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Los 7 conceptos clave que te convertirán en un experto en depósitos

Los conceptos clave para invertir en depósitos

La rentabilidad y el riesgo siempre van de la mano. Cuanto más riesgo estemos dispuestos a asumir, más rentabilidad podremos alcanzar, aunque no asegurada. Los depósitos bancarios a plazo fijo no cuentan con una remuneración demasiado alta en los tiempos que corren, con los tipos de interés marcados por el BCE en mínimos históricos, pero sí son los productos de ahorro más seguros. En el mejor de los casos, los plazos fijos pueden alcanzar intereses del 2,01% TAE.

Los depósitos a plazo fijo son los preferidos de los ahorradores conservadores que no están dispuestos a poner en riesgo su capital por algo más de rentabilidad. Para muchos, es mejor asegurar y ganar, aun siendo de forma reducida, que arriesgar y tener la posibilidad de perder. Para conocer mejor este tipo de productos bancarios, los expertos hacen un repaso de sus puntos clave.

1- La TAE y el TIN

La TAE (tasa anual equivalente) son los intereses que recibiremos en el supuesto de mantener la inversión durante un año, contando como si los beneficios se reinvirtieran. No debemos confundir la TAE con el TIN (tipo de interés anual), es decir, la rentabilidad real que conseguiremos con el depósito. Estos dos valores van a coincidir si el depósito es a un año.

Para calcular los intereses a recibir en un año, es tan sencillo como multiplicar la cantidad invertida por el TIN del depósito y dividirlo entre 100.

Debemos recordar que los beneficios tributan, por lo que el banco nos restará un 19% de los intereses generados por el producto. Algunos bancos extranjeros requieren que sea el titular el que incluya los beneficios obtenidos en la declaración de la renta.

2- El plazo del depósito

Todos los depósitos bancarios cuentan con un plazo que deberemos cumplir a cambio de la rentabilidad prometida en la firma del contrato. Es posible abrir depósitos a corto plazo, entre uno y 12 meses, medio plazo, entre uno y tres años, o largo plazo, a partir de tres años. Actualmente, los plazos fijos más contratados son los de corto y medio plazo.

3- El pago de los intereses

Es interesante conocer cuándo recibiremos los intereses de nuestro depósito, que vendrá estipulado en el contrato. La liquidación de los beneficios de los plazos fijos puede ser mensual, trimestral, semestral, anual o al vencimiento.

4- La cancelación anticipada

La flexibilidad en un producto de ahorro donde hemos depositado gran parte de nuestro dinero puede ser crucial en momentos de necesidad. Si contratamos un depósito con cancelación anticipada, algo que la mayoría ya ofrecen, podremos acceder en cualquier momento a nuestro dinero, aunque, a cambio, deberemos pagar una penalización.

Consejo: los depósitos no suelen poder cancelarse parcialmente, por eso, los expertos recomiendan abrir varios plazos fijos, ya que de esta manera no perderíamos el total de los intereses en caso de cancelar anticipadamente uno de ellos. Una buena práctica es contratar más de un depósito con plazos diferentes, aunque implica invertir más tiempo en el momento de la contratación.

5- El Fondo de Garantía de Depósitos (FGD)

Este organismo cubre hasta 100.000 euros por entidad y titular, con lo cual nuestro dinero estará a salvo en caso de quiebra o insolvencia de la entidad. Por otro lado, si estamos interesados en depósitos de bancos extranjeros, nos interesará saber que los FGD de los países de la Unión Europea cubren la misma cantidad que el FGD español.

Los expertos aconsejan no invertir más de 100.000 euros en una sola entidad, puesto que no tendremos una cobertura total. Diversificar es una buena práctica para asegurar nuestro capital.

6- La cuenta asociada

No siempre, pero en la mayoría de las ocasiones la entidad que oferta el depósito va a requerir que primeramente abramos una cuenta corriente o de ahorro en la entidad, desde la que transferir el dinero al plazo fijo. Suele tratarse de cuentas sin comisiones, aunque debemos cerciorarnos de que no nos van a cobrar por las transferencias o por el mantenimiento, ya que la rentabilidad del depósito podría verse mermada por el pago de este tipo de gastos.

7- Los depósitos con regalo

Algunos bancos o plataformas optan por captar el capital de los clientes a través de los regalos, a modo de cebo. Pero ¿tributan estos regalos? ¡Bingo! Al igual que los intereses generados, los regalos obtenidos se deben declarar a Hacienda. Por lo general, nos retendrán un 19% del regalo.

Por ejemplo, Raisin ofrece ahora un regalo de hasta 200 euros, contratando un depósito de su catálogo con un plazo superior a seis meses y realizando una inversión de más de 5.000 euros. En este caso, el regalo es complementario a la propia rentabilidad del plazo fijo. Por otro lado, abriendo los depósitos en especie de Bankia (en este caso la rentabilidad es el propio regalo) podremos escoger entre diferentes artículos: vajillas, cuberterías, robots de cocina… En este caso, la remuneración, aunque sea en especie, también está sujeta a tributación, por lo que es posible que nos carguen el importe correspondiente en nuestra cuenta bancaria.