015 fuera duramente sancionada por el Banco Mundial. Los directivos chinos reconocieron mala praxis "en tres proyectos financiados por el Banco en la República Popular de China en relación con la conservación del agua, la recuperación de terremotos y la gestión de inundaciones", según consta en documentación del organismo de crédito.

Estas cuestiones harían inverosímiles los intentos de los funcionarios del gobierno para sacar adelante la financiación de los bancos estatales chinos, durante esta gira presidencial a Beijing, para las represas del sur del país.

Otros proyectos, que requerirán de importantes sumas de dinero en inversión, podrían ver la luz verde, por ejemplo, las obras de la central nuclear IV, con un reactor similar al de la Central Nuclear Embalse.

La creación de la cuarta central nuclear por la cual se están negociando pre contratos entre la CONEA y Nucleoeléctrica S.A. del lado argentino y la Corporación Nuclear China, por la utilización del combustible nuclear a utilizarse.

Esta obra tendría un costo total de 8.500 millones de dólares y, en principio, China financiaría el 85% del proyecto que comenzaría a saldarse ocho años después cuando el reactor comience a generar fluido eléctrico.

La ampliación del parque fotovoltaico Cauchari 4 y 5 en la provincia de Jujuy, gobernada por Gerardo Morales, es un proyecto, también paralizado, pero de necesaria reactivación, teniendo en cuenta la necesidad de avanzar en obras de energía renovable que incorporarán a Cammesa, generadora de electricidad, 715 MW de potencia. Es bueno recordar que los cambios en la matriz energética están regulados por la ley 27.191 que ha propuesto como meta que el 20% de la energía sea renovable para el año 2025.

Un proyecto de infraestructura que podría cerrarse este año involucra la construcción de los puentes Chaco-Corrientes y Santa Fé-Paraná. Y, quizá se avance en conversaciones, para realizar dos nuevos pasos cordilleranos que deberían realizarse en conjunto con el nuevo gobierno de Chile de Gabriel Boric.

Si bien ya existieron conversaciones con funcionarios del saliente gobierno de Sebastián Piñera, en Pekín, están interesados por avanzar en la participación de las millonarias licitaciones de los pasos a nivel a través de la cordillera de los Andes cuyas obras materiales comenzarán en 2022. Una inversión cercana a los 3 mil millones de dólares para construir los pasos, Los Libertadores o Cristo Redentor y Las Leñas.

El proyecto del Paso Las Leñas ya posee fondos de parte del Estado argentino. Ambos pasos están siendo estudiados por distintas áreas, incluida la ambiental, y poseen presupuesto aprobado del orden de los 300 millones de pesos durante este año para avanzar con los estudios previos y delinear la parte inicial de las obras.

Los estudios realizados indican que el Paso Las Leñas podría optimizar el transporte de carga entre ambas naciones, el cual actualmente implica 30 millones de toneladas anuales, y permitirá además una circulación constante todo el año.

El proyecto de construcción del Paso Las Leñas surge como otra alternativa de conexión entre Chile y Argentina, que en este área tiene como principal vía de comunicación el paso Los Libertadores/Cristo Redentor, que concentra más del 70% del movimiento comercial de manera inestable, ya que concentra aludes en invierno y aluviones en primavera, por lo que la comunicación se interrumpe en promedio unos 25 días al año, y afecta el comercio internacional y el tránsito particular.

Hay más proyectos en la lista de "bazar" que prepararon los funcionarios argentinos, algunos de ellos, plantas de tratamiento de agua potable, obras en el sistema de gasoductos, programas de vivienda y hábitat, y el parque eólico Cerro Arauco y el conflictivo tema de la conectividad digital , la fibra óptica y el 5G.

Este último tema, por lejos, el de mayor conflictividad para las relaciones de la Argentina con los Estados Unidos, país en el que se ha vetado la operatoria de la empresa Huawei por ser propiedad del Estado chino y ser sospechosa de actividades de espionaje industrial y de control sobre las poblaciones donde opera.

Sea como fuere, el gobierno chino ha hecho todos los deberes necesarios durante la pandemia de coronavirus para, ahora, abrir su bazar y cerrar acuerdos comerciales. En el caso de Argentina, la potencia asiática, ya ha reemplazadoa Brasil como principal socio y la diplomacia activa de ofrecer vacunas, fabricadas con el método tradicional de virus inactivo, ha permitido que China reemplace de alguna forma al mecanismo COVAX diseñado por las potencias occidentales para ir en ayuda de países en vías de desarrollo. El fracaso de COVAX ha significado el ascenso de la diplomacia humanitaria desplegada por Pekín.

Este hecho, sumado a la victoria de candidatos de centro izquierda en la región latinoamericana, ha posibilitado que Xi Jinping, el dirigente que vivió en una cueva en el interior rural de su país cuando tenía 15 años mientras se desarrollaba la Revolución Cultural de Mao Zedong, intente concretar la incorporación de Argentina a la denominada Ruta de la Seda.

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