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La hipócrita guerra de Trump contra los ahorradores

Cuando Barack Obama era presidente, Donald Trump laceraba a la Reserva Federal por mantener bajas las tasas de interés y decía que sus políticas estaban aplastando a los ahorristas.

Ahora que es presidente, el mismo Trump presiona con fuerza para que bajen las tasas de interés, sin mostrar la preocupación por los ahorristas que expresó cuando era candidato y crítico de Obama en 2016.

Durante más de un año, Trump ha estado atacando a la Reserva Federal por aumentar las tasas de interés y la hostiga para que revierta su curso. Finalmente vio cumplido su deseo en julio, cuando la Reserva redujo las tasas un 0,25%, el primer recorte desde 2008. Algunas tasas de interés han bajado aún más desde entonces debido a una liquidación masiva de acciones y a la preocupación por la desaceleración de la economía mundial. Las tasas hipotecarias, por ejemplo, han caído a niveles de 2016, luego de haber aumentado durante la mayor parte del tiempo en los últimos tres años. Las tasas de ahorro también han caído.

Esto hubieran sido noticias terribles para el Trump de 2016. “Las personas más perjudicadas son las que ahorraron su dinero de toda una vida y pensaron que vivirían de los intereses”, dijo el por entonces candidato Trump a CNBC el 12 de septiembre de 2016. “Están haciendo puré a estas personas”.

Trump dijo que Janet Yellen, la presidenta de la Reserva Federal en ese momento, debería “avergonzarse de sí misma” por mantener bajas las tasas. “Obviamente es política y hace lo que Obama quiere”, rezongaba Trump.

Trump 2019 vs. Trump 2016

El Trump de 2019 se enfurece justamente por la razón contraria: el actual presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, no politizará la institución reduciendo las tasas tanto como quiere Trump. Más que eso, Trump quiere que la Reserva Federal se apunte a su misión y debilite el dólar estadounidense, con el fin de impulsar las exportaciones y dar así una ventaja táctica a Trump en su mal gestionada guerra comercial con China. Esa sería una toma de poder sin precedentes por parte de la autoridad económica más poderosa del mundo, cuya tarea encomendada por el Congreso es optimizar la inflación y el desempleo, y nada más.

El presidente Trump en Washington el 7 de agosto de 2019 (REUTERS/Kevin Lamarque TPX IMAGES OF THE DAY).

Trump dice que “no está contento” con Powell y ha cavilado públicamente con la posibilidad de despedirlo, pero no porque Powell esté castigando nuevamente a los ahorristas. Los ahorristas ahora parecen ser el último mono de quien se ocupa Trump, quien quiere unas tasas más bajas ahora porque cree que eso impulsaría las acciones y estimularía a la economía de cara a su reelección en 2020. Los ahorristas ya no forman parte de la ecuación de Trump.

No importa. La retórica de Trump en 2016 sobre la guerra contra los ahorristas era una diatriba conservadora vacía cuando Obama era presidente y la Reserva Federal intentaba reanimar a una economía moribunda. La Reserva bajó las tasas a corto plazo a cerca de 0 en 2008 (cuando George W. Bush aún era presidente) y las dejó así durante siete años. Luego comenzó a aumentarlas de forma gradual en 2015, aumentándolas aproximadamente un 2,5% antes de bajarla un 0,25% en julio.

Cuando las tasas a corto plazo de la Reserva Federal eran casi 0, la tasa de interés promedio en cuentas de ahorro se desplomó a 0,06%, según datos de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés). Pero la “guerra contra los ahorristas” siempre fue un embuste, porque ninguna regla o ley decía que los inversores conservadores tuvieran que mantener su dinero en una cuenta bancaria con un rendimiento tan bajo. Los “ahorristas” siempre fueron libres de invertir en bonos u otra cosa. Y además de eso, les hubiera ido peor si una Reserva Federal negligente hubiera mantenido las tasas de interés más altas al tiempo que permitía que la recesión empeorara más aún, con un mayor desempleo y mayores pérdidas en la bolsa. Después de todo, los ahorristas poseen casas y muchos tienen trabajos.

El difunto ciclo alcista no ayudó mucho a los ahorristas. Si bien las tasas a corto plazo aumentaron de 0% a aproximadamente 2,5% de 2015 a 2018, la tasa promedio en una cuenta de ahorro apenas aumentó, con un promedio de solo 0,1% a principios de este año. La tasas CD rindieron un poco mejor, aumentando del 0,2% en 2015 al 0,67% a principios de este año, en promedio, para compromisos de 12 meses.

Aun así, a los ahorristas los siguen “haciendo puré”. La mayoría de personas dependen de los intereses bancarios, después de la inflación. Pero nadie quiere ayudarlos ahora. Quizás nadie lo haya hecho nunca.

Rick Newman