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“Es realmente preocupante”: Algunas zonas de Estados Unidos están atrapadas en una situación económica propia de la “trampa 22”

Si bien la economía y el mercado laboral han experimentado un auge tras el periodo de crisis financiera, los estadounidenses que viven en los códigos postales “deprimidos”, áreas cada vez más rurales, siguen luchando por encontrar la estabilidad.

Su camino hacia el progreso se parece a la “trampa 22”, según un investigador del Grupo de Innovación Económica (EIG, por sus siglas en inglés).

“En las comunidades deprimidas, los jóvenes están endeudados”, le dijo a Yahoo Finanzas el director de investigación de EIG, Kenan Fikri. “Realmente no tienen un camino para salir de su situación y costearse la mudanza a un área metropolitana próspera para intentar cambiar su situación. Así que se trata en verdad de una trampa 22 en la que terminan cayendo aquellas personas que intentan avanzar en estas comunidades”.

Un informe del EIG, publicado originalmente en octubre de 2018, examinó alrededor de 25 800 códigos postales, el 99 % de la población de Estados Unidos, y comparó dos períodos: de 2007 a 2011 y de 2012 a 2016. Una de las razones principales por la cual las comunidades deprimidas se quedan rezagadas era una falta de logros educativos, según los investigadores.

Sin embargo, cuando los residentes de estas comunidades deprimidas intentaron cerrar esa brecha asistiendo a la universidad, terminaron agobiados por la deuda estudiantil, sumiéndose en una situación económica peor.

(Datos: EIG, Gráfico: David Foster)

La depresión en estas comunidades se definió a través de siete indicadores: logro educativo, viviendas vacantes, nivel de desempleo, tasa de pobreza, ingresos medios, cambios en el número de empleos y establecimientos comerciales.

“Es realmente preocupante, hicimos una superposición casual del Índice de Comunidades Deprimidas en el mapa con aquellos donde la deuda estudiantil es más onerosa y encontramos que las tasas de morosidad son más altas en los lugares donde hay peores oportunidades económicas”, dijo Fikri.

(Fuente: WalletHub, Gráfico: David Foster)

Keith Orejel, profesor asistente del Wilmington College que estudia comunidades rurales, le dijo a Yahoo Finanzas que “la situación de la América rural no es simplemente un problema estructural. Cuando uno se centra en las cosas realmente importantes, te das cuenta de que, al fin y al cabo, las áreas rurales nunca se recuperaron de la Gran Recesión”.

Orejel agregó: "Si de verdad prestas atención a los datos, notarás que son bastante impactantes. Hoy el empleo urbano y metropolitano está muy por encima de los niveles anteriores a la Gran Recesión, pero el empleo total en áreas no metropolitanas aún está por debajo de los niveles anteriores a la Gran Recesión. Es evidente que hay una ausencia de oportunidades de empleo en las zonas rurales, lo cual está haciendo que este tipo de lugares sean económicamente poco atractivos para vivir”.

“Se estima que las zonas rurales de Estados Unidos nunca se recuperarán completamente”

Si bien el 97 % del territorio de Estados Unidos es rural, solo alrededor del 20 % de la población reside en esas áreas, según el Censo de Estados Unidos. Los datos también mostraron que alrededor del 65 % de la población rural total vive al este del río Misisipi, y casi la mitad de las personas que viven en áreas rurales están en el sur.

Estas áreas rurales “están cada vez más deprimidas. También encontramos que el bienestar económico rural es más volátil en sentido general”, dijo Fikri. “A medida que avanzaba la recuperación, las áreas metropolitanas realmente se beneficiaron de manera desproporcionada. La Gran Recesión no afectó a los códigos postales rurales de manera tan dura como grupo, pero la recuperación tampoco los alcanzó”.

Los códigos postales más deprimidos se concentran “en el sureste, el oeste rural y los centros urbanos del noreste y el medio oeste que tienen la pobreza más arraigada del país”, explicó Fikri. “Y vemos que la pobreza coincide con otros problemas socioeconómicos: bajo nivel educativo, bajos índices de empleo, pobre crecimiento del empleo y bajos niveles de nuevas aperturas de negocios”.

Un letrero de Donald Trump colgado en una ventana de la ciudad de Waynesburg, cerca de la frontera con Virginia Occidental, el 1 de marzo de 2018 en Waynesburg, Pensilvania. Waynesburg. (Foto de Spencer Platt/Getty Images)

El sur, en particular, experimentó una gran disminución en la clasificación general.

“Luisiana, Nuevo México y Virginia Occidental fueron testigos de cómo un mayor número de sus códigos postales han caído en la categoría de deprimidos entre los dos períodos analizados y la proporción de personas en dificultades ha aumentado como consecuencia de ello”, señaló el informe. “Se unieron a Alabama, Arkansas y Mississippi aumentando a seis el número de estados con aproximadamente un tercio o más de los residentes viviendo en comunidades deprimidas”.

El problema de muchas de las áreas deprimidas dentro de estos estados era que una enorme cantidad de trabajos eran de “obreros”, “físicamente muy exigentes” y con bajos salarios, según indicó el informe: “3 de cada 10 adultos empleados en estas comunidades tenían trabajos clásicos de cuello azul como empleos en la producción, construcción, transporte y mantenimiento”.

