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Hoy, elecciones: con Meloni como favorita, Italia podría girar a un gobierno populista de derecha

Giorgia Meloni durante el cierre de su campaña en Roma el 22 de septiembre. (AP Photo/Gregorio Borgia, file)
Giorgia Meloni durante el cierre de su campaña en Roma el 22 de septiembre. (AP Photo/Gregorio Borgia, file)

ROMA.- ¿Se convertirá Giorgia Meloni en la primera mujer que llega a ser primera ministra de Italia, en el gobierno más de extrema derecha de su historia desde Benito Mussolini? Es la gran pregunta que reina en el ambiente en vísperas de la crucial elección de hoy, que, de confirmarse las predicciones de los sondeos, podría volver a catapultar a Italia, la tercera economía de Europa y país fundador de la Unión Europea (UE), a una experiencia populista-soberanista de consecuencias impredecibles.

Matteo Salvini, Silvio Berlusconi y Giorgia Meloni, en Roma
Matteo Salvini, Silvio Berlusconi y Giorgia Meloni, en Roma - Créditos: @ALBERTO PIZZOLI

Aunque los italianos saben que mucha agua ha pasado debajo del puente desde la época del “Duce” y que, gracias a la fortaleza de sus instituciones, la democracia no está en peligro, las inquietudes por lo que vendrá son muchas, a nivel internacional y nacional, de tipo económico, político y social.

Meloni, de 45 años y cuyo partido, Hermanos de Italia –heredero del posfascista Movimiento Social Italiano-, podría alcanzar el 25% de los votos y volverse la primera fuerza del país, es socia de viejos personajes conocidos del escenario local, cuya performance podría llegar a ser peor de lo esperado.

Uno es Matteo Salvini, líder de la Liga, partido xenófobo y anti-inmigrantes que, a los 49 años, sueña con volver a ser ministro del Interior –como lo fue en 2018-, para cerrar los puertos italianos a los cientos de miles de desesperados que escapan desde las costas de África de guerras y miseria.

El otro es el expremier Silvio Berlusconi, de 85 años, aun al mando de Forza Italia. Se trata de un partido de derecha más moderado, que en los últimos años ha perdido influencia, sobre todo después de los escándalos judiciales del Cavaliere. Lo que más asusta de esta alianza es su euroescepticismo y sus diferencias sobre temas cruciales, como la guerra en Ucrania. Fue un tema que marcó a fuego la campaña electoral, así como la inflación y el aumento de los costos de la energía, que repercuten en boletas y bolsillos de los ciudadanos.

Giorgia Meloni, en la Piazza del Popolo en Roma. (Photo by Alberto PIZZOLI / AFP)
Giorgia Meloni, en la Piazza del Popolo en Roma. (Photo by Alberto PIZZOLI / AFP) - Créditos: @ALBERTO PIZZOLI

El gran temor en las capitales europeas no solo es que Italia, uno de los países más endeudados del mundo, no respete las reglas de balance, sino que también cambie la postura que tuvo hasta de la mano del prestigioso economista y expresidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi. Es decir, una posición clara, en firme defensa de Ucrania y en contra del agresor ruso.

En ese sentido, Salvini y Berlusconi son viejos amigos del presidente ruso, Vladimir Putin. Y Meloni es amiga del primer ministro húngaro, Viktor Orban.

Fuertes polémicas generó una gaffe que tuvo anteayer Berlusconi en un programa televisivo, cuando dijo que Putin quería “sustituir el gobierno de [Volodimir] Zelensky con personas de bien”.

“Es esencial que los ciudadanos italianos voten candidatos que tengan y sigan justos principios morales”, replicó el vocero de Zelensky.

