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Noticias locales en EE.UU. adoptan modelo de beneficencias

Gerry Smith
Noticias locales en EE.UU. adoptan modelo de beneficencias

(Bloomberg) -- The City, un sitio web que cubre noticias locales en la mayor metrópolis de Estados Unidos, debutó este mes con una cuenta bancaria con la que algunos de sus pares sin fines de lucro solo podrían soñar.

Con el respaldo de casi 10 millones de dólares de organizaciones filantrópicas e individuos, la organización de noticias con sede en Nueva York tiene más del doble del efectivo que tenía la pionera sin fines de lucro, Texas Tribune, cuando comenzó hace 10 años.

Aún así, el editor de The City no da nada por sentado. John Wotowicz, exbanquero de inversiones, busca constantemente fuentes de financiamiento adicionales. Planea gastar alrededor de US$4 millones este año, gran parte en sus 18 reporteros. Si las donaciones dejan de fluir, The City se quedará sin dinero para 2022.

"Tenemos 2 años y medio de espacio en el banco", dijo Wotowicz recientemente en la sala de redacción de The City en Manhattan. “No son 25 años de financiación. La recaudación de fondos seguirá siendo una parte tremendamente importante de nuestro negocio".

Tal es la vida en las noticias sin fines de lucro —y quizás una señal de lo que vendrá para el periodismo estadounidense en general—, donde el futuro nunca está garantizado y la búsqueda de donantes nunca se detiene. The City es una de las aproximadamente 200 salas de redacción sin fines de lucro en todo el país, cuyos 2.200 periodistas intentan ganarse la vida poblando los llamados "desiertos de noticias": grandes franjas del país que han quedado descubiertas a medida que los periódicos locales mueren uno detrás de otro.

Incluso Nueva York y sus reconocidos periódicos, The New York Times y New York Daily News, han reducido su cobertura local a lo largo de los años, una realidad que abrió las puertas a The City. Pero mientras Wotowicz espera alcanzar la seguridad financiera de la que gozan ProPublica o Texas Tribune, muchas salas de redacción sin fines de lucro luchan por mantenerse a flote, y algunas se han visto obligadas a fusionarse o cerrar.

"Es como Indiana Jones corriendo delante de la roca", asegura el director ejecutivo de Texas Tribune, Evan Smith. "Tienes que concentrarte en el negocio las 24 horas del día, los siete días de la semana, o te aplastará".

Tribune, con sede en Austin, Texas, fue una de las primeras organizaciones sin fines de lucro que surgieron cuando la industria de los periódicos con fines de lucro en Estados Unidos comenzó a colapsar. La idea de dirigir una sala de redacción como una organización benéfica no es nueva. Algunas organizaciones sin fines de lucro, como Center for Investigative Reporting, se remontan a la década de 1970. Pero muchos llegaron en la última década, un periodo en el que los periódicos perdieron casi la mitad de sus empleados después de que los lectores y los anunciantes se mudaran a Internet.

Sin embargo, el modelo sin fines de lucro todavía tiene un problema. Cuando se trata de recaudar dinero, hay una desconexión entre el periodismo sin fines de lucro y el público. Muchos estadounidenses ni siquiera saben que hay una crisis de noticias locales.

Una encuesta reciente de Pew Research Center encontró que 71 por ciento de los encuestados cree que sus medios locales están bien financieramente, mientras que solo 14 por ciento dijo que pagó por el acceso a las noticias locales en el último año. Otros aún no conciben el periodismo como un componente crítico de una sociedad libre. Y luego están los periodistas, muchos de los cuales se sienten incómodos pidiendo ayuda.

"Es difícil para los periodistas que pasan su carrera siguiendo el dinero ir, sombrero en mano, y decir, ’soy un reportero. Me gustaría que me diera dinero’", afirma John Adams, fundador de la organización sin fines de lucro Montana Free Press. "Era algo a lo que no estaba acostumbrado".

Un estudio publicado el verano pasado por en Centro DeWitt Wallace para Medios y Democracia de la Universidad de Duke descubrió la falta de cantidad y calidad de las noticias locales en todo EE.UU. Solo 17 por ciento de las historias presentadas por medios locales se basaron en eventos que realmente ocurrieron en las cercanías, y más de la mitad se originó en organizaciones de medios de comunicación fuera de la comunidad.

Alarmadas por cómo la desaparición de las noticias locales amenaza la responsabilidad del gobierno, las organizaciones filantrópicas han estado vertiendo dinero en posibles soluciones. Durante los próximos cinco años, la Fundación Knight planea duplicar su inversión en noticias locales a US$300 millones. Silicon Valley también está abriendo su billetera: Laurene Powell Jobs, el fundador de Craigslist, Craig Newmark y el fundador de EBay, Pierre Omidyar, han contribuido a través de sus fundaciones o esfuerzos filantrópicos a American Journalism Project, que está recaudando fondos para financiar hasta 35 salas de prensa locales.

