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El euro, la reforma tabú de la cumbre europea de Sibiu

Por Alex PIGMAN y Clément ZAMPA
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Tres figuritas de monos junto al símbolo del euro en la entrada de la residencia del primer ministro luxemburgués, el 14 de julio de 2011

Ante la falta de consenso, la reforma del euro, uno de los logros más ambiciosos de la integración europea, está llamado a quedar en un segundo plano en Sibiu, Rumanía, donde los líderes de la Unión Europea (UE) debaten este jueves sobre el futuro del bloque.

Tras dos décadas de vida en común, la unión a bombo y platillo de los países que adoptaron la moneda única --19 actualmente-- parece ahora una pareja sin amor, por las divisiones cada vez más asumidas, sobre todo entre países más y menos ricos.

"No nos encontramos en una crisis existencial, pero todavía queda mucho trabajo por hacer. Y dudo mucho que Sibiu nos permita avanzar mucho", explica a la AFP Fabian Zuleeg, director del European Policy Centre en Bruselas.

Los dirigentes prefieren de hecho evitar los asuntos espinosos durante esta reunión, concebida en sus inicios como un nuevo compromiso de los países de la UE a favor de Europa tras la marcha prevista de Reino Unido, que finalmente se aplazó.

"El objetivo de Sibiu no es debatir realmente los asuntos, sino sobre todo mostrar unidad centrándose en los temas de consenso", explica una fuente europea.

Aunque los europeos están de acuerdo en la necesidad de reformar el euro para unificar sus economías nacionales, aún muy dispares, sobre todo después de la reciente crisis de la deuda, no están de acuerdo con el método.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, atribuye esta inacción a la desconfianza de los países más ricos del bloque respecto a los menos ricos, sin dudar en dar sus nombres.

"No hay progresos en la profundización de la unión monetaria porque Países Bajos, Austria y demasiado a menudo Alemania se oponen cuando se trata de solidaridad", lamentó el viernes en el diario económico alemán Handelsblatt.

Según Juncker, "ya no nos amamos los unos a los otros". "Hemos perdido nuestra libido", agregó.

- Planetas alineados -

A su llegada al poder en 2017, el presidente francés, Emmanuel Macron, intentó no obstante relanzar la zona euro, especialmente con la creación de un amplio presupuesto propio e incluso de un ministro de Finanzas europeo.

Al mismo tiempo, Jean-Claude Juncker también presentó sus propuestas, con la esperanza de aprovechar una ligera mejoría de la economía europea para sacarlas adelante.

Sin embargo, las ambiciosas ideas de ambos se rebajaron o, directamente, fueron abandonadas.

"Hace un año [...], muchos de nosotros vimos un alineación de los planetas para hacer avanzar la moneda única", explica a la AFP Nicolas Véron, del centro de reflexión Bruegel, basado en Bruselas.

No es lo que ocurrió. En el seno del Eurogrupo, que reúne a los ministros de Finanzas de la zona euro, "está claro que no se acordará nada importante en un futuro próximo", explica Véron, que lo considera "un poco desolador".

Los sueños de reforma chocaron rápidamente con Países Bajos, al frente de un grupo de pequeños países reticentes conocido como "Liga Hanseática", pero también a las reticencias de Alemania, no siempre públicas.

- "La cruda realidad" -

"La cruda realidad es que tenemos una Unión en la que una parte de la población, principalmente en el noroeste de Europa, quiere marcharse", declaró el martes el ministro holandés de Finanzas, Wopke Hoekstra.

Esta oposición ha reducido a un proyecto casi simbólico la creación de un presupuesto para la zona euro, que los países deberían acabar acordando, y hace más hipotética otra reforma importante: un sistema europeo de garantía de depósitos.

Madrid no pierde la esperanza. En un documento informal que hizo circular entre los países con motivo de la cumbre, España urge a llevar a cabo estas dos reformas, e incluso a la creación de un Tesoro Europeo con capacidad de emitir deuda común.

"La adopción del euro fue el mayor cambio monetario de la Historia", indica España en su documento, subrayando que la moneda única "resistió la peor crisis financiera desde 1929", pero que todavía "queda mucho por hacer" para reforzar su gobernanza.