El líder del Partido Democrático, Enrico Letta, durante una marcha contra Putin y la guerra, en Roma
El líder del Partido Democrático, Enrico Letta, durante una marcha contra Putin y la guerra, en Roma - Créditos: @Cecilia Fabiano /LaPresse cecilia_fabiano

En una campaña electoral dominada por estos temas, el expremier Enrico Letta, de 56 años, líder del Partido Democrático (PD) y al frente de una coalición de centroizquierda que intenta frenar a la derecha, llamó a elegir de qué lado estar. “O estás con Putin o estás con nosotros”, fue uno de los lemas de su campaña, también centrada en la importancia del trabajo y de seguir adelante con el enfoque europeísta y de cuentas en orden de Draghi.

Si bien Letta intentó convertir estas elecciones en un plebiscito entre él y la derecha de Meloni, en el escenario hay mucho más actores, lo cual complica las cosas.

El llamado Tercer Polo, una alianza de centro formada por Italia Viva del expremier, Matteo Renzi y el partido Acción del exministro Carlo Calenda, que propusieron seguir con la “agenda Draghi”, podría arrebatarle varios votos tanto a la derecha de como a la centroizquierda.

Aunque Letta al principio de una campaña electoral inédita –fue corta y en plenas vacaciones de verano- intentó sumar a estos dos exmiembros del PD a su coalición, ambos le dieron la espalda. El Tercer Polo podría superar a Forza Italia e incluso a la Liga, provocando un escenario complicado para Meloni que podría no contar en el Parlamento con la mayoría necesaria para formar gobierno.

En un panorama fragmentado y no bipolar, otro actor que, según sondeos extraoficiales, habría protagonizado en estas últimas semanas una remontada histórica es el expremier Giuseppe Conte. Al frente del ahora progresista Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y considerado por sus detractores un “camaleón”, porque desde que apareció, en 2018, estuvo al frente de gobiernos de todo tipo y color, Conte concentró su campaña en el empobrecido sur de Italia. Allí prometió mantener la renta de ciudadanía, un subsidio para desocupados inventado por el M5E, cosechando adeptos.

El premier italiano Giuseppe Conte renunció e intentará formar un nuevo gobierno
El expremier italiano Giuseppe Conte

Hasta 2018 un desconocido abogado y profesor universitario, Conte fue el gran responsable de la caída de Draghi en julio pasado. Su partido había sido el gran ganador de las últimas elecciones legislativas, en 2018, con el 32%.

Su llegada al poder entonces en un primer gobierno populista que formó junto a la Liga, primero, y con el PD, más tarde, fue pulverizando su consenso. Aunque como en Italia todo es posible, el transformismo de Conte –que muchos creían muerto políticamente- podría haber hecho el milagro de “resucitar” al movimiento de los “grillini (por su fundador, el cómico Beppe Grillo). De hecho, algunos creen que podría cosechar un 14% de los votos, que podría resultar crucial.

“Silencio electoral”

El escenario de estas elecciones también es complejo debido a una ley electoral de lo más intrincada, al mismo tiempo mayoritaria y proporcional, con la que por primera vez se votará para renovar un Parlamento drásticamente más chico (400 diputados en lugar de 630 y 200 senadores en lugar de 315).

Fiel reflejo de la confusión de los cerca de 50 millones de electores (6 millones en el exterior), hace unos días un sondeo indicó que el 66% de los votantes desconoce los candidatos a diputados y senadores por quién votar.

En un sábado de “silencio electoral” en vísperas de una votación que comenzará hoy a las 7 (hora local) y concluirá a las 23 –cuando se conocerán los primeros boca de urna-, la gran preocupación seguía siendo la abstención de buena parte del electorado y sobre todo, de los jóvenes.

“Voy a votar al PD porque creo que es el único partido que puede frenar a la derecha de Meloni, pero muchos de mis amigos no van a ir a votar porque piensan que los políticos son todos iguales y que sólo piensan en sus intereses”, dijo a LA NACION Adriano, u un diseñador gráfico romano de 21 años.

En un país donde el voto no es obligatorio, el pronóstico de lluvia, sumado a un clima de apatía generalizada “porque igual no va a cambiar nada”, alimentaba la sensación de que ese 30% de indecisos, que en estas últimas horas aún piensa qué hacer, tenía la clave del rompecabezas electoral.