Mercados españoles cerrados

La ciencia lo dice: si te gusta correr riesgos con tu dinero, tu cerebro es diferente

Siempre lo has sospechado: las personas que arriesgan grandes cantidades de dinero funcionan diferente del resto.

Y ahora un estudio neurológico lo ha confirmado: un equipo de psicólogos de la Universidad de Pensilvania determinó que la capacidad de una persona para tolerar el riesgo económico, es decir, la disposición a apostar, radica en el cerebro, reportó el sitio Inverse.

Este estudio surgió de un proyecto más grande financiado por el Instituto Nacional del Cáncer diseñado para evaluar si el “entrenamiento cerebral” podría influir en la tendencia de las personas a tomar decisiones arriesgadas.

Foto: Getty Images.

La idea era que las tendencias en la toma de decisiones podían influir en los comportamientos de salud, como la decisión de fumar o hacer ejercicio, y que podían ser maleables. Pero debido a que el proyecto original no fue capaz de mostrar que el entrenamiento cerebral tuvo algún efecto sobre las tendencias de toma de decisiones de una persona, los investigadores decidieron que la mejor ruta de investigación era estudiar aspectos específicos de la estructura cerebral relacionados con el riesgo.

Kable y su equipo pidieron a 108 adultos jóvenes sanos que respondieran a varias preguntas sobre cuán cómodos se sienten con opciones financieras y luego les dieron la oportunidad de apostar, involucrándolos en 120 escenarios diferentes que implicaban el riesgo de hacer más o menos dinero.

Usando un MRI para estudiar el flujo sanguíneo en el cerebro junto con imágenes de tensor de difusión, una técnica que da una idea de la conectividad cerebral, el equipo demostró que las personas que tienen una mayor tolerancia al riesgo financiero tienen conexiones más funcionales entre la amígdala cerebral y la corteza prefrontal media y mayor volumen de materia gris en la amígdala.

Kable dice que con solo mirar estas características cerebrales puede tener una idea razonable de cuán dispuesta está una persona a correr muchos riesgos. Este sistema cerebral, que anteriormente también se había visto implicado en el desarrollo de la ansiedad, probablemente esté relacionado con la toma de riesgos en general, no sólo en el área económica.

“Una de nuestras suposiciones al estudiar el riesgo financiero es que lo que aprendemos sobre las actitudes hacia este tipo de riesgo también se aplicará a otros tipos de riesgo”, dice Kable. “Hay algunas pruebas de que las personas que corren más riesgos financieros son más propensas a correr riesgos en otros dominios”.

No se trata de una condena financiera

Aquellos que sí tienen más materia gris y una amígdala bien conectada a la corteza prefrontal media no deberían estar demasiado alarmados -si es que alguna vez se enteran de que poseen esas características-: a pesar de que están predispuestos a correr riesgos, eso no significa que estén condenados financieramente.

“Sabemos que el cerebro cambia con la edad y las experiencias, al igual que la propensión de alguien a correr riesgos”, explica. “Una pregunta importante para la investigación futura, por ejemplo, será si existen tipos particulares de experiencias que ayuden a formar al cerebro para que corra riesgos”.

Kable prevé un futuro en el que se podría proporcionar a las personas el mejor asesoramiento financiero ayudando a que se conozcan a sí mismas mejor de lo que creen.

“Me puedo imaginar un mundo en el que los escáneres cerebrales podrían usarse junto con otras herramientas para evaluar las tendencias de alguien, con el fin de darles el asesoramiento adecuado”, dijo el científico. “Creo que es aún más probable que el tipo de trabajo que estamos haciendo pueda señalar el camino para desarrollar mejores evaluaciones en papel y lápiz o computarizadas de tolerancia al riesgo en las que se pueda basar el asesoramiento financiero”.

Video: Triunfar invirtiendo no es solo para valientes:

Artículo relacionado que te pueden interesar:

12 citas de Warren Buffett que te harán gestionar tu dinero de forma más inteligente