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Guardiola se lleva palos hasta cuando no hace nada: "yo también me enfadaría si no ganara con su presupuesto"

Luis Tejo
·5 min de lectura
Guardiola da órdenes a gritos a los futbolistas del Manchester City.
Guardiola dirigiendo al City en el partido en Oporto. Foto: Matt McNulty - Manchester City/Manchester City FC via Getty Images.

Hay gente que tiene una virtud innata para causar controversia. Personas que son capaces de generar bronca y acaparar titulares hagan lo que hagan, incluso si no hacen nada. Hay bastantes ejemplos en la sociedad actual, pero pocos son tan identificables como Pep Guardiola.

Esta semana su Manchester City se ha enfrentado al Oporto en el quinto partido de la fase de grupos de la Champions League. El resultado, un 0-0 un tanto insulso pero esperable toda vez que ambos contendientes ya tenían casi asegurada su clasificación para octavos gracias a sus resultados en semanas anteriores. Sin embargo, el enfrentamiento estaba cargado de tensión.

Tanta, que el entrenador de los portugueses, Sérgio Conceição, declaró que era comprensible que Guardiola estuviera molesto con el resultado del encuentro. Y lo hizo con una frase lapidaria, tal como recoge el propio sitio web de su club: “Yo también estaría enfadado si no consiguiera ganar con el equipo y con el presupuesto que él tiene”.

¿Fue tan grande el mosqueo de Guardiola como para justificar semejante ataque? Ni mucho menos. Las declaraciones se pueden ver en el siguiente vídeo; el fragmento concreto está a partir del minuto 1:09. Traducimos para quienes no dominen del todo el inglés: teniendo en cuenta que el City fue el dominador absoluto de la posesión de la pelota y que tuvo varias ocasiones falladas, el periodista le preguntó a Pep si creía que el Oporto se había conformado con el empate. El técnico catalán dio la respuesta estándar: “Preguntadle a su entrenador. Nosotros vinimos aquí a ganar el partido, merecimos ganar, pero en el fútbol merecer no sirve para nada porque al final es el resultado el que lo dicta todo”.

Podría pensarse que no fue más que un malentendido, o que algún reportero malintencionado quiso malmeter para sacarle a Conceição un titular jugoso. Lo cierto, y un tanto extraño, es que la cosa viene de atrás. El Oporto y el City han desarrollado últimamente una rivalidad que no tiene demasiada lógica, dadas las pocas veces que se cruzan, pero que está protagonizando episodios un tanto desagradables vistos desde fuera.

Precisamente después del partido el Oporto, en su boletín de noticias oficial que distribuye por e-mail a sus aficionados (y que recogió el diario local Record), no solo recogió las palabras de su entrenador, sino que fue más allá. Habló de que Guardiola iba con “mala disposición” y que no se debería quejar, sino “considerarse afortunado” porque hubo “escándalo arbitral” al no indicarse un penalti que los blanquiazules juzgan claro. También atacaron a otros integrantes de la delegación citizen, como el centrocampista brasileño Fernandinho, de quien dicen que “a sus 35 años, demostró que el dinero es importante, pero no compra clase ni modales” en referencia a las declaraciones del jugador tras el encuentro, en las que insistía en que sus rivales “han buscado el empate durante todo el partido porque ya les servía para pasar”.

Otro atacado fue Bernardo Silva, su compatriota portugués, de quien dijeron que “es internacionalmente conocido como culpable por racismo”. Cabe pensar que se refieren a aquel suceso un tanto estrafalario de 2019 en el que Silva comparó una foto de niño de su compañero y amigo Benjamin Mendy, francés de raza negra, con el muñeco que sirve de imagen a las chocolatinas Conguitos. Quizás influya el hecho de que Silva salió de la cantera del Benfica y es seguidor reconocido del club lisboeta, uno de los grandes rivales del Oporto.

Por supuesto, el City no se quedó callado. Medios ingleses indican que un portavoz del club salió a responder:

No es la primera vez que el Oporto ha reaccionado mal en circunstancias parecidas. En esta ocasión se trata del juicio desafortunado y la crítica dirigida a título individual a algunos de nuestros jugadores e incluso a nuestro entrenador, que rechazamos por completo. En 2012, la última vez que nos enfrentamos, el club negó que sus fans tuvieran un comportamiento claramente racista por el que acabaron siendo investigados y multados. En este contexto, este estallido es casi tan sorprendente como decepcionante.

A lo que se refieren los mandatarios ingleses, y que probablemente sea el origen de esta enemistad, es a la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Europa League de aquella temporada, en la que el City consiguió clasificarse (solo para ser eliminado por el Sporting de Lisboa en la siguiente ronda). En el partido de ida, en el estadio do Dragão, se registraron insultos contra el italiano Mario Balotelli, entonces integrante del plantel británico. La UEFA impuso al club portugués una multa de 20.000 euros. Probablemente lo que sentara mal al Oporto no es la cuantía del castigo, sino que el asunto se investigó porque los de Manchester presentaron una denuncia.

Este mismo año ya hubo tensión en el partido anterior entre ambos contendientes en esta misma fase de grupos en campo británico, en la primera jornada, allá en octubre, y que se saldó con victoria local 3-1. Conceição ya afirmó entonces que se había sentido muy molesto por “la forma en que Guardiola habló a los jugadores y a los árbitros”, a los que asegura que presionó en exceso para condicionar su actuación. Pep, por su parte, se limitó a mostrar su desacuerdo con ese ataque.

En toda la historia no se registran más enfrentamientos en partido oficial entre el City y el Oporto, así que en principio no parece que haya más motivos para que surja una rivalidad entre ellos que, en cierto modo, puede resultar apasionante: si bien los celestes dispone de mayor poderío económico y, quizás, actualmente su potencial futbolístico sea mayor, la tradición histórica de la entidad del norte de Portugal es mayor, pudiendo presumir de haber ganado dos veces la Copa de Europa/Champions League y otras dos la UEFA/Europa League, mientras que su rival solo tiene una Recopa. Pero que la razón para el enfrentamiento sea extradeportiva, y además tan turbia, es más bien causa de preocupación. Esperemos que la disputa no pase a mayores la próxima vez que se encuentren.

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