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Cómo la morfopsicología puede ayudarnos a gestionar nuestros conflictos emocionales y de pareja

·4 min de lectura

Lo primero que hay que entender es de qué hablamos cuando nos referimos a la morfopsicología, un concepto que tal vez no te sea familiar y que no es sino el estudio de la psicología del rostro. “Es la ciencia que relaciona rostro, cerebro y conducta. Desde Aristóteles, que ya hizo un tratado de fisiognomía (prima lejana de la Morfopsicología), se sabía y se estudiaba esta relación, y en 1937 el psiquiatra Frances Louis Corman descubrió oficialmente las leyes de la Morfopsicología que se sustentan hasta ahora”, nos cuenta David Pozo, experto en Morfopsicología y mentor de desarrollo personal, que apunta que esta disciplina nos permite conocernos a nosotros mismos a través de la psicología del rostro, permitiéndonos cambiar las creencias autolimitantes que nos imponemos sin darnos cuenta.

¿Tantas cosas nos puede decir el rostro de una persona?

“A través del estudio del rostro podemos conocer la evolución de las personas y cómo han cambiado, cómo han integrado sus dificultades, sus dones y talentos naturales, sus necesidades inconscientes, su tendencia natural hacia una vida más intelectual, emocional o instintiva, su grado de introversión o extroversión, su apertura emocional, su nivel de impulsividad o de reflexión, entre otras cosas”, nos explica el experto, que añade que puede haber, de hecho, rasgos faciales que definen nuestra personalidad. “Efectivamente, el conjunto de todos los rasgos a modo de síntesis van a definir nuestra personalidad marcando la tendencia, aunque esta puede ser modificada, pues como decía el Psiquiatra Viktor Frank, en última instancia el ser humano es dueño de su destino”, apunta.

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mujer mirándose en el espejo
mujer mirándose en el espejo

Una herramienta útil

¿Estamos, por lo tanto, ante una buena herramienta que puede ayudarnos a gestionar nuestros conflictos emocionales? “Es una herramienta de diagnóstico fantástica, nos ayuda a tomar conciencia de nuestras dificultades, y una vez las aceptemos e integramos podemos hacer un buen trabajo de coaching”, añade. Nos preguntamos de qué manera puede hacerlo. “En mi caso, lo hago a través de consultas personalizadas, tanto presencialmente como online, y en una sesión de 90 minutos podemos hacer consciente al cliente de muchas de las dificultades que tiene, de por qué tiene miedos en ciertas áreas y en otras no y cómo puede sacarse mucho mejor partido a partir de este momento”, comenta el especialista.

¿Podemos sacarle partido en nuestro día a día? “Hay dos formas: La primera es a través de una consulta con un buen profesional. La segunda es hacer alguna formación para mejorar nuestra inteligencia relacional. De cualquiera de las dos formas estaremos en una mejor disposición de aplicar lo que aprendamos de nosotros mismos y de los demás de una forma inmediata”, apunta.

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La morfopsicología en el ámbito de la pareja

Otra de las dudas que nos surgen es si puede ser útil la morfopsicología en el ámbito de la pareja. “Sin lugar a dudas podemos usar la Morfopsicología para comprender mejor a nuestra pareja, entender qué es lo que nos hace sentirnos atraídos a él o a ella de forma inconsciente y poder construir relaciones más sólidas y duraderas”, explica el experto. Y nos apunta un dato llamativo: “Podemos saber que hay personas que de manera innata están más predispuestas a poder ser infieles, ya que su estructura tiende más a ser “don juanes”, que otras que son más fieles por naturaleza”. ¿De qué forma lo averiguan? “A través de un estudio de Parejas Conscientes con las fotos de los dos, les podemos hacer ver en qué son parecidos y en qué son diferentes e incluso opuestos, para que puedan empatizar mejor con el otro. El mejor momento para ello es al principio, cuando ambos están enamorados y van a estar más predispuestos a ver la parte más sombría del otro, ya que muchas veces la idealización provoca justo lo contrario. Al irse la “química del amor” pensamos que la otra persona ya ha cambiado, cuando siempre fue así, simplemente nuestra venda en los ojos no nos dejó verlo”, nos comenta.

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¿Considera entonces que puede ser útil realizar un estudio morfopsicológico en el caso de que una pareja tenga problemas? “Por supuesto. Nunca es tarde para entender y comprender al otro. Es un acto de madurez, de toma de conciencia y de amor. De hecho, la mayoría de las personas que vienen a mi consulta en esa situación mejoran enormemente sus relaciones”, concluye.

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