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La versión china de las andanzas de Don Quijote, con molinos incluidos

Maribel Rodrigo.- Los chinos tienen fama de copiarlo todo, además cada vez lo hacen más rápido y mejor. Con más de 1.300 millones de habitantes en el país, ahora ese afán por la copia llega al mercado de la arquitectura. China ha puesto en marcha el plan “nueve pueblos, una ciudad”, para construir pequeñas ciudades junto a sus grandes cities. A 60 kms de Shangai está Fengcheng, la ciudad de La Mancha en versión china, con molinos incluidos.

El crecimiento desmedido de la población y la creación de ‘megápolis’ ha provocado que, por ejemplo, 10 de las 50 ciudades más pobladas del mundo se encuentren en China. Si acotamos la lista a 3, dos de ellas son también chinas: Canton y Shangai, con alrededor de 45 millones de habitantes la primera y 30 millones la segunda. Una de cada 3 ciudades superpobladas en Asia pertenecen a este país, que desgraciadamente es también el protagonista de muchas de las noticias sobre el deterioro del medio ambiente, el tráfico y la polución.

El plan del Gobierno chino “nueve pueblos, una ciudad” pretende la construcción de pequeñas ciudades alrededores de las grandes urbes. Se trata de desarrollar ciudades medianas, habitables, más fáciles de gestionar que las grandes urbes del país e inspiradas en capitales europeas históricas para dar un plus a sus futuros habitantes.

En ellas se han construido un centenar de copias de algunos de los edificios más emblemáticos de las capitales europeas. En la que imita a París hay incluso una especie de Torre Eiffel, aunque algo más pequeña (108 metros frente a los 324 metros de altura de la original).

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Molinos de viento en la provincia de Toledo, La Mancha, España. Foto: Yin Jiang / EyeEm (Getty Images)

Fengcheng tiene varios molinos de viento e incluso un toro parecido a los populares cabestros de Osborne. Está dotada de todos los servicios, parques, lagos y toda clase de equipamientos y rodeada de polígonos industriales para dar trabajo a sus habitantes.

La réplica manchega de China suma casi dos kilómetros cuadrados con viviendas de estilo español. Son casas de color claro, tejados inclinados y tejas rojas que podrían encontrarse en cualquier lugar La Mancha y de la segunda mitad de la Península. No en vano, en el proyecto ha participado el arquitecto catalán Maciá Codinachs.

El proyecto arrancó en 2003 de la mano del entonces hombre más rico de Shanghai, Zhou Zhengyi, cuyo procesamiento restó brío al proyecto. De momento ‘sólo’ han llegado a estas curiosas ciudades unas decenas de miles de personas, pero las autoridades chinas aseguran que el plan de ocupación es a medio-largo plazo y esperan que en 2025 alrededor de 250 millones de personas llenen sus calles, casas y complejos de ocio.

A lo largo de su historia reciente, China ha sido extraordinariamente buena a la hora de absorber aspectos de otros países y culturas. No sólo en tecnologías, sino también en música, arte, vacaciones, negocios y, como vemos aquí, incluso en arquitectura. China coge lo que le gusta y agrega sus propios sabores, haciéndolos adecuados al paladar y contexto local. Queda por ver si es capaz de poner vida en estas ciudades o se convertirán en escenarios para un hipotético retorno del hidalgo Don Quijote y compañía.

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