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La mitad de los plásticos en el mar son fibras de ropa que se van por el desagüe de la lavadora

El plástico en el océano es un tema de preocupación desde hace bastante tiempo. Estos materiales afectan al medio ambiente de manera más indirecta y compleja de lo que parece. Por ejemplo, las tortugas marinas son unos de los pocos depredadores naturales de las medusas, cuya similitud en forma a las bolsas de nylon causa confusión en los animales, los cuales mueren de inanición cuando las bolsas indigeribles bloquean su aparato digestivo. Sin la depredación de las tortugas, la población de medusas, muchas de las cuales son venenosas y peligrosas para los humanos, crece desmedidamente. Sin embargo, no es sólo el plástico visible lo que nos debería preocupar.

Seguro que ya habrás visto titulares advirtiéndonos sobre los ‘microplásticos’ (partículas del material que no superan los 5 milímetros de diámetro) o ‘nanoplásticos’ (inferiores a 1 milímetro) y que terminan siendo ingeridos por todo tipo de criaturas, las cuales a su vez son consumidas por nosotros, los seres humanos. Y, a diferencia de los otros plásticos, son a menudo imposibles de percibir a simple vista. Por si fuera poco, estos plásticos pueden absorber otras sustancias que son muy perjudiciales para el medio ambiente y la salud de los seres vivos. Se calcula que el 83% de las muestras de agua de grifo de una docena de países presentan este tipo de contaminación y que, cada año, en Europa, una cantidad de microplásticos con el peso equivalente a la Torre Eiffel se introducen en el medio ambiente marino.

En esta fotografía de archivo del domingo 2 de octubre de 2016, un hombre conduce una balsa a través de un canal contaminado con bolsas de plástico y otros escombros en Mumbai, India. (AP Foto/Rafiq Maqbool, archivo)

Un estudio realizado recientemente por integrantes del grupo de investigación TecnATox de la Universitat Rovira i Virgili revelan que el problema es más grave de lo que imaginábamos. La cantidad de plástico en la arena de las playas y los sedimentos del litoral de Tarragona es casi equivalente a la de la cercana ciudad de Barcelona, la cual tiene más de 12 veces su población. ¿De dónde proviene semejante contaminación? A menudo, de productos como pastas de dientes, geles de ducha, gel de baño, exfoliantes, detergentes, agentes limpiadores, protectores solares o productos de fregado. Pero el estudio revela que más de la mitad proviene de las fibras sintéticas de la ropa.

Es un hecho preocupante y un poco inesperado. El lavado de estas prendas causa que se desprendan pequeñas fibras de plástico, que luego no llegan a eliminarse del todo al pasar por las estaciones depuradoras, y terminan vertiéndose en el mar. El plástico es un material muy útil y versátil, pero el hecho de que sea muy difícil de degradar es una desventaja ya que, en lugar de desaparecer del todo, sólo se rompe en fragmentos cada vez más pequeños a medida que las olas los hacen estrellar contra diversas superficies. Después, terminan acumulándose en los sistemas de los seres humanos y otros animales (donde tampoco se degradan), llegando a causar problemas serios de salud.

Hasta cierto punto, estamos en una etapa temprana para encontrar soluciones definitivas. Todavía se está investigando las características y los efectos de estos plásticos, ya que se teme que los nanoplásticos sean capaces de atravesar las membranas de las células del hígado, del riñón o del sistema nervioso.

Estados Unidos y el Reino Unido ya han tomado ciertas medidas para ir frenando la fabricación y venta de productos que derivan en microplásticos y nanoplásticos, y Suecia o Dinamarca están en vías de hacerlo. En la Unión Europea, todavía no existe un proyecto para implementar regulaciones similares. Para combatirlos, al menos individualmente, podemos utilizar productos alternativos, especialmente para cosméticos de higiene o de limpieza.

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