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El otro frente en Cataluña: la guerra de cifras económicas

Jorge Chamizo – El desafío independentista en Cataluña sigue marcando el ritmo de la actualidad en el conjunto del país. La creciente escalada de la tensión está afectando notablemente a todas las áreas. Muchos se preguntan económicamente cuál es el efecto que está causando todo este clima de tensión. Sobre todo, en el ámbito empresarial. Si está habiendo fuga de empresas o no.

La realidad es que, con el creciente aumento de la presión fiscal y el enroque de la Generalitat, se ha producido una gran sangría empresarial en territorio catalán hacia otras regiones. Los datos de la consultora Axesor así lo respaldan. Y es que hasta 7.956 empresas han trasladado su sede social hacia otras comunidades autónomas entre enero del 2008 y agosto de este mismo ejercicio.

La cifra neta, si se tiene en cuenta las empresas que han recalado en Cataluña y las que han salido, es de una huida de hasta 2.624 compañías. Una muestra de la mella que está haciendo el procés en el ánimo de los empresarios que ven con malos ojos la posibilidad de que Cataluña se termine independizando de España.

Evidentemente se está comenzando a sentir el impacto económico con esta deslocalización de las empresas catalanas. La facturación que se ha trasladado a otras regiones, fuera de Cataluña, en 2016 sobrepasó los 1.300 millones de euros, mientras que entre enero y agosto del 2017 fue de 412,6 millones de euros. Es decir, mucho dinero que se ha perdido debido al desafío separatista.

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Carles Puigdemont, derecha, presidente regional de Cataluña, aplaude junto al vicepresidente Oriol Junqueras, izquierda. (AP Foto/Manu Fernández)

“Asumir riesgo va en el ADN del empresario, pero riesgo con certidumbre; el problema de Cataluña es la incertidumbre”, señalaban fuentes empresariales que recoge el diario ABC en relación a todo este cisma empresarial que se está viviendo en Cataluña.

Sin embargo, hay datos que contrastan con este abandono de empresas de la región y que apuntan a otra dirección. Principalmente porque la inversión extranjera bruta en Cataluña se incrementó en el primer semestre un 20,6% en comparación con los registros de hace un año, según cifras publicadas por el departamento de empresa de la Generalitat. El ministro de Economía, Luis de Guindos, se manifestaba hace pocos días en un sentido similar: todavía no hay fuga de inversión en Cataluña, pero apuntaba una causa: porque nadie se cree la secesión.

En el conjunto de toda España, Cataluña lidera la atracción de inversión extranjera en la industria manufacturera, con un 35,5 % del total, según los datos del gobierno catalán. Además de la industria manufacturera, destaca el comportamiento de otros sectores como el comercio (16,4 %), las actividades inmobiliarias (16,3 %), otros servicios personales (10,4 %) y la hostelería (9,6 %).

Así pues, el baile de cifras es paradójico. La fuga de empresas se constata, mientras que la inversión foránea, de momento, parece seguir entrando. La preocupación de las multinacionales es evidente y lo están haciendo saber. Le dan muy poca crediblidad al intento de secesión ilegal del Gobierno regional, pero saben que la agitación y la inseguridad jurídica son mortales para los negocios. ¿Hasta cuándo? Nadie, por lo pronto, lo sabe.  Pero tras el previsible fiasco del día 1, es posible que se abra un nuevo escenario de sensatez, legalidad y regeneración de la convivencia que orille el fanatismo, la fanfarronería, la impunidad, el sectarismo y la bajeza intelectual y ética de los que han llevado a Cataluña a la etapa más decadente de su historia moderna.

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@jorcha