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Los televisores inteligentes son tan baratos porque te espían

Los televisores inteligentes son, en 2019, auténticos ordenadores de sobremesa. Detrás de sus pantallas de altísima definición -actualmente 4K y pronto 8K- se esconde una tecnología asombrosa que los conecta a Internet y que permite descargar complejas aplicaciones en ellos. Algunos ya cuentan con procesadores de 8 núcleos y con varias gigas de memoria RAM. Pero hay un misterio que rodea a estos aparatos. ¿Por qué son más baratos que un ordenador portátil o incluso que un teléfono móvil, si son capaces -al menos en teoría, por potencia- de mucho más? Pues básicamente porque espían a sus usuarios.

Solo hay que ver el mercado. Un televisor inteligente de 65 pulgadas con resolución 4K puede costar unos 600 euros, un cacharro que seguramente pueda funcionar perfectamente unos 10 años. ¿Dónde está el truco, si un móvil de gama media cuesta eso y no dura ni 24 meses funcionando a tope?

Así te espían los televisores inteligentes (Jens Kreuter/Unsplash)

Bill Baxter, alto ejecutivo de la empresa estadounidense Vizio, fabricante de televisores 4K y barras de sonido, ha confesado en un podcast producido por la página web The Verge.

Baxter, que es el máximo responsable del departamento de tecnología de la empresa, asegura en el programa que “la industria de la fabricación de televisores inteligentes solo consigue un 6% de beneficio por cada unidad vendida. Realmente no ganamos dinero con ellas, solo cubrimos lo que nos cuesta hacerlas”.

Pero entonces, ¿de dónde ganan dinero realmente, si es un negocio tan ruinoso? Pues como pasa con los smartphones o con Internet, la verdadera mina está en los datos. Perno en unos cualquiera, sino en los más deseados por los anunciantes de televisión: la información sobre las audiencias.

Con un televisor inteligente los fabricantes puede recoger información sobre lo que ven sus telespectadores, si cambian de canal cuando se emiten anuncios o las horas en las que más tiempo pasan delante de la pantalla.

Y tampoco hay que olvidar otra idea que lanza Baxter: “Para nosotros es importante la postmonteización del televisor: las películas o las series que la gente alquila directamente desde la pantalla”. Sí, porque de cada película que descargues pagando en tu tele, el fabricante se lleva una parte.

Las palabras de Baxter tienen mucho valor, sobre todo si recordamos que Vizio, su empresa, fue multada en 2017 por la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos por espiar a 11 millones de hogares. Tal y como refleja esta noticia publicada en eldiario.es, Vizio estaba usando el sistema SmartCast de sus televisores para recoger información geográfica, demográfica y datos “extremadamente específicos, segundo a segundo, de los hábitos televisivos” de sus desprevenidos usuarios para vendérsela a anunciantes y empresas de publicidad. La sanción ascendió a 2,2 millones de dólares.

Entonces, ¿por qué Baxter habla tan a las claras ahora de los datos que recopila su empresa, cuando fue multada hace tan solo 24 meses? Pues básicamente, porque Vizio ahora deja claro en los términos y condiciones de uso de sus televisores que recopila datos. Sí, exactamente igual que cualquier otro fabricante. Por eso tu tele recoge datos de uso, los empaqueta y los envía al fabricante, que luego hace con ellos lo que quiere.

La jugada del compartido de datos se cierra cuando los fabricantes venden esos datos a empresas intermediarias que también tiene otros datos recogidos por otras fuentes, por ejemplo, como grandes cadenas de tiendas o redes sociales. De esta forma, esas terceras empresas pueden saber si una familia que vio un programa de televisión con un anuncio de pañales terminó comprándolos o se decantó por la competencia.