Sin embargo, el gran auge que siguió al período de la Gran Recesión ha incidido de manera desproporcionada en las zonas con trabajadores de cuello blanco, provocando un aumento en el número de empleos en las áreas “prósperas”, como se aprecia en la gráfica que aparece a continuación:

(Fuente: EIG)

La recuperación tras la recesión no solo pasó completamente por alto los códigos postales deprimidos, sino que se estima que las zonas rurales de Estados Unidos nunca se recuperarán completamente de la Gran Recesión, si mantienen el rumbo actual”, agregó el informe.

La educación como “línea divisoria”

EIG descubrió que la gran división entre las comunidades deprimidas y aquellas prósperas y estables, finalmente se redujo a una gran escisión en el nivel educativo.

La mayoría de las áreas metropolitanas principales catalogadas como deprimidas comparten una característica: tienen los índices más bajos en logros universitarios a nivel nacional.

“El diferencial de población entre comunidades prósperas y deprimidas se explicaba casi en su totalidad por el agrupamiento de estadounidenses con educación universitaria en los códigos postales ricos”, señaló el informe. “Los códigos postales prósperos tenían... 27,7 millones de adultos con una licenciatura o más, casi seis veces más que los 4,8 millones que vivían en códigos postales deprimidos”.

En Bakersfield, California, por ejemplo, donde casi el 50 % de la población vive en códigos postales deprimidos, los residentes del área “tuvieron la tasa más baja de logros universitarios que sus compañeros: solo el 15,7 % de la población cuenta con un título universitario o superior, lo cual representa la mitad tasa nacional”, señaló el informe.

Un trabajador podando almendros en un huerto cerca de Bakersfield en el Valle Central, California, Estados Unidos, 17 de enero de 2015. (Foto: REUTERS/Lucy Nicholson)

Aunque muchos de quienes quieren salir de esas comunidades deprimidas ven los logros educativos como un paso esencial, ese mismo título universitario los empuja a endeudarse.

Al asumir niveles relativamente altos de deuda estudiantil porque no pueden costearse los altos costos de la matrícula, los deudores terminan teniendo dificultades para pagar los préstamos una vez que se gradúan.

En Bakersfield, la deuda media que tenía un graduado era de 15 150 dólares, mientras que la renta promedio era 60 862 dólares, según un análisis realizado por WalletHub. Eso significa que, al graduarse, la deuda estudiantil representa casi una cuarta parte de los ingresos de ese universitario.

“Los jóvenes huyen del campo”

Dado que la educación fue un gran impulsor del bienestar económico, muchas comunidades rurales han tenido dificultades debido a los pobres niveles en términos de logros educativos.

La siguiente tabla del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) de 2017 muestra que una proporción considerable de personas que viven en el sur carecían de un diploma de escuela secundaria.

Sus estadísticas también revelan que para algunos ir a la universidad no ha sido una experiencia económicamente gratificante. En 2015, mientras que casi el 48 % de los adultos jóvenes de 18 a 24 años que vivían estaban inscritos a una universidad, solo el 29 % de sus contrapartes rurales hicieron lo mismo, según el Centro Nacional de Estadísticas Educativas.

Y aquellos que terminaron la universidad luego vieron que sus ganancias se encontraron sustancialmente por detrás de quienes vivían en las áreas urbanas, según el USDA.

En 2017, los ingresos de los trabajadores rurales quedaron a la zaga de los trabajadores urbanos a medida que continuaban su educación. (Fuente: USDA)

Orejel, el profesor que estudia las comunidades rurales, planteó otro problema que enfrentan las comunidades rurales: el declive de la industria manufacturera. Los empleos en la manufactura que estaban disponibles en las áreas rurales, así como los empleos creados que retenían a los jóvenes, sirvieron como un “elemento disuasorio para la clase media en el campo, pero han sido completamente devastados”.

Esa tendencia no es nueva. Yahoo Finanzas reportó con anterioridad que desde 1989, mientras se producía un aumento en los empleos de servicios en un 53,4 %, las industrias productoras de bienes caían un 15,5 %.

La transición a una economía más moderna no ha sido fácil. La mayoría de las grandes industrias, como las finanzas y el sector inmobiliario, no encuentran las zonas rurales atractivas, “porque estos lugares no tienen la infraestructura que necesitan muchas de esas empresas más sofisticadas”, explicó Orejel. “Y la población carece de la formación educativa necesaria para ocupar tales puestos”.

Por tanto, la brecha se amplía aún más, dijo Orejel: “En la economía bifurcada que se ha desarrollado desde 2008, donde hay muchos empleos de alta tecnología, profesionales y de educación superior, que están impulsando el crecimiento económico, estos gravitan cada vez más hacia las áreas metropolitanas”.

Concluyó que “lo que queda para la economía rural es el salario bajo y el extremo inferior del sector de los servicios, que es notoriamente bajo, paga poco y no reporta ningún beneficio. Y la casi absoluta falta de seguridad laboral”.

Aarthi Swaminathan