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Guzmán enfrenta nueva corrida cambiaria, con la falta de acuerdo con el FMI como telón de fondo

·6 min de lectura

La fuerte suba del dólar paralelo que llegó a valores récord en todas sus versiones en la semana muestra que el BCRA y el Ministerio de Economía no encuentran la vuelta para frenar la salida de dolares del sistema, a pesar de los nuevos cepos que instrumentó el BCRA en el mercado financiero, en particular en las operaciones de agentes de bolsa.

Esta semana, el BCRA tuvo que vender dólares pero a pesar de eso no pudo frenar la corrida. las ventas de los últimos días responden, en parte, a la alta demanda de divisas por el elevado nivel de importaciones que se viene observando desde el año pasado, pero también a la demanda de dólares del propio Gobierno para pagar vencimientos de deuda pública.

La semana pasada entró en juego otra variable. Muchos analistas del mercado financiero sostienen que Gobierno hubo vencimientos de deuda reestructurada de empresas que demandaron divisas y a eso se le suma una tendencia a la caída de la liquidación de la cosecha a partir de la mitad del mes y el llamado "efecto de verano", que es el tradicional desplazamiento de la demanda de pesos hacia el dólar, que se suele dar en esta época del año.

El mercado cambiario está muy ajustado para hacer frente a vencimientos de gran magnitud, aunque todavía hay algo de liquidez. Las existencias de los Derechos Especiales de Giro (DEGs) se van terminando y existe la posibilidad que el BCRA deba vender tenencias de oro para llegar a fines de marzo, que es cuando se debería dar la definición de lo que sucederá con el acuerdo con el FMI.

Desde la consultora Analytica señalaron a iProfesional que "enero es un mes complicado de vencimientos en moneda extranjera porque, en lo que es deuda pública, hay casi el triple de vencimientos de capital respecto de los de febrero y el doble de intereses y eso complejiza mucho la situación considerando que las reservas líquidas internacionales son muy reducidas y el dólar en el mercado paralelo será difícil de controlar".

Con respecto a los vencimientos de deuda hay que destacar que el próximo viernes 28 de enero vence un pago de unos 700 millones de dólares con el FMI y dos días después, el martes 1° de febrero, otros u$s360 millones. Esto implica que el BCRA deberá analizar si paga esos más de 1.000 millones de dólares. El problema es que si el BCRA realiza esos pagos tendrá cada vez menos reservas líquidas para enfrentar una nueva corrida cambiaria.

El avance del dólar paralelo pone de manifiesto que ni el BCRA ni Economía le encuentran la vuelta a la crisis

Todos señalan a Martín Guzmán

En el mercado financiero local y en Wall Street señalan al ministro de Economía Martín Guzmán como uno de los grandes responsables por no haber cerrado el acuerdo con el FMI hasta ahora. Fue la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien en su última carta se quejó paradójicamente de que el Gobierno destinó el año pasado más dinero a pagarle al FMI (u$s5.160 millones, 1,1% del PBI) que a paliar las consecuencias del Covid (0,9% del PBI). De contar con el acuerdo, esos pagos no se hubieran realizado y habría unos 5.000 millones de dólares más de reservas líquidas del BCRA.

Cada una de las medidas que adoptó el Gobierno en las últimas semanas apuntan a buscar un acuerdo, como la suba de la tasa de interés, la aceleración de la devaluación del tipo de cambio oficial. En concreto, el staff del FMI y los funcionarios argentinos siguen discutiendo acerca de la velocidad del ajuste fiscal. Si será déficit cero en 2025 como pide el FMI o en el 2027, como quiere el gobierno argentino.

Las diferencias son importantes y por el momento impiden pensar en un rápido acuerdo. Sin un ajuste fiscal acordado es difícil poder cerrar el resto de los aspectos como un plan monetario coherente, un sendero de acumulación de reservas internacionales y el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial y en ese aspecto resolver el problema del estricto cepo cambiario que afecta a la economía.

Luego de las reuniones en Washington del canciller Santiago Cafiero, el equipo económico y el staff del Fondo Monetario Internacional (FMI) continúan buscando un entendimiento que, de acuerdo a la opinión del mercado financiero local y de Wall Street llegará, pero no se sabe qué tipo de acuerdo se logrará y si será Guzmán finalmente el que lo cerrará.

No hay que descartar tampoco la posibilidad que no haya acuerdo. El cierre de un nuevo pacto podría servir para aliviar un poco los problemas que enfrenta el Gobierno en un año con mayor inflación, mucha volatilidad en el mercado del dólar paralelo y menor crecimiento económico que en 2021.

Los principales análistas locales y de Wall Street sostienen que tal vez, no se cumpla a tiempo con el pago de u$s2800 millones qué hay que hacer al FMI el 22 de marzo y el escenario se asemeje al de los fuertes y continuos cruces entre el país y el FMI que predominaron en la década del 80 y a fines de los 90. En aquel momento para Estados Unidos era importante que la Argentina mantuviera en pie su frágil recuperación democrática y mantuvo una actitud permisiva en materia económica que actualmente las autoridades del Tesoro Americano y del FMI no cree que se justifique aunque las últimas declaraciones del gobierno de los Estados Unidos ayudan a sumar un poco de optimismo.

Las diferencias son importantes y por el momento impiden pensar en un rápido acuerdo

El último entendimiento con el FMI se registró el 17 de enero de 2003, reflejado en un acuerdo financiero stand by durante la presidencia de Eduardo Duhalde, mientras era ministro de Economia Roberto Lavagna y la negociación estuvo a cargo del entonces presidente del BCRA, Alfonso Prat Gay, con el nuevo director gerente Horst Köhler. Esas negociaciones fracasaron rotundamente y el organismo levantó su oficina permanente en Argentina.

Luego Kirchner le pagó en enero de 2006 al FMI unos u$s9.800 millones al contado que salieron de las reservas del BCRA. Hoy esa operación no se podría hacer por las escasas reservas internacionales líquidas del BCRA. Desde ese momento el país no tuvo más ningún préstamo, aparte de que tampoco le permitieron más a los técnicos revisar las cuentas del país como lo indica en Artículo IV.

En aquel episodio Pray Gay perdió el puesto de titular del Central, quien fue reemplado por Martin Redrado. Más tarde, durante la gestión de Cristina de Kirchner, llegaría a la Argentina la censura del FMI debido a que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que elaboraba el INDEC no era confiable y múltiples críticas a los canjes de deuda. Luego, con la llegada de Mauricio Macri, esa relación pasó a ser totalmente amistosa mientras que ahora con Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en el poder es una relación es bastante tirante y que no se sabe cómo va a finalizar.

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