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La libertad mal entendida de EEUU: “Ningún otro país debate sobre el uso de mascarillas”

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Un hombre hondea una bandera de Estados Unidos delante de la Casa Blanca. (Foto: Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images)
Un hombre hondea una bandera de Estados Unidos delante de la Casa Blanca. (Foto: Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images)

Los nuevos diagnósticos de coronavirus en Estados Unidos se están disparando, junto con las críticas sobre el mosaico de políticas estatales y locales que están fallando en el esfuerzo por prevenir la transmisión comunitaria del virus.

A medida que estados del cinturón del sol, como Arizona, California, Florida y Texas, se convierten en los nuevos epicentros de la pandemia de COVID-19, la atención se ha desplazado al debate cada vez más polarizado sobre los protocolos diseñados para contener las nuevas infecciones.

Los bloqueos estatales se han ido relajando gradualmente y la mayoría de las personas se han adaptado a la vida detrás de las mascarillas de protección, pero este proceso no ha estado exento de altibajos. Los datos de Pew Research publicados esta semana muestran que al menos el 65 % de los estadounidenses han adoptado el uso casi constante de los equipos de protección individual (EPI).

Sin embargo, el distanciamiento social y el uso de mascarillas en público se han convertido en una fuente de controversia entre quienes sienten que violan sus libertades personales.

En una serie de entrevistas, los médicos que trabajan en primera línea en los estados donde se están disparando las infecciones por COVID-19 se han lamentado en términos muy claros por la controversia. Argumentan que los mensajes mixtos de alcaldes, gobernadores y el presidente Donald Trump están haciendo que sea más difícil para las personas apreciar la necesidad de usar las mascarillas, sobre todo a medida que las infecciones entre los ciudadanos más jóvenes se disparan.

Protestas para exigir la reapertura de la economía en el estado de Virginia. (Foto: Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images)
Protestas para exigir la reapertura de la economía en el estado de Virginia. (Foto: Tom Williams/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images)

“Honestamente, la politización de la ciencia es uno de nuestros errores sociales más increíbles. La ciencia no debería ser política”, le dijo el miércoles a Yahoo Finanzas la doctora Hilary Fairbrother, especialista en medicina de emergencias en Houston. El estado de Lone Star está teniendo un número récord de casos que amenaza con desbordar los sistemas de salud en las principales ciudades como Dallas y Houston.

Fairbrother dijo que el debate se ha convertido en una elección de Hobson que carece de matices, entre aquellos que quieren “cerrar el mundo entero durante al menos 3 años hasta que no quede ningún rastro de coronavirus en ningún rincón del planeta” y quienes no están preocupados por el aumento de contagios.

“No existe un término medio, no hay sentido común ni se aplica la buena ciencia”, agregó. “Le pido a las personas que empiecen a escuchar a los científicos y dejen de prestar atención a los políticos sobre todo lo relacionado con el coronavirus”.

“Una cultura muy diferente”

Cuando el brote condujo a aplicar restricciones masivas a la vida pública, algunos expertos advirtieron que los estadounidenses, acostumbrados a las libertades protegidas constitucionalmente, estaban mal preparados para aceptar las consecuencias que una pandemia devastadora tendría sobre su calidad de vida.

Esas advertencias han sido proféticas ya que la fatiga por la cuarentena y las protestas contra la injusticia social han hecho que muchos se olviden las medidas de precaución diseñadas para aplanar la curva de nuevas infecciones por coronavirus.

Muchos de los estados que ahora están en la primera línea del brote intentan equilibrar los derechos individuales con los mandatos que exige una crisis de salud pública, pero no lo consiguen. Los ciudadanos, así como los inversores, confían en la idea de que la última oleada de infecciones no conducirá a una renovación de las órdenes restrictivas de quedarse en casa que aplastó la economía global.

“No soy un académico constitucionalista, pero esto es lo que sucede cuando intentas usar el federalismo a nivel científico”, dijo el doctor Murtaza Akhter, profesor asistente en el Departamento de Medicina de Emergencias de la Universidad de Arizona. El estado del Gran Cañón tiene casi 60 000 casos y 1 500 muertes. También ha sido el epicentro de un debate público estridente sobre el uso de las mascarillas en público.

“El hecho de que la gente todavía diga ‘esto es Estados Unidos, haz lo que quieras’ está bien desde un punto de vista legal o constitucional, pero es una idea terrible desde la perspectiva de la salud pública y la ciencia”, apuntó Akhter.

“Aquí tenemos una cultura muy diferente. Que yo sepa, no hay otro país en el mundo que debata sobre el uso de las mascarillas”, agregó Akhter. “La gente ya ni siquiera debate sobre los cinturones de seguridad... pero debatir sobre las mascarillas en plena pandemia es tan irónico que es difícil de comprender”.

Una persona con una máscara de bandera estadounidense posa el 29 de mayo de 2020 en la ciudad de Nueva York. Las pautas del gobierno alientan el uso de una máscara en público con un fuerte distanciamiento social, ya que los 50 estados en los EEUU han comenzado un proceso para reabrir lentamente después de semanas de medidas de quedarse en casa para frenar la propagación de COVID-19. (Foto de Alexi Rosenfeld / Getty Images)
Una persona con una máscara de bandera estadounidense posa el 29 de mayo de 2020 en la ciudad de Nueva York. Las pautas del gobierno alientan el uso de una máscara en público con un fuerte distanciamiento social, ya que los 50 estados en los EEUU han comenzado un proceso para reabrir lentamente después de semanas de medidas de quedarse en casa para frenar la propagación de COVID-19. (Foto de Alexi Rosenfeld / Getty Images)

Akhter, quien acusó al gobernador de Arizona de “pasar la patata caliente” respecto al uso de las mascarillas, dijo que el coronavirus “no conoce de fronteras estatales, municipales o nacionales, sino que trasciende todas las fronteras y a todas las personas. Entonces, el problema de que algunas personas usen mascarillas y otras no es que la amenaza de propagación seguirá existiendo”.

En Houston, donde la capacidad hospitalaria está llegando a un punto de ruptura, la situación límite se ha convertido en un estudio empírico sobre cómo la falta de coordinación política puede tener consecuencias nefastas. El gobernador de Texas, Greg Abbott, ha sido criticado por minimizar la necesidad de usar mascarillas y permitir que los alcaldes emitan sus propios mandatos.

“La mayor preocupación es que vamos a perder el control de la situación”, le dijo a Yahoo Finanzas Cedric Dark, profesor asistente de la Escuela de Medicina de Baylor en Texas. Fue crítico con la decisión de Abbott de reabrir la economía en mayo pues se había sugerido con anterioridad que el estado podía experimentar un aumento de casos de COVID-19.

Después de la reapertura, “esos casos comenzaron a aumentar, no solo de forma lineal sino exponencial”, dijo Dark.

“A menos que peleemos ahora, nos veremos obligados a cerrar todo otra vez... Creo que la gente necesita darse cuenta de ello. Necesitamos volver atrás y regresar a donde estábamos en la Fase 1”, agregó el médico.

Javier E. David