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Los aranceles de Trump no están funcionando

Un año y medio después del agresivo experimento de Trump con los aranceles, vale la pena analizar si han logrado lo que Trump quería.

La respuesta, como era de esperar, es no.

Antes de explicar por qué, hay que hacerse una pregunta: ¿alguien recuerda para qué eran los aranceles que Trump impuso sobre las importaciones de los principales socios comerciales por valor de cientos de miles de millones de dólares?

No eran para perjudicar a la economía china, ni para impulsar las economías de otros productores con bajos costos como Vietnam o México. Ambas cosas están ocurriendo y Trump alardea de aranceles, pero ninguna de las dos contribuye en nada a ayudar a los estadounidenses.

El propósito declarado de los aranceles de Trump es forzar a que se produzca más en Estados Unidos, haciendo que los productos importados sean más caros. Y con una cantidad suficiente de datos ahora disponibles, no existen evidencias de que los aranceles de Trump hayan estimulado de forma sustancial la producción en Estados Unidos.

Creación de empleo ‘irrisoria’

Moody’s Analytics analizó recientemente los efectos de los aranceles de Trump sobre el acero y el aluminio, que entraron en vigor el 1 de junio de 2018.

Trump aplicó aranceles del 10% sobre las importaciones de aluminio, valoradas en 17.000 millones de dólares al año, y un 25% sobre las importaciones de acero, valoradas en 33.000 millones de dólares. Trump esperaba que encareciendo la importación de metales aumentaría la producción en Estados Unidos y el empleo en las industrias protegidas.

No fue así. La producción de acero en Estados Unidos aumentaba antes de los aranceles y aumentó con la misma tasa tras la entrada en vigor de los aranceles, antes de aplanarse en los últimos meses. La producción de aluminio aumentó tras la implantación de los aranceles, pero luego también se aplanó.

El empleo en los sectores protegidos aumentaba antes de los aranceles y en esos sectores se han creado 16.730 puestos de trabajo en los últimos 13 meses. Sin embargo, Moody’s Analytics considera que esa cifra es “irrisoria”, con una fuerza laboral total de 151 millones de dólares.

En Gary, Indiana, la ciudad que más depende del acero, solo se crearon 250 puestos de trabajo en ese período de 13 meses. En Owensboro, Kentucky, que depende más del aluminio, se crearon apenas 60 empleos.

Una planta de aluminio de Alcoa en Alcoa, Tennessee, en una foto del 8 de abril de 2014 (Imagen de archivo: REUTERS/Wade Payne).

Las acciones del sector cuentan una historia más preocupante, con Nucor (NUE) cayendo un 15% en los últimos 12 meses, AK Steel (AKS) cayendo un 52% y US Steel (X) cayendo un 59%. El índice S&P 500 (^GSPC) aumentó un 6% durante el mismo período. En cuanto a los productores de aluminio, Alcoa (AA) y Century Aluminum (CENX) cayeron las dos un 52%.

“Los aranceles no hicieron mucho para proteger a la industria”, eso escribió la economista de Moody’s Analytics, Maria Cosma, en el informe del 17 de julio. “El mayor impacto han sido las represalias tomadas por los socios de Estados Unidos, que han perjudicado especialmente a los productores agrícolas”.

En concreto China ha reducido drásticamente la compra de granos de soja, cerdo y otros productos agrícolas estadounidenses; y la disputa comercial se está intensificando este año. Eso ha perjudicado a los ingresos agrícolas en Estados Unidos y ha puesto en riesgo el apoyo político a Trump de varios estados rurales clave.

Trump ha alardeado de todos los ingresos generados con los aranceles, pero las cifras del gobierno muestran que el gobierno de Trump ha destinado más dinero en subvenciones para compensar a los agricultores por las dificultades comerciales que el gobierno ha provocado con los aranceles.

Otras noticias son un poco mejores. Los aranceles no han perjudicado de forma dramática a las industrias que sí que tienen que pagar más para adquirir los materiales debido a que los aranceles han aumentado los costos. Eso incluye a los fabricantes de automóviles, que deben pagar más caro el acero, el aluminio y otros productos arancelados recientemente.

Los aranceles tampoco han generado una inflación más alta de la normal, tal y como habían predicho algunos analistas. Así que, en conjunto, los aranceles de Trump han perjudicado a los agricultores estadounidenses, quienes han recibido subvenciones del estado, y no ha perjudicado o favorecido más que eso, hasta ahora.

¿Cuándo comienza la victoria?

Rick Newman