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Jalisco, un recorrido por el México del tequila, la charrería y el mariachi

·13 min de lectura
Photo credit: Nik Wheeler - Getty Images
Photo credit: Nik Wheeler - Getty Images

Hay lugares por los que parece que no ha pasado el tiempo. Incluso, hay lugares turísticos por los que parece que no han transcurrido los años. Esos en los que pones el pie y de repente viajas al pasado. Muchos tienen Wifi, cafeterías con café de especialidad, tiendas de souvenirs y hasta galerías de arte, pero aún así, sigue pareciendo que el tiempo se ha detenido. Su esencia sigue latente, su tradición, la arquitectura o su cultura se encuentran presentes en cada uno de sus rincones. Sucede en el estado mexicano de Jalisco, cuya capital, Guadalajara, puede presumir de tener nueve de los 132 pueblos mágicos del país.

Que México era mágico lo sabíamos, pero lo que pocos saben es que esta denominación da nombre a un conjunto de pueblos que logran transportarte al pasado en una máquina del tiempo. Tampoco muchos saben que en esta zona se encuentra el lago más grande de México de, nada menos, que 87 kilómetros.

El primer destino que da la bienvenida a todo visitante en Jalisco es Guadalajara, la también conocida, como "perla tapatía". Guadalajara es tradición y vanguardia, terreno de todas las cualidades por las que desde España definiríamos México, pero que en realidad apenas conocemos: el mariachi, la charrería y el tequila.

Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México

Nada más llegar a su centro histórico, algunos elementos llaman la atención, como la Rotonda de los Hombres Ilustres, un espacio verde rodeado de esculturas que homenajean a hombres y mujeres que tuvieron un papel determinante en la ciudad, como José Clemente Orozco o Rita Pérez de Moreno.

Muy cerca de esta gran rotonda la plaza principal da la bienvenida a los visitantes con la catedral de Guadalajara, una construcción de estilo romano catedralicio de 16 campanas y seis esquilas que cuenta, justo a su lado, con la parroquia del Sagrario Metropolitano en una plaza colindante a la Plaza de Armas. La plaza de Armas era un antiguo basurero en el que en su día la Inquisición realizaba actos de fe y que, ahora, es un espacio que se sitúa en frente del Ayuntamiento, que se encuentra rodeado por nueve esculturas de musas a su alrededor y bares en los que sentarse a disfrutar del paisaje.

A pocos metros: el teatro Degollado, una de las construcciones del siglo XIX mejor conservadas de Hispanoamérica y que más merece la pena ver en la ciudad. En este espacio neoclásico se dan cita diferentes disciplinas artísticas para ofrecer gran parte del ocio que encandila a todos los habitantes de la ciudad. Y, a apenas diez minutos caminando, se encuentra el museo Cabañas, un imponente edificio de superficie de 23,447 metros cuadrados con capilla de estilo toscano y arcos tapiados en el que se albergan diferentes exposiciones temporales y alguna atemporal, como la del emblemático pintor mexicano José Clemente Orozco.

Es en la cúpula de la Capilla Mayor del Museo Cabañas donde se encuentran los 57 frescos del museo que representan la obra muralista más representativa de Orozco, uno de los artistas más queridos en México y que pintaba, sin un ojo y un brazo, figuras con un storytelling sobre religión, conquista o la opresión.

Photo credit: D.R.
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El arte y la historia se dan cita en todo Guadalajara, pero la zona más cosmopolita se encuentra en lo que se conoce por Colonia americana, una de las primeras de ciudad. El paisaje en este enclave es completamente diferente al del centro histórico. Entre la calle de La Paz y la avenida de la Libertad se divisan grandes casas convertidas en cafés que rodean paseos de palmeras, discotecas y restaurantes chic, cafeterías instagrameables, mercadillos urbanos y zonas en las que los jóvenes practican skate.

Guachimontones: la zona Arqueológica Teuchitlán

Photo credit: D.R.
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Para conocer el verdadero México y entender su tradición hace falta remontarse a su pasado. A mediados de los años 60 fue descubierta la zona arqueológica Teuchitlán, un espacio de Guachimontones que era antes un punto ceremonial de la cultura previa a los aztecas que luego se expandió a la cultura maya. Allí sus habitantes y todo el que se acercara podía realizar diferentes rituales, como el juego de la pelota, en el que, el ganador, se sacrificaba en favor de su deidad.

En este recinto, abierto al público todos los días del año excepto los días festivos, llama especialmente la atención la pirámide de la Iguana, una construcción de base redonda en la que se realizaba el ritual del volador, antecesor a la tradición que existe hoy de los voladores de Papantla. Alrededor de esta pirámide se visualizan también diferentes plataformas, que eran los templos a los que acudía la gente a adorar a los dioses.

En la zona arqueológica de Teuchitlán todavía se organizan rituales y eventos. Empresas como las Sensaciones Turísticas, además de ofrecer diferentes tours por zonas de Jalisco, también reúnen a grupos de personas para realizar experiencias inmersivas en la cultura mexicana, como, por ejemplo, el ritual del cacao.

