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Motivos por los que tu gato se orina en tu cama

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Getty Images
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Los gatos son animales muy limpios que parecen tener la manía de higienizarse de continuo. De hecho, igualan en algunos aspectos a los humanos más quisquillosos, y cuando detectan que algo no está lo suficientemente limpio se ocupan de hacérnoslo saber. Que un arenero no esté limpio podrá motivar al gato a maullar demandando más cuidado.

Sin embargo, no es poco común que los gatos puedan orinarse en la cama de sus dueños, concretamente en la de su humano de referencia. Esto es un rasgo contradictorio con su higiene, pero que puede atender a varias explicaciones o motivos.

¿Para qué sirve una cama humana, según tu gato?

Las camas humanas son para los gatos la culminación de la comodidad: son grandes, blandas, suelen ser lugares tranquilos y, lo más importante, huele a hogar, porque es el lugar que está impregnado del aroma de los humanos de referencia.

Si tu gato no suele estar en tu habitación, de hecho ni siquiera dormita contigo, encontrará una atracción especial en la cama, tanto que descubrirá que en ella se siente relajado, pues está en una zona ajena al ruido común del hogar, con un olor agradable y texturas cómodas. El lugar perfecto para orinar, ¿si no para qué?, podría pensar él.

Este hecho podría parecer una venganza por no dejarle dormir en la cama, pues que los gatos que duermen con los humanos sientan el deseo de orinar en la cama es menos habitual, dado que asociarán que la cama se trata de un entorno que no deben manchar, por su propio bien. 

Por eso, los gatos que no suelen utilizar la cama para dormir son más proclives a hacer sus necesidades en ella, pero no como acto reivindicativo, sino por mero desconocimiento: no han experimentado que sirva para dormir, no les es útil de ninguna otra forma y determinan que es un entorno perfecto para orinar porque es segurizante.

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En todo caso, esta no es una actitud convencional, y puede tener más que ver con el estrés del gato que con una acción caprichosa, y mucho menos con una represalia hacia ti: no, el gato no quiere hacerte la vida imposible.

Si la raíz de este problema es emocional, lo que el gato podría quererte decir es que no se siente cómodo con el lugar donde has puesto el arenero, o que tal vez las dinámicas familiares han cambiado y aunque antes el arenero estaba en un lugar adecuado, ahora no lo es: probablemente esté en una zona de paso o podría ser una época especial en la que tenéis visitas de continuo y el gato no siente ahí la intimidad que necesita.

El truco para conseguir un entorno íntimo en casas muy pequeñas

La explicación más sencilla suele ser la más acertada. Lo primero que habría que evaluar es si su arenero ha sufrido algún cambio que desagrade a tu gato: tal vez el tipo de tierra. Si no es así, cabría determinar si no está situado en el lugar más indicado.

Las casas pequeñas, en concreto, presentan un serio problema para situar el arenero, todos los rincones de la casa son necesarios para hacer vida en ellos y hay pocos lugares donde colocar las cosas del gato. Una solución que puede ayudar es colocarlo en la ducha, y cuando no la estés utilizando el gato podrá entrar al aseo para realizar sus necesidades. Esta puede ser una solución útil dado que el baño suele ser un entorno segurizante: no hay ruido, hay intimidad y el olor puede ser neutro. Por otro lado, os evitará tener el arenero en una zona de paso de la casa y evitará olores fuera del aseo. 

Sin embargo esta decisión no sirve de nada si tenéis la costumbre de cerrar la puerta (cuando no se está usando), si el gato no siente libertad para acceder al aseo no hará sus necesidades allí. Cuando entres al aseo durante largo rato deberás sacar la caja del gato a la puerta.

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Otras formas de convencer a tu pequeño felino

Existen en el mercado difusores de olor que puedes instalar en enchufes cercanos a sus cosas, la camita y el arenero, estos disponen de réplicas sintéticas de feromonas de gato que actúan como neurotransmisores de su olor y que fomentan la sensación de sosiego y bienestar en el gato. 

Son olores que evocan la sensación primaria que experimentaron cuando estaban siendo amamantados por su madre, pues son una réplica de las feromonas que segregan las gatas que han dado a luz y que funcionan como señales subconscientes para los gatitos, y les informan de que todo está bien, que se trata de un lugar seguro.

Por otro lado, convertir tu cama en la antítesis de lo que es podría ser una buena idea. No es difícil dar al traste con la comodidad del edredón, si pones una manta isotérmica plateada, además de hacer un efecto impermeable en su superficie estarás quitando todo el placer a la experiencia de tu gato de subirse sobre lo que él espera que sea una superficie mullida, isonora, suave y cómoda.

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