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Los “trabajadores de cuello azul” de Trump son un mito

Si estás superando la inflación en un 1 %, ¿podemos considerar que se trata de un “auge”?

El presidente Trump cree que sí. En su discurso en la reunión anual de las personas ultra ricas en Davos, Suiza, el 21 de enero, Trump declaró que su presidencia ha generado un “auge de los trabajos de cuello azul” y un “gran géiser de oportunidades”. “El sueño americano ha vuelto”, afirmó Trump. “Nadie se está beneficiando más que la clase media de Estados Unidos”.

Al igual que ha sucedido con muchos de los discursos escritos de Trump, los datos que han seleccionado los economistas de la Casa Blanca son correctos en su gran mayoría. Pero la caracterización general que ha hecho Trump no lo es. Como ya va siendo habitual, Trump ha recurrido a la falsa presunción de que todo era terrible antes de que llegara a Washington, mientras que ahora todo está bien.

Trump ha presidido una economía que ha mejorado en sentido general aproximadamente al mismo ritmo desde 2013, más o menos. El ritmo de crecimiento del empleo y las ganancias en el mercado de valores, los principales aspectos de los que se jacta con frecuencia Trump, son casi los mismos que durante el segundo mandato del presidente Obama. Y el enfoque de Trump en las comparaciones a corto plazo oculta problemas perniciosos que ningún presidente ha sabido cómo resolver, como los costos exorbitantes de la atención médica y el empeoramiento de la prosperidad y la desigualdad de ingresos.

Poner en contexto algunas de las afirmaciones que hizo Trump en Davos saca a colación cuánto ha exagerado la prosperidad. Estos son algunos ejemplos:

El “auge de los trabajos de cuello azul”. Esta es la tendencia del empleo manufacturero desde 1980:

Fuente: Oficina de Estadísticas Laborales.

¿Los datos muestran que se ha producido un auge? La economía estadounidense sufrió una hemorragia de empleos manufactureros desde 2001 hasta 2010, momento a partir del cual ha experimentado una recuperación moderada. El ritmo de creación de empleo en este sector se aceleró ligeramente en 2018, pero se desaceleró nuevamente en 2019 y disminuyó en diciembre. Los aranceles de Trump a las importaciones han aumentado los costos para los fabricantes y han deprimido la producción, lo contrario de lo que prometió cuando era candidato en 2016.

“Los salarios de la parte inferior de la escala de ingresos disfrutan de las mayores ganancias”. El ingreso medio por hora de los trabajadores de producción y no supervisores, generalmente considerados empleados de bajos ingresos, crecieron un 3 % en 2019. Sin embargo, ese mismo año la inflación fue del 2,3 %. Por tanto, esos trabajadores superan la inflación en menos de 1 punto porcentual por año. Además, esa realidad solo se aplica a las familias que no tienen que pagar de su bolsillo los costos de la atención médica, que están aumentando el doble de rápido que la inflación general.

“Desde que me eligieron, el patrimonio neto de la mitad inferior de los asalariados ha aumentado tres veces más rápido de lo que ha aumentado el del 1 % que se encuentra en la parte superior”. Eso es cierto, según los datos de la Reserva Federal. Los estadounidenses de bajos ingresos han sido los principales beneficiados del repunte del valor de las viviendas que comenzó en 2012. Sin embargo, el 50 % inferior solo controla el 1,5 % de la riqueza en Estados Unidos, mientras que el 1 % superior controla casi un tercio. Estados Unidos tiene una de las desigualdades más grandes en términos de riqueza, en comparación con las naciones desarrolladas, un problema insidioso que nadie ha podido resolver.

El presidente Donald Trump escuchando antes de realizar las observaciones preliminares en el Foro Económico Mundial, el martes 21 de enero de 2020, en Davos. (Foto AP/Evan Vucci)

“El ingreso medio real del hogar está en el nivel más alto jamás registrado”. Es cierto, pero ¿y qué? En una economía en crecimiento siempre debería ser así, como ha ocurrido en el pasado bajo la administración de otros presidentes. Los datos basados únicamente en la población y el crecimiento económico pueden esconder debilidades sustanciales. Lo más importante son las medidas per cápita. En el Informe de Calificaciones “Trumponomics” de Yahoo Finanzas, por ejemplo, Trump ocupa el tercer lugar entre los últimos 7 presidentes en PIB per cápita, una razón por la que su calificación general es una B respetable en lugar de la A +, que sería la calificación que probablemente se otorgaría el propio Trump.

Por supuesto, Trump no es el único político que exagera sus logros y se atribuye el mérito del desarrollo que habría sucedido de todos modos. Pero sí tiene que justificar un recorte impopular de impuestos, una guerra contra las regulaciones, una política comercial confusa y un estilo de gobierno disruptivo. Los votantes darán su opinión en noviembre y le dirán a Trump si ven el mismo auge que él.

Rick Newman