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Hongos en las uñas: síntomas, causas y tratamientos

Photo credit: Getty Images
Photo credit: Getty Images

Siempre bromeo con eso de que el estado de mis uñas influye directamente sobre mi estabilidad emocional. Es como cuando tengo el pelo sucio, que no estoy 'ok'. Soy incapaz de llevarlas descuidadas y sin esmaltar, en parte, porque tengo un tablón infinito de ideas guardadas en Pinterest. Por eso, desde hace unos años, voy alternando entre uñas de gel y esmaltado semipermanente, pero casi nunca las llevo pintadas con esmalte tradicional pues la duración no es la misma y me cuesta mantenerlas. Apenas las he dejado respirar y, a pesar de que amigas y profesionales del sector me lo advertían, me negaba a desperdiciar una sola semana sin algunos de los diseños de 'nail art' que más irresistibles me parecían. Hasta que pasó lo que tenía que pasar. Una lección a base de bien y en forma de hongo. Bueno, de hongos (en plural) porque tengo tres.

Te cuento cómo han aparecido, lo que me han contado los expertos y cómo estoy consiguiendo que se vayan por donde han venido.

Hongos en las uñas: causas y soluciones a partir de un testimonio real

Antes de nada, ¿qué son los hongos y por qué aparecen? Nos habla de ellos Tamara Soengas, Brand Manager de Mavala.

¿Qué son los hongos?

"Los hongos o micosis son organismos eucariontes microscópicos así que, no son ni animales ni plantas. Los hongos proliferan en lugares calientes, húmedos y oscuros y, se alimentan de queratina. Por eso normalmente siempre aparecen en las uñas y más habitualmente en la de los pies", comenta Tamara. "No suelen causar molestias, pero altera la estética de las uñas (vuelve la uña más gruesa, la decolora, se vuelve escamosa y pierde el brillo). Como comentaba, al no causar molestias iniciales, las personas que lo tienen no consultan al dermatólogo pronto y esto hace que solucionarlo sea más difícil", advierte.

Además, Tamara señala que "son muy contagiosos por contacto directo y podemos ser portadores de ellos y no desarrollarse hasta que ciertos factores lo favorecen, como la bajada de defensas". Los factores que destaca la experta son los siguientes:

  • El envejecimiento. A lo largo de los años acumulamos más cantidad de hongos que colonizan el pie, y las defensas de nuestro cuerpo son más débiles.

  • Mantener las uñas húmedas -que es justo lo que me ha pasado a mí-.

  • Padecer tiña en el pie o pie de atleta, aunque también puede deberse a haber llevado un calzado ajustado durante mucho tiempo.

  • Sufrir otras enfermedades de la piel, como la psoriasis.

  • Tener las uñas dañadas

  • La diabetes, que afecta negativamente a las defensas inmunológicas de nuestro cuerpo.

  • Tener familiares con onicomicosis, tanto porque puede indicar cierta predisposición genética, como por la posible transmisión del hongo.

  • Inmunosupresión, originada por quimioterapia, VIH, o fármacos biológicos.

  • Sudoración excesiva

  • Mala circulación sanguínea

  • Algunas prácticas deportivas (nadar, judo, correr…)

Además, Tamara confirma que "uno de los factores que los desencadena es morderse las uñas, usar uñas artificiales, tener una sudoración excesiva o mantener las manos en agua durante mucho tiempo".

En mi caso...

El error: unas uñas de gel más hechas

El primer error que cometí -lo tengo clarísimo- es no acudir a mi salón de uñas de cabecera por falta de tiempo. Dado que necesitaba tener las uñas bien para un viaje, recurrí a otro, muy cerca de casa y del cual no tenía referencias (ni para bien, ni para mal). Allí pedí el servicio de uñas de gel... O acrílicas, no lo tengo muy claro. Los dueños del establecimiento las ofertaban como esmaltado de gel pero, más tarde, las chicas de mi salón me aseguraron que se trataba de acrílico. En cualquier caso, yo salí muy feliz porque me había hecho un diseño de manicura muy tendencia y la realidad es que había quedado estupendas.

