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La distinción fundamental entre generaciones hoy en día

Se ha hablado mucho sobre lo diferentes –o no– que son los milénicos y los centúricos de sus mayores de la generación del Baby Boom, y sobre lo que eso significa para los negocios y la sociedad.

Para algunos, la diferencia es notoria. Se ha dicho que los milénicos de mirada ingenua realmente ven el mundo de una forma totalmente diferente.

Para otros, no es tan grande la diferencia. Los jóvenes de hoy en día (siempre he amado esta frase) son solo eso, jóvenes en este momento, con nuevos ideales, como era de esperar, que más pronto que tarde envejecerán con ellos. En resumen –según este discurso, las generaciones más jóvenes en 2019 no son tan distintas a otras generaciones jóvenes.

Entonces, ¿cómo es? ¿Son las generaciones jóvenes de hoy realmente diferentes o eso es lo que siempre se ha dicho?

Por supuesto, hay algo de cierto en esto último, pero si se reflexiona un poco sobre ello, creo que debemos reconocer que realmente hay algo extraordinario en las generaciones jóvenes de hoy en día.

Comprar ese argumento tiene grandes implicaciones, pero primero déjame explicar por qué creo que es lo que pasa.

Hermano de cuatro años y hermana de un año juegan con un iPad y un iPhone (Foto de Mark Makela / Corbis a través de Getty Images).

La primera pregunta que hay que hacerse es, ¿ha habido procesos históricos o sociales en las últimas décadas que puedan hacer que las generaciones jóvenes sean diferentes? Yo diría que sí. Tras los tumultuosos años 60 (más tumultuosos que después), las cosas en el mundo no cambiaron mucho en los 70, 80 y 90, pero luego se produjeron cambios considerables, justo cuando los milénicos alcanzaban la mayoría de edad.

Uno de los primeros cambios, y el más grande, fue la Revolución Digital. Y esta –la tecnología–es la razón más importante por la que los jóvenes de hoy en día son distintos a sus mayores. Es obvio, sí, pero esto implica más cosas de las que se podrían pensar. Cada nueva generación es cada vez más digital y ese cambio se acelera. Un niño de seis años de hoy en día tiene mucho más conocimiento y experiencia digital que una personas de 60 años. Debido a esto, la capacidad de atención de los centúricos es de ocho segundos. Nadie puede saber si eso es verdad, pero creo que es una afirmación bastante ilegítima.

Los milénicos y los centúricos están acostumbrados a dirigir su vida a través de sus teléfonos, dice Denise Dahlhoff, investigadora principal de investigaciones sobre consumo en The Conference Board. “El concepto de tener acceso 24 horas al día, los siete días de la semana, moldea el comportamiento y las expectativas. Lo mismo ocurre con la idea de que la voz propia pueda ser oída en todo el mundo a través de las redes sociales”.

Seamos realistas: la trascendencia y el efecto de todo lo desconocido e incipiente pueden ser exagerados.

Una anécdota personal que ejemplifica las diferencias: cuando comencé en el mundo del periodismo en 1985, el intercambio de información entre mis jefes y yo se repartía en un 98 % de él hacia mí y un 2 % de mí hacia él. Los editores me lo explicaban todo sobre la escritura, los reportajes, las entrevistas, etc., por un lado, y por el otro, unos pocos editores me preguntaban qué bares estaban de moda. Eso era todo.

‘Mayoría de edad en medio de una recesión’

Diría que hoy la proporción ha oscilado entre los 50 % y los -50 %. Sí, gente como yo somos los que enseñamos ahora las buenas prácticas a los periodistas jóvenes, pero constantemente los ahogo con preguntas sobre herramientas digitales, análisis y ni hablar de la ayuda con los dispositivos.

Todo esto está cambiando el equilibrio de poder en el trabajo y en nuestra economía en general. Pensemos en Silicon Valley y las nuevas corporaciones que dominan nuestra economía. El poder juvenil de Google (GOOGGOOGL) y Facebook (FB), por ejemplo, es asombroso y no tiene precedentes. Sin la carga legada por el pensamiento predigital, estas empresas han alcanzado posiciones de dominio global casi de la noche a la mañana, lo que, dicho sea de paso –aunque no es lo importante aquí–, probablemente funcionarían mejor dirigidas por otras personas con pensamientos más antiguos.

La tecnología también ha creado otras divisiones etarias. Ejemplos: creo que es indudable el hecho de que la tecnología ha agrandado las brechas de riqueza en todo el mundo y ha hecho que las ciudades sean más deseables para la gente joven. Esta noción de residente urbano, tecnófilo, con ideología política de izquierda, diverso e inclusivo, distinto a otras personas más mayores, no muy avezadas tecnológicamente, más conservadoras y que viven en zonas rurales, pero también, por ejemplo, a los directores de marketing de empresas que venden productos a los consumidores. Consideremos, por ejemplo, a las empresas de venta al por menor que han tenido que reinventarse para vender a través de apps y ofrecer experiencias a la gente joven, mientras que la generación del Baby Boomers sigue llenando las tiendas físicas.

