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Este niño de 12 años trabaja de barbero para poder sobrevivir

·3 min de lectura
Eduardo Espinal, de 12 años, trabaja como barbero en Honduras para poder sobrevivir. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).
Eduardo Espinal, de 12 años, trabaja como barbero en Honduras para poder sobrevivir. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).

La legislación en Honduras prohíbe trabajar a los menores de 14 años, pero en un país en el que la violencia está a la orden del día y buena parte de la población vive en la pobreza a muchos niños no les queda más remedio que abandonar el colegio y tratar de ayudar a su familia para ganarse la vida.

Uno de esos niños es Eduardo Espinal, un pequeño de apenas 12 años que regenta su propia barbería en un edificio con techo de zinc de Comayagua, ciudad de unos 170.000 habitantes situada en el centro de Honduras. Cada mañana abre su negocio a las 8:00 y realiza una jornada laboral de 12 horas.

El pequeño trabaja 12 horas diarias. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).
El pequeño trabaja 12 horas diarias. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).

Su padre, Wilfredo Espinal, de 50 años, se gana la vida recogiendo arena del río para venderla a empresas de construcción y su madre, Merlín Carranza, no trabaja. Ante la difícil situación económica de su familia, el pequeño se colocó de aprendiz cuando tenía 11 años en la barbería en la que su padre y él se cortaban el pelo.

El trabajo le gustó y su padre le compró un juego de tijeras con el que practicaba en casa. Al año de estar como aprendiz, el pequeño le dijo a su familia que quería abrir su propia barbería.

Wilfredo pidió entonces un préstamo con el que compró una silla de barbero y todos los utensilios y equipos de trabajo necesarios y ayudó a su hijo a abrir el negocio en un pequeño local que perteneció a su madre.

“En un día normal me levanto, me baño, me visto, como y vengo para acá”, cuenta el pequeño a AFP. “Cuando no tengo clientes, juego”.

Su padre solicitó un préstamo para poder abrir el negocio. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).
Su padre solicitó un préstamo para poder abrir el negocio. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).

Eduardo acabó la educación primaria en 2021 y ahora se dedica solo a llevar su negocio, aunque quiere hacer la secundaria a partir del año que viene. “Me gusta mucho la barbería y estudiar también”, dice.

Cobra entre dos y tres euros por corte y algún día ha llegado a ganar más de 40, una fortuna en un país en el que un tercio de su población (10 millones de personas) vive con menos de un euro al día.

Cobra entre dos y tres euros por corte y algún día ha llegado a ganar más de 40. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).
Cobra entre dos y tres euros por corte y algún día ha llegado a ganar más de 40. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).

En Honduras, uno de cada 10 niños de cinco a 18 años trabaja, según Horacio Lovo, del Instituto Nacional de Estadística del país centroamericano. Además, 500.000 de los 2,3 millones de menores que residen en esta nación ni estudia ni trabaja.

“El ejemplo de Eduardo es un caso grave de niños que dejan la escuela para trabajar”, cuenta Lovo. “Los niños deberían estar en la escuela”.

Según un informe de UNICEF, solo el 55% de los niños hondureños llegan a la educación secundaria pese a ser obligatoria. El dato ha aumentado además debido al cierre de colegios impuesto durante la pandemia del coronavirus.

Mientras se plantea retomar los estudios el próximo año, el pequeño Eduardo quiere convertirse en barbero profesional, construir una casa para su madre y ayudar a su hermana menor de ocho años a abrir un salón de belleza.

Eduardo quiere ser barbero profesional. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).
Eduardo quiere ser barbero profesional. (Foto: Orlando Sierra / AFP / Getty Images).

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