Muchos de estos donantes han llegado a una conclusión preocupante: los informes en profundidad sobre temas como la educación, el medio ambiente o el gobierno local nunca serán rentables y deben adoptar el modelo de la Radio Pública Nacional para subsistir. Incluso el Seattle Times, con fines de lucro, está buscando donaciones de la comunidad para informes de investigación.

"Hay una creciente conciencia de que el mercado con fines de lucro no proporcionará periodismo al nivel que lo necesitamos", asegura el presidente de ProPublica, Richard Tofel.

Irónicamente, fue Craigslist el que hace mucho tiempo comenzó a desviar los dólares de publicidad de los periódicos hacia la web, seguido por Google y Facebook. Ahora estos gigantes tecnológicos están dedicando cientos de millones de dólares a apoyar las noticias locales.

Varias salas de redacción sin fines de lucro se han vuelto sostenibles. ProPublica, un sitio de noticias de investigación con aproximadamente 120 empleados, generó US$30,2 millones en ingresos en 2018, frente a US$28,3 millones del año anterior. Fundada en 2008, ha acumulado US$25,5 millones en reservas, cerca de su objetivo de reservar un año completo de gastos.

Texas Tribune generó US$9,1 millones en ingresos el año pasado, en comparación con US$7,7 millones en 2018. De los US$10,1 millones proyectados en ingresos este año, el sitio espera obtener aproximadamente US$2 millones de sus principales donantes, cerca de US$2 millones de patrocinadores corporativos y aproximadamente US$2 millones de eventos como su festival anual, cuenta Smith.

Pero mientras ProPublica y el Texas Tribune han sido historias de éxito, muchos establecimientos más pequeños están buscando fondos. EcoRI News, iniciado en Providence, Rhode Island, en 2009, informa sobre temas de justicia social y ambiental. Con ingresos el año pasado de más de US$200.000, solo tiene tres empleados y un escritorio en un espacio de trabajo conjunto.

EcoRI News ha financiado su periodismo de la manera esperada, a través de anunciantes, eventos y subvenciones. Pero también se ha visto obligado a ser creativo, aunque de maneras que encajen con su misión. Además de aceptar donaciones de una iglesia local y un grupo de coro, el sitio web ha ganado dinero recolectando restos de comida y calabazas de Halloween para compostaje, cadáveres de pavo para alimentar a los cerdos y árboles de Navidad para hacer mantillo.

Aproximadamente 13.000 personas están suscritas a la lista de correos electrónicos de EcoRI News, pero solo un pequeño porcentaje de ellas dona, asegura Joanna Detz, directora ejecutiva del sitio. La parte más difícil del periodismo sin fines de lucro es "hacer que las personas paguen por un producto que obtienen de forma gratuita".

A pesar de la dificultad de la lucha para algunos, el fracaso sigue siendo relativamente raro hasta ahora. Durante los últimos cuatro años, de las más de 200 organizaciones sin fines de lucro, solo 10 han cerrado, asegura Sue Cross, directora ejecutiva de Institute for Nonprofit News, que brinda apoyo a las salas de redacción. La mayoría de los que fracasan, dicen los periodistas sin fines de lucro, lo hacen porque sus fundadores no comienzan con fondos suficientes o carecen de experiencia empresarial.

The City inició operaciones el 3 de abril, en un momento especialmente oscuro para el periodismo local en Nueva York: en los últimos dos años, Village Voice cerró después de décadas de declive periodístico, y el icónico Daily News despidió a la mitad de su personal editorial.

La mayoría de los empleados cubren temas como transporte local, educación y vivienda. Ese día, el sitio presentó artículos sobre gastos cuestionables por parte del fiscal del distrito de Manhattan, Cyrus Vance, costosos baños en los parques y estudiantes extranjeros que podrían ser deportados después de que su escuela cerrara.

Muchos reporteros de The City provienen de organizaciones de noticias con fines de lucro como Daily News o NY1, un canal local de noticias por cable. Sus salarios, dice Wotowicz, son "muy competitivos". Sin embargo, como recordatorio de que el sitio web es una organización sin fines de lucro, el personal organizó una reunión recientemente para decidir cómo decorar la sala de redacción. ¿Su presupuesto? Menos de US$1.000.

Hasta ahora, el sitio cuenta con unos 400 miembros que han donado entre US$1 y US$2.500. En los próximos dos años, los objetivos de Wotowicz son ampliar sus reservas para que duren hasta al menos 2024 y para que sus ingresos provengan de una variedad más amplia de fuentes, incluidas las corporaciones.

Nueva York puede ser un lugar feroz para los periodistas que luchan por las primicias, pero Wotowicz, quien ha servido en las juntas directivas de NPR y Texas Tribune, espera que The City tenga más competencia, no menos.

"Esta industria está en un mundo postcompetitivo", dice. "El número de periodistas en la calle podría multiplicarse por cinco y aún no sería suficiente para cubrir todo lo que está pasando".

Nota Original:Silicon Valley Tries to Save Local News After Almost Killing It

--Con la colaboración de Dave Merrill.

Reportero en la nota original: Gerry Smith en New York, gsmith233@bloomberg.net

Editor responsable de la nota original: David Rovella, drovella@bloomberg.net

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