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Necesitarás menos agua y fría para lavar: el 'milagro' de los productos de limpieza hechos con hongos

Si algo queda claro es que la naturaleza siempre nos va a dar una nueva sorpresa. Pero lo más llamativo en este caso es que ella misma es capaz de buscar soluciones para salir lo menos afectada luego de transitar por los procesos ligados al ser humano.

En fin, que hongos y enzimas producidas de manera muy natural en los bosques y los océanos ahora pudieran convertirse en vitales en la batalla contra el cambio climático y por la preservación de los recursos naturales.

Empleado danés de la empresa Novozymes en Beijing, China, en 2011. REUTERS/David Gray/File Photo

Esta es la divisa que rige las operaciones de Novozymes, una empresa danesa de biotecnología que logra su materia prima en las variedades de hongos que encuentra en un bosque en hibernación en las afueras de Copenhague.

Aquí, sus especialistas parten de los hongos y los champiñones para extraer de ellos sus enzimas, elementos básicos que de manera natural estos organismos utilizan para descomponer sus alimentos.

Pues a partir de estas enzimas, Novozymes trabaja en la fabricación de detergentes de ropa y vajillas que, por sus atributos naturales, exigen el uso de mucha menos agua, y que incluso son capaces de resultar eficaces sin necesidad de agua caliente.

Nada, que además de reducir el consumo del preciado líquido en hogares, hospitales y comercios, estos detergentes permitirían que se ejecute un lavado correcto sin necesidad de agua caliente, y por lo tanto con un ahorro notable de energía eléctrica.

Como apunta una nota de The New York Times que se ocupa del asunto, nada menos que en la Unión Europea el empleo de las lavadoras representa más del seis por ciento del uso de energía eléctrica en los hogares.

De ahí que el empeño de esta empresa sea lograr un detergente menos agresivo para nuestros ríos y mares, y por lo tanto mucho más amigable con el medioambiente.

Investigación

Por ejemplo, en 2009 los científicos de Novozymes se unieron a Procter & Gamble (PG) para desarrollar una enzima que pudiera usarse en detergentes líquidos, eficaces en el lavado con agua fría. Este tipo de enzima fue encontrada en bacterias de la tierra natural de Turquía, que seguidamente fue modificada mediante ingeniería genética para que se asemejara lo más posible a una sustancia que se encuentra en el agua marina fría. Así surgió la enzima “Everest”, que ya forma parte del detergente Tide Cold Water.

“Sabíamos que esto era algo que los consumidores querían -declaró Phil Souter, director asociado de la Unidad de Investigación y Desarrollo de Procter & Gamble, de Newcastle, en el Reino Unido-. Me parece una forma muy tangible y práctica en la que la gente puede hacer la diferencia en sus vidas cotidianas”.

Pero esto no es nuevo: según los registros históricos, en 1833 científicos franceses aislaron una enzima por primera vez: la diastasa, que descompone el almidón en azúcares, y ya a inicios del siglo XX un químico alemán había comercializado la tecnología, vendiendo un detergente que incluía enzimas extraídas de los intestinos de las vacas.

Sin embargo, mucho antes el ser humano, sin saberlo apenas, se había valido de este truco químico de las enzimas para producir nada menos que el queso, el vino y otras bebidas alcohólicas.

Empresas interesadas

Ahora, el trabajo se Novozymes ha sido tan valioso que ya ostenta un catálogo de enzimas que luego son suministradas a los gigantes como Unilever (UL) y Procter & Gamble. Su trabajo con estas marcas y con otras de detergentes como Tide, Ariel y Seventh Generation, hizo que sus ingresos en 2016 fueran de cerca de 2.200 millones de dólares.

Además, al tratarse de una opción eminentemente ecológica, los productos de Novozymes resultan atractivos porque reducen de manera notable la cantidad de petroquímicos o de aceite de palma dentro de los detergentes.

Ahora Novozymes está tratando de llegar a un mercado tan vasto como el de China, temerosa de que con el desarrollo de este país se pierda el hábito de lavar con agua fría y se entre en un modelo mucho más consumista, siempre con agua caliente, como el de Estados Unidos.

Si a partir del desarrollo de enzimas se logra este objetivo, estaríamos ante una “historia fenomenal de sustentabilidad”, de acuerdo con Peder Holk Nielsen, director ejecutivo de Novozymes.

“Hablamos de un enorme ahorro de agua y energía”, concluye Nielsen.

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