Casarse a lo grande en una hacienda mexicana

Si visitas Guachimontones es imprescindible que de vuelta a Guadalajara te pares a conocer dos de las Haciendas más emblemáticas del país, famosas, sobre todo, por ser espacios ideales para casarse: Hacienda de El Carmen y la Hacienda de Labor de Ribera.

Ambas fueron escenario de la serie de Netflix Monarca. La primera de ellas, ubicada entre los volcanes de Tequila y Ameca, concretamente en El Carmen de Ordaz, data del siglo XXVI, cuando fue la Corona española donó este espacio a Francisco Merodio Velasco.

Photo credit: D.R.
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Tras años de mantenimiento y remodelaciones, su majestuosa fachada da la bienvenida a todo visitante en un agradable espacio histórico que cuenta con spa, un lago y diferentes habitaciones que te teletransportan a otra época.

La Hacienda de Labor de Ribera, por su parte, se construyó en 1560 y, rodeada de frondosos jardines y con una estética colonial, también ahora se postula como uno de los lugares preferidos por todo mexicano para casarse. Se trata de un gran espacio de 21 habitaciones en el que, además, se puede disfrutar de todo tipo de actividades: paseos a bicicleta o en caballo (tienen su cuadra propia), masajes, ruta en kayak... Un lugar para dejarse llevar.

Un lago de 87 kilómetros

Photo credit: D.R.
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El lago más grande todo México se encuentran tan solo a una hora en coche de Guadalajara. Se trata del lago de Chapala, situado en un 86% de Jalisco y un 14% en Michoacán. Las vistas de este espectacular enclave transportan a todo visitante a un horizonte en el que el único propósito está claro: desconectar.

Para hacerlo, además, una buena idea es comer en el restaurante del hotel La Vita Bella en Jocotepec, que, aunque no es mexicano, sino italiano, tiene una de las panorámicas más espectaculares del lugar. Entrando por un exclusivo camino de casas imponentes se encuentra este enclave boho-chic en el que predomina la madera en su decoración y conjuga el entorno mexicano con el italiano a través de sus sabores: pasta, ensalada de burrata y una variedad de pizzas que deleitarán tu paladar.

Chapala y Ajijic, los destinos vacacionales más inesperados

Photo credit: D.R.
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Cuando en México hablan de slow birds hablan, en realidad, de los americanos que, escapando del frío de su invierno, se trasladan a México en busca de buen clima. Los slow birds ocupan gran parte de la zona del pueblo de Chapala, un espacio en el que han comprado casas y al que se han trasladado para disfrutar de sus estancias vacacionales.

Photo credit: D.R.
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Y no es de extrañar que lo hayan hecho. Chapala recuerda a esos paseos marítimos de película en los que puedes encontrar de todo: desde un roller practicando con sus patines, hasta un mercadillo de souvenirs, pasando por familias que celebran cumpleaños en sus jardines, parejas fotografiándose bajo una construcción de un muelle en el que se puede leer "rinconcito del amor" o, también, autobuses de dos plantas que recorren el pueblo. Una zona de ocio espectacular.

A menos de veinte minutos en coche, también a orillas del lago, se encuentra Ajijic, una de las localidades más artísticas de la zona. En Ajijic todo respira esencia. Sus casas coloridas -entre las que, como sorprende en todo Jalisco, no falta un Starbucks- presentan murales que homenajean a la cultura popular mexicana. Hay alguno, incluso, que mezcla personajes históricos del país, como Frida Kahlo y Diego Rivera, con dibujos murales de las mascotas de los propios vecinos de la villa.

Callejear por Ajijic es maravillarse en cada uno de sus rincones. Hay mercadillos, músicos locales en sus rincones, iglesias dignas de visitar y, también, una parada indispensable en su recorrido: el mural de los muertos del artista Efrén González, una de las figuras más admiradas del lugar. Se trata de un muro en el que se puede ver una representación de cráneos en bajo relieves con nombres diferentes inscritos que homenajean a cada una de las personas que murieron trabajando en el lago de Chapala y cuyos familiares han querido honrarles en esta obra. Un lugar que, sobre todo, en el día de los muertos, es visitado por todos sus habitantes.

Bajando por las cuestas de Ajijic se llega de nuevo al lago. Allí: una playa y un espectacular paseo verde en el que se puede divisar, también, un poste que señala diferentes direcciones muy instagrameables.

Un pueblo artístico: Tlaquepaque

Photo credit: D.R./
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Uno de los pueblos mágicos más inesperados de la zona metropolitana de Guadalajara es el colorido Tlaquepaque. Mires a donde mires allí, hay arte. Una calle principal, con coloridas casas, el andador de la Independencia, da la bienvenida a un pasillo en el que se mezclan diferentes galerías y tiendas de souvenirs o de artesanía mexicana con exclusivos y pintorescos restaurantes y bares, como Cielito lindo, un ajardinado establecimiento que permite conocer la excelente gastronomía mexicana con aires y cocina de vanguardia que respetan la esencia de sus sabores.

