Moody's, S&P y Fitch han creado un oligopolio y tienden al "catastrofismo", según un estudio

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La Udima y la UPM pide crear mecanismos de control y aumentar la transparencia de estas agencias de 'rating'

MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

Las agencias de calificación han constituido un oligopolio que "impide la entrada en el mercado de nuevas firmas", además de tender al "catastrofismo" y "omitir responsabilidades" al "defender que sólo emiten opiniones que no deben sustituir al análisis del inversor".

Así lo indica el informe Las hijas de Elena: La triple A' elaborado por la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

Por todo ello, estas dos entidades piden la constitución de una entidad que evalúe y supervise a las agencias de 'rating' "para garantizar que el inversor recibe la mejor información posible".

En el informe, los especialistas coinciden en la "necesidad" de crear mecanismos de control para estas agencias, de aumentar la transparencia en su proceso evaluador y de conseguir un acceso "igualitario" a la información por parte de cualquier inversor.

Según pone de relieve el estudio, que se centra en las agencias Moody's, Standard & Poor's (S&P) y Fitch, estas entidades emiten opiniones "disfrazadas con ropajes y pseudoavales científicos que luego tienen un peso decisivo a la hora de facilitar o dificultar que las empresas, instituciones y organismos puedan financiarse en los mercados de capitales".

Entre las principales críticas que vierte el informe a las tres principales agencias de calificación destaca la creación de un oligopolio "que impide la entrada en el mercado de nuevas agencias".

"Sólo el 4% del mercado de las calificaciones esta en manos de otras agencias", señala el estudio. "Hay muchas agencias por el mundo, pero el oligopolio que ejercen estas tres les esta dificultando entrar en este mercado y que éstas, a su vez, tengan competencia", ha afirmado el profesor de la Udima Juan Alfonso Lara durante la presentación del informe.

Para el experto, esto puede estar causado por las personas "tan poderosas e influyentes que están detrás de ellas, que son sus accionistas".

En concreto, Lara ha expuesto que Warren Buffet está detrás del accionariado de Moodys, Bill Gates es miembro de su consejo de administración y que también cuenta con el apoyo de la "poderosa" familia Rockefeller. En el caso de S&P, "la entidad cuenta con el respaldo de un importante 'lobby', McGraw Hill, mientras que el 60% de Fitch lo tiene el dueño de marcas tan importantes como Renault (Other OTC: RNSDF.PK - noticias) y L'Oreal".

"ABUSOS DE PODER".

Asimismo, la Udima ha denunciado "abusos de poder" por parte de estas agencias traducidos en calificaciones no solicitadas "destinadas a mantener un mercado cautivo", o un "oscurantismo metodológico, ya que no se conocen los principios, leyes, parámetros, variables, ecuaciones y datos que utilizan para evaluar".

Otro de los aspectos que resalta el estudio es que las agencias de 'rating' tienden al "catastrofismo, pues siempre operan a favor del vaticinador". Además, los especialistas que han elaborado el informe creen que existe una omisión de responsabilidades por parte de estas entidades, "ya que defienden que ellas solo emiten opiniones y que éstas no deben sustituir al análisis del inversor".

"Esto se debe a que las agencias de 'rating' están inscritas como agencias de información, por eso se dedican a emitir opiniones de las que no se hacen responsables", ha indicado Juan Alfonso Lara, quien ha recalcado que estas opiniones "tienen unos efectos enormes en los mercados".

"COMO EL TIMO DE LA ESTAMPITA".

"Las agencias son como el timo de la estampita pero de forma más sinvergüenza", ha aseverado el catedrático de la UPM Juan Pazos, para el que lo único que hacen las agencias es enunciar la profecía autocumplida, "que por el simple hecho de enunciarse, se cumple". Según el experto, "esto ya es suficiente para sospechar de estas entidades".

Para Pazos, lo que hacen las agencias "es peor de lo que hacían los adivinos en la Antigüedad", además, considera que "no son muy originales". El catedrático no entiende "como alguien no les mete el diente" y por qué los gobiernos "aguantan sus opiniones sin rechistar".