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Las lecciones que dejan los estudiantes extranjeros en EEUU

Por DONNA BRYSON

DENVER (AP) — Era la primera vez que Miofan Chen salía de su China natal. Durante un almuerzo con nosotros en Denver, parecía tan desconcertada que le tuve que preguntar: "¿Es la primera vez que comes una hamburguesa?".

"No", respondió la muchacha de 15 años. "Es la primera vez que como una hamburguesa tan grande".

Esa observación sobre el tamaño de las porciones de la comida en Estados Unidos fue una de varias que los estudiantes extranjeros nos han hecho. Miaofan, quien es de Hefei, en el este de China, fue la más reciente de media docena de jóvenes de todo el mundo que recibimos en nuestra casa. No hace falta decirlo, aprendimos tanto de ellos como ellos de nosotros.

Nuestro interés en recibir visitantes extranjeros surge de nuestra propia experiencia. Mi esposo, mi hija y yo regresamos a Estados Unidos en el 2012 después de dos décadas como corresponsal de la Associated Press en tres continentes. La gente nos abrió los brazos en todos lados, lo mismo que cuando viajamos a algún sitio de vacaciones. Nos sentimos en deuda y que al recibir estudiantes extranjeros la estamos pagando.

CUANDO UNO VE A EEUU CON LOS OJOS DE OTROS

Es también una forma de conectarse con el mundo exterior y de ver a nuestro país con los ojos de otros.

Un estudiante iraquí que estuvo con nosotros dos semanas se sorprendió de ver gente en sillas de ruedas que iba a trabajar o a estudiar. No es que en su país, azotado por décadas de conflictos bélicos, no tenga gente lesionada o con incapacidades. Pero dijo que en Bagdad, son escondidos. Me ayudó a darme cuenta de que en Estados Unidos a veces no estamos conscientes de los progresos que hemos hecho en ese terreno.

A veces pienso que nuestra principal contribución al recibirlos es dejarlos que descansen y reflexionen acerca de lo que están viviendo. Comemos con ellos y los paseamos por Denver.

Los huéspedes nos ayudan a preparar panqueques los domingos por la mañana. Una estudiante francesa trabajó con el equipo de natación de mi hija y otra brasileña tomó clases de piano. Miaofan fue a patinar sobre hielo con nosotros y se manejó con tanto aplomo como cuando comió una hamburguesa del tamaño de su cara.

INGLES, COMIDAS Y LOGÍSTICA

Todos nuestros huéspedes se las arreglaban hablando inglés. Todos traen actitudes flexibles en torno a nuestra cultura.

Pero son adolescentes, al final de cuentas. Y si hay un terreno que puede generar dificultades es el de la comida. Una vez busqué en Google información sobre las huelgas de hambre para asegurarme de que un visitante con gustos muy particulares no estaba haciendo una protesta o tratando de demostrar que se puede vivir una semana con arándanos y agua de coco. Y panqueques.

Conseguir gente para recibir en casa no ha sido difícil. Lo hacemos a través de la escuela de nuestra hija, la Denver Center for International Studies, que ofrece clases en muchos idiomas y da la oportunidad de experimentar el mundo de diversas formas, incluso viajando y recibiendo estudiantes.

Un empleado ayuda a conectar las organizaciones con familias dispuestas a recibir estudiantes. Vemos si las fechas de los visitantes no generan problemas y nos aseguramos de que nos envían mujeres de la edad de mi hija.

Por ahora hemos recibido estudiantes solo por algunas semanas.