El segundo error fue mantener dicho 'gel' unas cuantas semanas. En lugar de acudir a que lo retiraran, recurrí al clásico relleno de gel. Más fácil, más rápido y, sobre todo, más barato. La última vez que me hice dicho relleno ya sí fue en mi salón de referencia. En este, una de las chicas me advirtió: "No te las han hecho muy bien. Tienes algunas despegadas. ¿Quieres que las retiremos y las hagamos bien?". Pero como tenía prisa, pensé que en la próxima cita ya si eso. ¡MAL!

El tercer error fue, precisamente, estar tan enamorada de mi nueva manicura que no dudé en posponer la cita para su retirada. Hasta que un día, pasadas dos semanas, se me cayó una de las extensiones (porque sí, siempre aprovecho para ponérmelas más largas) y, con ella, el gel en cuestión. Y ahí estaba lo que yo intuí que era un hongo. Me asusté tanto que me fui volando al salón para proceder a la retirada y, uy, ¡sorpresa! No tenía un hongo... ¡Tenía tres! El más grande y feo en el dedo meñique y, por suerte, los otros dos eran más sutiles.

Causas y detonantes

Después de la sesión, volví a casa asustada y muy convencida de que me pasaría un largo periodo de tiempo sin hacerme las uñas. Escribí rápidamente a la dueña de mi salón de confianza, la cual me aseguró lo que yo misma había intuido previamente. No me habían puesto la extensión bien, no estaba bien adherida a la superficie de la uña y vete tú a saber desde cuándo lleva entrando agua y humedad ahí dentro. ¿Resultado? Tres hongos bien hermosos.

¿Qué dicen las expertas de mi caso?

"Que salgan hongos con uñas de gel o semipermanente se debe a que alargas más el tiempo en hacerte las uñas y, entonces, se pueden producir levantamientos por golpes, que se te parta un poco alguna uña y se abombe el esmalte... Y la uña se queda expuesta", me cuenta Sofía, de Bless My Nails. Por lo tanto, y tal como yo intuía, "ahí entra humedad y suciedad, entonces, si justo tienes también las defensas más bajas, es fácil que se creen este tipo de hongos", comenta.

La conclusión que yo saco de todo esto: ¿Son peligrosas las uñas de gel? Sí y no. Sí porque puede pasarte lo que me ha pasado a mí, que es que estén mal adheridas y que no deje de entrar humedad sin que te des cuenta. Y no porque recurriendo al salón adecuado, retirándolas cuando corresponda y cuidándolas en el proceso, no es tan fácil que aparezcan hongos. Esto mismo es lo que corrobora Romy Capocasale, la dueña de Bless My Nails: "Recalcaría la importante de hacerse las uñas esculpidas (de gel, de acrigel o acrílico) en un buen sitio, donde tengan experiencia. Ya que si te lo hacen mal, se pueden levantar y ahí es cuando te entra la humedad y te pueden salir el hongos, que es lo que te pasó a ti".

Sí. He aprendido muchas cosas a costa de la integridad de mis uñas y, sin embargo, lo que tengo más claro que nunca es que en procedimientos estéticos -por banales que nos parezcan- no se escatima.

Cómo estoy solucionando el problema de los hongos

Lo primero que hice fue, lógicamente, acudir a la farmacia. Allí me recomendaron un producto antifúngico que, sinceramente, no me funcionó demasiado bien las primeras semanas. El proceso, tal y como me advirtió el farmacéutico, fue desesperadamente lento. Cuando lo terminé, y aún con el hongo presente, recurrí a este otro producto de Mavala.

Ahora mismo, gracias a él, es inapreciable en comparación con el estado inicial. Y, aunque ya mismo puedo volver a tener las uñas bonitas y listas para cualquier ocasión, prometo hacer los descansos recomendados y, sobre todo, no volver a abandonar a mis chicas de confianza por las traicioneras prisas. Que lo barato sale caro es una verdad como un templo. Hacedme caso.