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Facebook admite que puede ser un peligro para la democracia

Hace más de un año que Donald Trump ejercer como presidente de Estados Unidos. En su elección fueron determinantes las denominadas ‘fake news’, noticias falsas que se propagaron como la pólvora en llamas en las redes sociales. Sobre todo en Facebook. Transcurrido este periodo de tiempo, parece que por fin la empresa de Mark Zuckerberg ha reflexionado sobre lo ocurrido y entona el mea culpa.

En una serie de publicaciones realizadas en el blog oficial de la compañía, los ejecutivos de Facebook asumen su responsabilidad en cuanto medio propagador de mentiras e insidias que pueden llegar a desestabilizar un Gobierno o decantar las elecciones en favor o en contra de un determinado candidato. 

Mark Zuckerberg, CEO de Facebook (Getty)

Aún así, matizan un poco su parte de culpa, ya que aceptan “el daño que Internet puede hacer a una democracia que funcione de manera correcta”. Internet, no Facebook. Pero algo es algo.

Este es un paso adelante respecto a la postura de Mark Zuckerberg en 2016. En aquella época, el CEO de Facebook calificó de “locura” la idea de que su empresa hubiera influido en las elecciones que finalmente ganó Trump.

Katie Harbath, directora de política global de Facebook, asegura que su empresa influye en los estados, “Desde la Primavera Árabe hasta elecciones por todo el mundo, las redes sociales  parecían positivas. Pero las últimas elecciones en EE.UU. cambiaron esa percepción, debido a la interferencia del extranjero que Facebook debió haber identificado más rápido por culpa de las noticias falsas”.

En otro artículo, firmado por el ejecutivo Samidh Chakrabarti, se habla de cómo Facebook ayuda a sus usuarios a estar informados sobre política y cómo es un lugar en el que se producen debates interesantes, pero que la compañía jamás va a poder controlar lo que se hable, ni tampoco decir si es verdad o mentira.

Estas ideas tan claras se han publicado a la vez que Facebook ha cambiado su algoritmo para potenciar el contenido que sus usuarios comparten y no las noticias de los medios. Da igual que sean serios, un blog marginal o una fuente de falsas noticias: Zuckerberg ha decidido que todas tienen la misma (mala) calidad. Y eso sí que es una amenaza para la democracia.