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Farmacéutica cura dolor de cabeza con división comercial

James Paton y Naomi Kresge
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Gigantes farmacéuticas vuelven al laboratorio

(Bloomberg) -- Al parecer el matrimonio entre la pasta de dientes y los medicamentos recetados se encuentra en su etapa final.

El miércoles, GlaxoSmithKline dio a cononocer sus planes de "divorcio" con la creación de una empresa de salud para el consumidor con Pfizer, con lo cual separa marcas como Sensodyne y Aquafresh de medicamentos para el VIH y el asma. La resolución de la directora ejecutiva Emma Walmsley de romper la unión que solía dirigir envía una fuerte señal a otros actores de la industria farmacéutica: diversificarse o largarse.

Otros fabricantes de medicamentos que aún albergan una división de consumo, como Johnson & Johnson, Bayer y Sanofi, enfrentarán una mayor competencia de la nueva entidad, que reúne a las marcas globales de analgésicos Advil y Panadol. Al igual que Glaxo y Pfizer, las compañías enfrentan demandas divergentes de la industria farmacéutica, donde el enfoque y la innovación son clave, y de las operaciones de los consumidores, donde lo importante es ganar poder de negociación con anunciantes y farmacias.

"Necesitas ser grande para competir", señaló Adam Barker, analista de Shore Capital Group en Londres. "No me sorprendería ver más consolidación, ya que una vez que un jugador más grande como GSK lo logra, hay un incentivo para competir a gran escala", indicó.

La prioridad de Walmsley

Walmsley reiteró el miércoles que su principal prioridad era fortalecer la cartera de medicamentos recetados de la compañía, lo que sugiere que el objetivo no concuerda con las demandas de salud del consumidor. El acuerdo de Glaxo también resuelve un dolor de cabeza para Pfizer, cuyo negocio de venta libre era demasiado pequeño y no atraía a suficientes compradores cuando se lanzó al mercado.

La fuerte competencia de precios en línea de empresas como Amazon.com, así como los productos de las tiendas de marca propia, ha afectado los márgenes de salud del consumidor en EE.UU. y partes de Europa, lo que ha llevado a la consolidación incluso de compañías que no tienen medicamentos recetados.

Los problemas de Bayer

Un mes después de que Reckitt Benckiser Group concluyera las conversaciones para adquirir el negocio de Pfizer este año, Procter & Gamble aceptó pagar alrededor de US$4.200 millones para comprar la unidad de salud del consumidor de Merck KGaA y obtener marcas como las vitaminas Seven Seas.

Bayer podría ser el próximo en tomar medidas luego de ver los malos resultados de una apuesta de US$14.200 millones en la salud del consumidor. La compañía alemana compró las marcas de Merck & Co., incluidas Coppertone y Claritin, en 2014.

Merck invirtió el dinero de la venta en nuevos medicamentos, como Keytruda, una innovadora medicina contra el cáncer que se espera que genere más de US$10.000 millones en ventas el próximo año. Bayer, por el contrario, enfrenta su tercer año consecutivo de disminución en las ventas sin receta.

La compañía alemana dijo el mes pasado que vendería marcas como Coppertone y Dr. Scholl’s. Bayer recortará 1.100 empleos en la unidad como parte de un intento por reducir en unos 500 millones de euros (US$570 millones) los costos para el año 2022.

Nota Original:Big Pharma Cures Consumer Headache by Splitting Off Painkillers

Reporteros en la nota original: James Paton en London, jpaton4@bloomberg.net;Naomi Kresge en Berlin, nkresge@bloomberg.net

Editores responsables de la nota original: Eric Pfanner, epfanner1@bloomberg.net, Marthe Fourcade

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