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Farmacéuticas suspenden programas de medicamentos al subir costo

John Lauerman y James Paton
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Farmacéuticas suspenden programas de medicamentos al subir costo

(Bloomberg) -- Las grandes farmacéuticas están tratando de afinar la puntería, y sus propios laboratorios son el coto de caza.

Ejecutivos de la industria con larga experiencia en descubrir fármacos de gran éxito ahora deben pulir otra habilidad: el olfato para detectar los medicamentos que son poco seguros, nada originales o simplemente tienen escasas probabilidades de éxito. Conforme aumentan los costos, saber cuándo desechar esos medicamentos ha pasado a ser tan importante como saber cuándo avanzar.

En AstraZeneca Plc, el director de investigación Mene Pangalos calcula haber cancelado la mitad de los proyectos en marcha después de ingresar a la compañía hace ocho años. “La forma de lograr una máxima precisión al elegir los productos es la siguiente: ‘He sometido a prueba la hipótesis y no funciona’”, dijo Pangalos en una entrevista. “Fundamentalmente, pasa por ser despiadado en la toma de decisiones”.

Esta nueva disposición a eliminar los medicamentos en ciernes constituye un cambio en una industria que miraba con orgullo los catálogos de productos en desarrollo voluminosos, pensando que más proyectos en el laboratorio significaban mayores probabilidades de que un puñado de drogas superara los extenuantes ensayos clínicos y llegara a las farmacias.

Pero las farmacéuticas como Astra, Novartis AG y GlaxoSmithKline Plc ya no pueden permitirse tantos tiros al blanco cuando enfrentan una presión financiera sin precedentes: los costos de investigación y desarrollo se están disparando al tiempo que las compañías de seguros y los gobiernos piden precios más bajos por el producto terminado. Llevar un nuevo medicamento al mercado cuesta unos US$2.000 millones, según Deloitte LLP –inversión que es cada vez más difícil de compensar con las ventas.

Continuar con una droga hasta llegar a un callejón sin salida “pasa a ser parte de la carga y el exceso” que impide que las compañías sean ágiles, dijo Nooman Haque, director gerente de ciencias de la vida y atención sanitaria de la división británica de Silicon Valley Bank. “Si soy inversor, me gustaría ver que se desechen más cosas”.

Parte del esfuerzo requiere modificar la cultura de los investigadores. Astra y su rival británico Glaxo trabajan en eso calibrando los incentivos para llevar las drogas a la siguiente etapa de desarrollo.

“Si se recompensa el progreso, se obtiene progreso”, declaró el mes pasado el director de I&D de Glaxo, Hal Barron, ante el público de una conferencia en Londres. Quiere que los científicos “evalúen concienzudamente los datos y desechen las moléculas que no van a funcionar”.

La compañía informó en julio que había cancelado o delegado 65 programas de drogas de su catálogo, considerado uno de los más débiles de la industria, desde que la máxima responsable Emma Walmsley se sumó a la compañía hace un año y medio. Glaxo detuvo el trabajo en cinco drogas experimentales en octubre, incluida una para la enfermedad pulmonar grave. El resto aún está en revisión, dijo Barron en una entrevista.

Nota original:Big Pharma Grants License to Kill Drug Programs as Costs Surge

Reporteros en la nota original: John Lauerman en London, jlauerman@bloomberg.net;James Paton en London, jpaton4@bloomberg.net

Editores responsables de la nota original: Eric Pfanner, epfanner1@bloomberg.net, Marthe Fourcade, Thomas Mulier

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