Mercados españoles cerrados

El próximo langostino que comas será de la Castilla profunda

Localidades castellanas como Medina del Campo (Valladolid) o pequeños pueblos como Valdorros, en Burgos, se han convertido en potencias marisqueras. Aparentemente surrealista, si tenemos en cuenta los más de 300 kilómetros de distancia con la costa. Se trata de un negocio de lo más productivo: las empresas Gambastar, Gamba Natural y Pescafácil procesan en sus instalaciones más de 10.000 toneladas de pulpo, marisco y crustáceos cada año, que exportan a Europa y al resto del mundo.

Tanto Gambastar como Pesca fácil son empresas burgalesas, y se han convertido en líderes en el sector en la última década. La primera, fundada ya hace casi 15 años, factura unos 70 millones de euros al año, con la venta de hasta 11 millones de toneladas de gambas y langostinos, desde Valdorros al resto del mundo. De hecho, casi el 50% de sus ventas se destinan a la exportación, siendo España, Portugal, Italia y Francia y sus principales mercados.

Por su parte, Pescafácil acaba de firmar un acuerdo con el grupo Lamar, el mayor criador de langostino vannamei de Venezuela. Se estima que esta alianza le permitirá duplicar su producción en Burgos hasta las 4.000 toneladas de marisco en los próximos tres años.

Para Gamba Natural, la clave está en haber conseguido recrear en España el hábitat natural de los langostinos, que viven en las aguas templadas del Pacífico, cerca de las costas de América Central y del Sur. Para ello, se importa el agua del océano y se le añade sal europea, sin la necesidad de emplear sulfitos y antibióticos, generando un producto muy deseable. En primer lugar, natural, puesto que no se utilizan sulfitos ni colorantes; fresco, ya que apenas transcurre media hora desde la pesca hasta el envasado; y, por último, sostenible, porque el sistema de recirculación y purificación de las aguas permite que los langostinos se críen sin químicos ni antibióticos.

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El negocio del marisco de criadero en zonas del interior de España produce cada año más de 10.000 toneladas de producto. Reuters

Haber logrado cultivar larvas en el propio criadero supone un enorme avance, ya que antes se importaban desde Estados Unidos, pero muchas de ellas no sobrevivían al viaje, y otras no llegaban a aclimatarse en tierras españolas. Con esto, además del prestigio obtenido por ser una empresa pionera dentro de Europa, Gamba Natural ha conseguido ahorrarse el coste que suponía traer larvas del otro lado del Atlántico. Aunque España es su mercado principal, ya que es uno de los mayores consumidores de marisco a nivel mundial (unos tres kilos de media por persona cada año), está en el aire la posibilidad de exportarlas a granjas de acuicultura en otros países del mundo.

Gamba Natural ya va por la quinta generación de langostinos nacidos en Medina ‘’del Mar’’, criados en 24 piscinas climatizadas y ascendiendo a 50 toneladas anuales de langostinos. La empresa funciona bajo demanda, el cliente hace el pedido con un mínimo de cuatro meses de antelación, y la empresa le notifica cuando el marisco ha alcanzo el tamaño óptimo para su venta y consumo.

Aunque de primeras pueda parecer un concepto divertido o curioso, pero poco viable, el ‘’marisco de secano’’ no solo se ha convertido en un negocio millonario, sino que también ha supuesto un enorme paso dentro del sector. Junto a las altas cantidades que se facturan cada año, ha hecho posible la existencia de un producto fresco dentro de la Meseta, sin la necesidad de transportarlo desde ciudades costeras. Este modelo de cría, basado en reproducir el hábitat natural del marisco, ha conseguido situar a España a la cabeza en cuanto a innovación en acuicultura dentro de la Unión Europea, con la posibilidad de exportarlo a granjas acuícolas extranjeras.


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