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El peor trabajo del mundo resulta que está en Facebook: ser un moderador

Trabajar en una de las empresas más boyantes del mundo no equivale a ser feliz. Ni tampoco a tener un buen trabajo. Y si no, que se lo digan a los moderadores de Facebook. Las personas encargadas de vigilar que no se cuelen contenidos violentos como ataques o vídeos sexuales resulta que acaban tan trastornados que necesitan de ayuda psicológica. O mejor dicho psiquiátrica.

Hemos conocido los problemas de estos empleados tan especiales gracias a un reportaje publicado en The Verge. En él, un moderador que trabaja en un centro que la red social tiene en la ciudad de Phoenix (Arizona, Estados Unidos) asegura que necesita consumir drogas y alcohol para soportar mentalmente las horribles imágenes y vídeos que tiene que ver a diario.

El peor trabajo del mundo es ser moderador en Facebook (Unsplash)

El hombre asegura que gana 28.800 dólares al año (unos 25.000 euros), una miseria si consideramos que el sueldo medio en esa ciudad es de casi el doble: 54.000 dólares al año.  El moderador no forma parte de la plantilla de Facebook, es un trabajador a tiempo parcial que tiene un contrato con una empresa llamada Cognizant, aunque su trabajo está dedicado al 100% a la red social.

Según el denuncia el artículo, los moderadores experimentaron graves trastornos de salud mental, y que les hicieron llevar a cabo conductas erráticas como mantener sexuales en la oficina y fumar marihuana. Algunos incluso empezaron a creer en las teorías de conspiración que tenían que revisar en Facebook. Y hasta un jefe intermedio comenzó a llevar un arma al trabajo en respuesta a las amenazas de los trabajadores despedidos.

¿Y qué hzio Facebook ante esta situación? “No había nada que estuvieran haciendo por nosotros”, asegura un ex moderador a The Verge, “aparte de esperar que seamos nosotros los que decidamos irnos cuando nos sintiéramos destrozados por dentro”. Pero lo peor de todo, según esa misma fuente, es que la mayoría de las personas que se están deteriorando mentalmente en sus puestos, ni siquiera son conscientes de ello.

“Randy” (nombre falso), un trabajador de control de calidad de Cognizant encargado de revisar los mensajes marcados por los moderadores, dijo que varias veces durante su año en la empresa los moderadores lo abordaron e intimidaron para cambiar sus decisiones. “Me seguían al parking y me decían que iban a golpearme”, aseguró Randy a The Verge.

Los moderadores en la oficina de Phoenix lidiaron con la realidad infernal de sus trabajos teniendo relaciones sexuales en la oficina, en escaleras, baños, garajes de estacionamiento y una sala de lactancia, fumando marihuana en los descansos y bromeando sobre el suicidio. Un ex moderador afirmó que había una broma entre los colegas de que “el tiempo para salir a la azotea” era una forma de hablar del suicidio.

Los moderadores de Facebook tienen que revisar publicaciones gráficas que contengan violencia, discursos violentos, maltrato infantil, contenidos sexuales aberrantes y también deben revisar las teorías de conspiración que se difunden en la web.

Esta última tarea ha hecho que los moderadores desarrollen el trastorno de estrés postraumático y otros problemas de salud mental debilitantes, además de algo muy peculiar: empezar a creer en esas mismas teorías descabelladas, por lo que terminan paranoicos perdidos. Por ejemplo, muchos de ellos consideran que el 11-S fue un ataque planeado por los EE.UU., que el mundo es plano y que el Holocausto fue mentira.

El reportaje se ha hecho viral y ha hecho que Facebook emita un comunicado en el que asegura desconocer estos problemas psicológicos entre sus subcontratados y asegura que exige a las empresas que colaboran con ella en temas de moderación que traten bien a sus empleados. Vamos, que se han lavado las manos.