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La pregunta del millón: ¿tengo que pagar la plusvalía municipal si he vendido mi piso con pérdidas?

La plusvalía municipal es uno de los impuestos que debemos pagar al vender un piso. Foto: Pixabay

La plusvalía municipal es el impuesto que grava el incremento de valor que ha experimentado el terreno de nuestra vivienda, desde el momento que lo compramos hasta su venta. Este gasto lo tenemos que asumir al vender la casa, pero ¿qué pasa si hemos perdido dinero con la venta del piso? ¿Tenemos que pagar la plusvalía aunque no hayamos tenido ganancias? El Tribunal Constitucional dice que no, pero los ayuntamientos dicen que si. Lo contamos en este artículo. 

El dilema: ¿debo o no pagar la plusvalía?

En 2017 el Tribunal Constitucional emitió una sentencia muy clara: si hemos vendido un piso con pérdidas no estamos obligados a pagar la plusvalía municipal. No obstante, el asunto no ha sido regulado y los ayuntamientos siguen cobrando este impuesto aún en estas circunstancias. Si bien algunos de ellos han creado instancias para que los contribuyentes demuestren que han sufrido una pérdida, la mayoría de ellos siguen girando el tributo sin más. 

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Por este motivo, una de las soluciones que plantean algunos expertos para evitar problemas fiscales es que paguemos el impuesto y, después, iniciemos un proceso de reclamo para que nos devuelvan el dinero. Esto se debe a que, aunque podemos dar argumentos a la administración pública antes de abonar la cantidad que corresponde, la vía de la reclamación es que la menos problemas genera.

Pero ¿cómo podemos reclamar la plusvalía municipal?

Ahora bien, para poder pedir la devolución de la plusvalía debemos acreditar la pérdida. Para ello, debemos presentar las escrituras de compraventa y el justificante de haber abonado el impuesto. Luego, los pasos a dar para iniciar el proceso van a depender de si ha sido el ayuntamiento quien nos ha liquidado el tributo o si lo hemos pagado nosotros mediante una autoliquidación. 

Para reclamar esta última debemos presentar al ayuntamiento que corresponda una solicitud de rectificación y devolución de ingresos indebidos. Este es un escrito bastante sencillo que podemos realizar nosotros mismos, ya que en la web abundan modelos gratuitos que podemos utilizar como base. El plazo máximo que tenemos para introducir este trámite es de cuatro años y el organismo tendrá unos seis meses para dar una respuesta. Si la Administración nos da la razón, ahí acaba la historia.

De lo contrario, disponemos de 30 días para interponer un recurso de reposición ante el ayuntamiento o una reclamación económica-administrativa ante un Tribunal Municipal. Pero si, después de esto, la resolución sigue siendo desfavorable, ya hemos agotado la vía administrativa y será necesario poner una demanda ante el juzgado contencioso que corresponda. En este caso, tenemos dos meses para llevarla a cabo, contados desde el día siguiente de la recepción de la notificación de denegación. 

Si el impuesto nos lo ha cobrado el ayuntamiento mediante una liquidación podemos presentar un recurso de reposición o una reclamación económica-administrativa. No obstante, disponemos de apenas un mes para presentar nuestras alegaciones. Pasado este tiempo, el organismo considera que la liquidación es firme y no puede recurrirse. Por este motivo, conviene estar muy atentos a los lapsos para evitar que se nos cierre la vía administrativa.

Si el recurso es denegado nos tocará iniciar una actuación judicial similar a la detallada en el caso de las autoliquidaciones. Debemos tener en cuenta que esta vía puede ser costosa y puede requerir que contratemos los servicios de un abogado o de un experto en fiscalidad debido a su complejidad. Por esto, debemos evaluar muy bien si el gasto compensa según la cantidad de dinero que estamos reclamando.