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Luces y sobras en los buenos datos de empleo en España

El sector servicios y, más concretamente el turismo, es el uno de los que más empleos genera en España, pero eso tiene un problema. Foto: Getty Images.

La última Encuesta de Población Activa (EPA) ha dejado datos positivos a simple vista. El paro ha bajado en 123.600 personas y se sitúa en el 14,02%. En los meses de primavera (entre abril y junio) 330.000 personas encontraron trabajo, hasta elevar la cifra de ocupados en torno a los 20 millones, según los datos del INE. Hasta ahí todo bien, sin embargo, esta encuesta tiene mucha letra pequeña que, lejos de alentar, aporta datos muy pesimistas.

España cuenta en estos momentos con la mayor tasa de ocupados desde hace diez años, cuando la burbuja inmobiliaria empezó a mostrar los síntomas de la crisis. En estos momentos los hogares de los españoles con todos sus miembros en paro han bajado del millón por primera vez en diez años, los que cuentan con todos sus miembros ocupados han aumentado a números que superan los de 11 años atrás y la tasa de paro juvenil ha bajado dos puntos. Ahora se crea más empleo y, por tanto, hay un menor número de parados, pero el empleo que se crea no es de calidad.

El paro ha bajado principalmente en el sector servicios, que registró un descenso de 84.000 personas. Es precisamente este sector uno de los más castigados y donde existe un elevado grado de precariedad. Empleos que superan con creces el límite de horas permitido por ley, triquiñuelas legales para cercenar derechos, tales como hacer contratos a media jornada, con una cotización muy inferior cuando en realidad el trabajador acude una jornada de más de ocho horas, y sueldos bajos.

El trabajo estacional del turismo

España es uno de los países del mundo más ricos en turismo, solo superado por Francia, en 2018 venció por primera vez a E.E.U.U y lleva años en las primeras posiciones de este ranking. De ahí que los sucesivos gobiernos vean el turismo como uno de sus puntos fuertes.

El principal problema de convertir el turismo en el motor económico de un país es que se crea mucho trabajo estacional, que tiene su punto álgido en los meses de verano y en primavera. No obstante, no hace falta buscar mucho para ver ofertas llenas de trampas.

La hostelería siempre ha sido un sector muy golpeado por la estacionalidad y la temporalidad, pero, tras la reforma laboral del año 2012, esta precariedad se ha agudizado. Algunas de las prácticas comunes en la hostelería, que precarizan el trabajo y explotan al trabajador, pasan por no pagar las horas extra, que se producen casi a diario, hacer contratos por horas, altas en la Seguridad Social de un solo día, contratos parciales y temporales, externalización de servicios y, por tanto, peores sueldos, y bajas cotizaciones, algo que entronca con el bienestar económico-social de un cualquier país.

Esto trae como consecuencia trabajadores pobres, que aun teniendo empleo casi no llegan a fin de mes. España es el tercer país de la Unión Europea con un mayor número de trabajadores pobres y el quinto con más personas en riesgo de pobreza, según Eurostat, y aunque la mayoría de ellos mejoran la estadística, esto no sucede en el caso español.

Para atajar el problema hacen falta políticas de creación empleo de calidad y tomarse en serio la lucha contra la precariedad. De poco sirve la disminución del desempleo en su conjunto, si los ciudadanos siguen sin poder tener acceso a una vida digna.

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