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La inflación llega a Japón después de 30 años de estabilidad y termina con una importante tradición

·6 min de lectura
Las disculpas son una parte esencial de la cultura japonesa
Las disculpas son una parte esencial de la cultura japonesa

TOKIO.- Cuando el fabricante de un conocido helado japonés subió el precio de venta por primera vez en un cuarto de siglo hace unos años, docenas de ejecutivos y trabajadores se inclinaron profundamente en señal de disculpa en un sombrío anuncio de televisión.

La empresa, Akagi Nyugyo Co., planea ahora subir el precio de casi tres docenas de otros productos de heladería. Esta vez no habrá muestras de contrición.

“Nos enfrentamos de repente a un tsunami de subas de precios” de los insumos, dijo el director de marketing Fumio Hagiwara. “Subiremos los precios para sobrevivir”.

Las disculpas han sido durante mucho tiempo una de las claves para la comunicación fluida en Japón. Las conversaciones entre amigos, vecinos y compañeros de trabajo están plagadas de disculpas habituales por inconvenientes triviales.

Unas personas caminan por una calle en Tokio, Japón, el 31 de agosto de 2021. (AP Foto/Koji Sasahara)
Unas personas caminan por una calle en Tokio, Japón, el 31 de agosto de 2021. (AP Foto/Koji Sasahara)

Las empresas piden perdón habitualmente a los clientes, incluso por cuestiones de poca importancia, como no responder al teléfono con rapidez. Los operadores de trenes emiten disculpas en los andenes cuando los servicios ferroviarios se retrasan tan solo un minuto. Un cambio de precios suele ir acompañado de una muestra de humildad.

Ahora que la ola de inflación mundial ha llegado a las costas de Japón —después de unas tres décadas de precios estables o a la baja— las empresas se han liberado del hábito de las “disculpas”.

Cuando la empresa de alimentación Yaokin Inc. subió el precio de su emblemático snack de maíz inflado umaibo en dos yenes hasta los 12 yenes en abril, publicó en Twitter un mensaje sobre el cambio que podría haber parecido demasiado contundente solo unos meses antes: “Necesitamos obtener ganancias para poder seguir garantizando la supervivencia de la industria de los snacks”.

Como para reconocer que estaba siendo menos contrito de lo que algunos podrían esperar, publicó otro anuncio en el periódico citando a un mayorista de aperitivos: “No es momento de desperdiciar dinero en un anuncio de disculpa”.

En una encuesta de una empresa de marketing sobre la subida de precios del umaibo, casi el 70% de la gente respondió que era “sorprendente que nunca se haya subido el precio”. El aperitivo salió a la venta por primera vez hace 42 años.

Umaibo snack
Umaibo snack

Yuko Ueda, un ama de casa de 41 años que recientemente salió a comprar una caja de sushi para cenar, dijo que la desaparición de los pedidos de disculpas no era sorprendente ahora que el costo de todo está subiendo.

“Cuando los precios suben, yo esperaría un mejor servicio al cliente o mejores productos en lugar de disculpas”, declaró.

Mitsuko Komeda, propietaria de un salón de belleza de 52 años, indicó que la tasa de inflación relativamente suave de Japón, de alrededor del 2,5%, podría significar que las empresas no sintieran la presión de disculparse tanto. “Fíjese en otros países. Allí los precios están subiendo mucho más”, reflexionó.

Yasuyo Yamanaka, una contadora de 38 años que estaba comiendo un plato de fideos en Ichiyoshi Soba, en Tokio, una tarde reciente, explicó que las disculpas ayudan a demostrar que las empresas se preocupan por sus clientes y fomentan la lealtad.

“Creo que es un sentido que probablemente solo comparten los japoneses”, dijo.

Modales básicos

Las disculpas forman parte de los modales básicos en Japón, donde los compañeros de trabajo pueden sentir que es desconsiderado no pedir perdón al tomarse vacaciones. La penalización por esa actitud podría resultar en una exclusión de un almuerzo del equipo de trabajo.

Incluso se considera de buena educación disculparse por problemas que no dependen de uno. En las primeras fases de la pandemia de Covid-19, el director de la asociación nacional de fútbol dijo que “lamentaba profundamente haber causado preocupación y problemas a los demás” al contagiarse del virus.

Algunos libros de gestión pregonan el uso de las disculpas como arma para el éxito. Una serie de historietas sobre un desafortunado policía cuenta con una línea argumental en la que el protagonista es contratado para un nuevo trabajo gracias a su habilidad para pedir disculpas, desarrollada a través de numerosas metidas de pata.

El cambio en la etiqueta de las empresas este año se debe, en parte, a que éstas ya no tienen que preocuparse tanto por parecer el único malo, ya que casi todo el mundo cobra más.

“Las empresas han dudado durante mucho tiempo en subir los precios” por miedo a perder clientes en favor de sus rivales, señaló Tsutomu Watanabe, profesor de economía de la Universidad de Tokio. “Pero eso está cambiando ahora”.

La tasa de inflación relativamente suave de Japón, de alrededor del 2,5%, podría significar que las empresas no sintieran la presión de disculparse tanto
La tasa de inflación relativamente suave de Japón, de alrededor del 2,5%, podría significar que las empresas no sintieran la presión de disculparse tanto

Algunas personas sospechan de las subidas de precios furtivas de las empresas que se aprovechan del movimiento del rebaño. “Entiendo que los costos del combustible y los fertilizantes hayan subido”, dijo Atsushi Takashina, un jubilado de 67 años, mientras comía un sándwich a la salida de un centro comercial de Tokio. “Pero en lo que respecta a los alimentos, me parece que algunos se están aprovechando del alza general de los precios para subirlos”.

Mientras tanto, el gobernador del Banco de Japón, que lleva años tratando de avivar una leve inflación para reactivar la economía, se disculpó recientemente tras enfrentarse a las críticas por decir que los consumidores estaban aceptando cada vez más las subidas de precios. “No era mi intención decir” eso, dijo Haruhiko Kuroda. “Pido disculpas por la confusión”.

Las empresas siguen esforzándose por ser sensibles. En lugar de una disculpa, una estrategia a la que recurren cuando suben los precios es pedir la “comprensión” de los clientes. Torikizoku, una cadena de restaurantes de pollo a la parrilla, subió recientemente los precios y dijo que buscaba la comprensión de los clientes al tener que hacer frente a “unos costos de materias primas y energía cada vez más elevados.”

Ya en diciembre, Ichiyoshi Soba, el restaurante de fideos de Tokio, puso carteles para mostrar su arrepentimiento por haber subido el precio de todo su menú en siete centavos. “Lo sentimos mucho ante nuestros clientes”.

Su presidente, Kohei Yamamoto, indicó recientemente que los costos ya han subido casi un 20% desde el cambio de precios de diciembre y que se espera que sigan aumentando, lo que lo obligará a volver a subir los precios en algún momento de este año.

“No hay otra opción”, zanjó, añadiendo que podría ser más fácil si su negocio estuviera en un país occidental en donde los consumidores están más acostumbrados a la inflación.

Miho Inada y Alastair Gale