Un trabajador carga una caja en el exterior del banco de las oficinas del banco de inversiones Lehman Brothers en el barrio Canary Wharf de Londres el 15 de noviembre de 15 de septiembre de 2018 (REUTERS / Andrew Winning (GRAN BRETAÑA) - GM1E49F1UDB01

Otro factor que divide a las generaciones es el doble golpe del 11S en 2001 y la Gran Recesión de 2007-2009. No me voy a detener en el primer acontecimiento, salvo para decir que, obviamente, fue muy noticioso y catastrófico. En cuanto a la vorágine económica de la última década, la Gran Recesión fue para muchos jóvenes un elemento definitorio en su educación y su experiencia familiar. No solo les hizo desconfiar de las hipotecas, los bancos y otras instituciones financieras tradicionales (allanando, por tanto, el camino para la aceptación de la tecnología financiera), sino que también les ha hecho cuestionarse la idea misma de Estados Unidos como un lugar que ofrece crecimiento, oportunidades y movilidad social. Si bien algo de escepticismo siempre es sano, que ese sea tu pensamiento por defecto cambia tu propia constitución como persona y te moldea de una forma muy diferente a la de tus mayores.

“Hemos visto que los milénicos son muy reacios a invertir en acciones”, dice Tracie McMillion, responsable de estrategia global de colocación de activos en el Wells Fargo Investment Institute y coautora de este estudio sobre diferencias generacionales en la gestión del patrimonio. “Creemos que probablemente tenga mucho qué ver con el hecho de alcanzar la mayoría de edad en medio de la gran recesión, lo que los hizo más precavidos”.

‘La relación con el poder está cambiando’

Piensa también en cómo la frugalidad y la familiaridad con la tecnología ha acelerado la aceptación de la economía compartida de la mano de Lyft (LYFT), Aibnb y Uber (UBER).

Conclusión: las implicaciones de esto, tanto positivas como negativas, en lo referido a la propiedad de la vivienda, los ahorros, la permanencia en el trabajo y los viajes aún están en proceso de desarrollo.

El enfoque de cada generación con el tema laboral también es diferente, dice Liane Davey, consultora y autora de “You First: Inspire Your Team to Grow Up, Get Along, and Get Stuff Done (Tú primero: inspira a tu equipo para que crezca, se lleve bien y haga las cosas)”, dice. “[La gente joven] está más dispuesta a decirle a su jefe que puede encontrar un trabajo en cualquier otro lugar. Los Baby Boomers están aprendiendo eso de los jóvenes”.

Otra diferencia significativa: creo que se puede decir que el cambio climático es otro punto importante de diferenciación, ya que los jóvenes reconocen y se preocupan activamente por el clima mucho más que las generaciones más viejas (pensemos en las últimas manifestaciones masivas de estudiantes). Tiene mucho más sentido que te preocupe el futuro del planeta si tienes 15 años que si tienes 75.

¿En qué sentido podría importar eso? En una encuesta reciente, la firma de gestión de carteras de inversión Nuveen descubrió que el 93 % de los milénicos tienen un gran interés en invertir de forma responsable. Y, relacionado con eso, los milénicos son doblemente propensos a preguntar a un asesor financiero acerca de las empresas que tengan actuaciones discutibles, dice Megan Fielding, directora principal de inversión responsable de la firma.

Creo que lo que estamos viviendo en un momento de cambio generacional profundo es un caso irrefutable de inversiones solo con los activos netos de los que se dispone. Cuando pienso en esto, me doy cuenta de que a lo largo de mi vida (tal y como es), he formado parte de dos ensanchamientos generacionales. Como niño en los años 60, estaba al final de la famosa brecha generacional –tema recurrente de tantas y tantas portadas de revistas y programas especiales en televisión–, y aquí me encuentro ahora, quizás simplemente al principio de la brecha digital. La diferencia entre ambas parece ser que la primera tenía un fondo mucho más relacionado con la cultura y la política, mientras que la división de fondo actual tiene que ver, en gran medida, con la tecnología.

Los Baby Boomers pueden verse atrapados en medio de esta división: nacidos entre 1965 y 1980, no crecieron con el email ni con los teléfonos móviles como sí lo hicieron muchos milénicos. Pero una entrevista hecha por Pew el año pasado sugería que adoptaron la tecnología a un ritmo más rápido que los Boomers.

Sin embargo, es importante recordar que todas esas personas siempre serán personas. Los jóvenes, por ejemplo, siempre son más idealistas que las personas mayores. Lo más probable es que las diferencias generacionales se disipen con el paso del tiempo. Nuestro país, tan dividido en este momento, hasta cierto punto dividido por este cisma generacional, volverá a unirse. Se unió antes y lo volverá a hacer.

Andy Serwer with Max Zahn