Las esculturas de Tlaquepaque son uno de los grandes atractivos de sus calles. La del artista Sergio Bustamante, que también tiene una galería en la vía principal de la villa, simboliza el gran legado que este artista ha dejado a su paso por el país. Un arquitecto reconocido alrededor del mundo que cuyas obras han dado la vuelta al mundo.

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Las actividades de las que se pueden disfrutar en Tlaquepaque son inmensas, pero sobre todo es la cultura lo que prima en este pueblo mágico mexicano: desde visitar el Museo Regional de la cerámica hasta el centro cultural El Refugio. Allí es imposible aburrirse.

La charrería: tradición, deporte e historia

Photo credit: D.R
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La relación entre España y México siempre ha sido estrecha. Cuando en Salamanca comenzó a trabajarse el campo gracias a la ayuda de los caballos, los mexicanos tomaron nota de esta impronta y crearon la charrería, un deporte que se mantiene todavía hoy por tradición familiar en el país y que, además, conserva, no solo sus costumbres sino también la misma vestimenta que se empleaba 200 años atrás. Los sombreros de los charros, que se visten como si fueran un casco protector de la cabeza (pueden llegar a proteger hasta un 90% del cráneo), se fabrican a mano por ellos mismos.

Photo credit: D.R
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La historia de la charrería se remonta a 1512, cuando los primeros caballos llegaron al país de la mano de los españoles que conquistaron en 1520 el continente prohibiendo a los indígenas montar a caballo, pues era uno de los privilegios que solo se les otorgaba a ellos. Ya a mediados de los años 50, tras ver que faltaba personal para poder cuidar el campo, los indígenas tuvieron acceso a este trabajo y poco a fue como se fue creando esta tradición que a día de hoy es, casi, museística. Ver a los charros mexicanos en acción es todo un espectáculo que se puede presenciar, además, en días concretos de la semana.

Photo credit: D.R.
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Los charros de Jalisco celebran cada domingo un show abierto al público en el que, entre tequila y canciones de mariachis (nacieron de los charros), se realiza una exposición magistral del deporte. Tanto es así, de hecho, que desde 2016 la charrería se declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Y es que la cultura charra disfruta de muchas actividades: desde el deporte que practican de puertas adentro hasta competiciones entre asociaciones que se realizan ocasionalmente.

Tequila también es un pueblo

Photo credit: D.R.
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Ellos, los charros, fueron los encargados de poner nombre al tequila que conocemos a día de hoy. Lo que antes se denominaba vino de mezclar, por no ser ni vino ni tampoco mezcal, ahora se conoce como tequila. Y es, además, precisamente en el pueblo de Tequila donde se encuentran varias destilerías que se dedican a su producción gracias a los campos de agave que se encuentran en la zona, de los que se cortan las hojas y se emplea su corazón (o piña) para crear esta majestuosa bebida.

Para llegar a Tequila desde Guadalajara y vivir la experiencia al completo los visitantes pueden subirse al tren de José Cuervo que sale de 11 de la mañana a 17 horas de la tarde todos los sábados y realiza una excursión inmersiva de llena en el mundo del tequila.

Photo credit: D.R.
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En este pintoresco pueblo se encuentra el Mundo Cuervo, la fábrica en la que se produce el tequila que se vende luego en las botellas de la firma tequilera y en la que se puede contratar una experiencia completa para ver el proceso de inicio a fin del tequila, desde el corte de las hojas hasta la llegada a la fábrica, sus máquinas de cocción de más de 38 horas y su destilación. También en este espacio se puede disfrutar de una cata para conocer el sabor de los tequilas blancos y del añejo y aprender en qué ocasiones disfrutar de cada uno como haría un auténtico mexicano.

Photo credit: D.R.
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El Mundo Cuervo cuenta con un espacio fabuloso para celebrar bodas y eventos: la Hacienda El Centenario. Nada menos que 700 metros cuadrados distribuidos en diferentes escenarios de jardines, patios, fuentes y terrazas que cuenta con obras en su interior de artistas como Carlos Terrés, Juan Soriano, Sergio Bustamante o Leonora Carrington.

Photo credit: D.R.
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Además, los amantes de la cultura también tienen entretenimiento en este espacio ya que, a pocos pasos de Mundo Cuervo, se encuentra el Centro Cultural Juan Beckmann Gallardo, ubicado en uno de los edificios más bellos del pueblo. En este gran espacio se dan cita seis salas expositivas que te adentran de lleno en la pintura, el arte popular mexicano y la charrería. Un planazo.

Photo credit: Getty Images
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México es país de contrastes, pero todavía existen rincones que mantienen en perfecta sintonía su espíritu. Tequila es uno de ellos. De hecho, cuenta con hoteles que respetan por completo la estética del lugar, como el Solar de las Ánimas, que se encuentra emplazado en pleno corazón del pueblo, al pie del Volcán de Tequila y a un costado de la iglesia de Santiago Apóstol. La belleza del hotel es espectacular y no le falta de nada: habitaciones espaciosas, piscina, gimnasio, un roof top con otra piscina y vistas a la Plaza Principal (donde hay espectáculo de voladores cada día) y una oferta gastronómica fabulosa en su restaurante La Antigua Casona de la mano del chef Eduardo Marín.