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La economía del token como alternativa a la globalización: ciudades que ya utilizan sus propias monedas

Sebastián Aguirre
·7 min de lectura
La mayoría de economías de token se soportan en blockchain, dado que este sistema les ofrece confianza para realizar sus transacciones sin intermediaciones. Foto: Getty Image.
La mayoría de economías de token se soportan en blockchain, dado que este sistema les ofrece confianza para realizar sus transacciones sin intermediaciones. Foto: Getty Image.

La crisis económica que afronta el mundo entero como consecuencia de la propagación del coronavirus COVID-19 ha generado la necesidad de reforzar las economías locales, en especial en regiones como Latinoamérica, en donde la Organización Internacional del Trabajo calcula que hay 140 millones de trabajadores informales (2018), es decir el 53 % de la población ocupada.

Ciudades alrededor del planeta como Calgary (Canadá), Viena (Austria), Viladecans (en la provincia de Barcelona, España), y más recientemente Medellín (Colombia), con una prueba piloto focalizada, han tenido experiencias en la adopción de economías de token o monedas comunitarias. Algunos de estos casos están soportados en tecnologías como el blockchain.

Matthias Hafner, director del Centro para la Criptoeconomía, con sede en Zúrich, Suiza, explicó a Yahoo Finanzas que estas monedas comunitarias o tokens tienen en común que no son emitidas por un banco central y solo pueden ser utilizadas en un área determinada. “Algunas posiblemente no sean comercializables y en otros casos su valor está vinculado al valor de la moneda nacional, pero en otros no. Como ocurre en cualquier sistema de oferta y demanda, mientras más tokens estén disponibles, el precio será menor, y así funciona”, agrega.

Su principal beneficio, sostiene Hafner, es que al ser una alternativa de las monedas nacionales, fortalecen el sentido de comunidad y apoyan el consumo local, pero desde una perspectiva macroeconómica, tiene algunos puntos debatibles.

“Habrá un menor fomento de la especialización regional con las monedas locales, y los bancos centrales podrán no estar muy contentos con el argumento de que exista una moneda alternativa, ya que afecta sus posibilidades de controlar los precios y el desempleo. Esto puede ocurrir en países con un banco central fuerte, pero con seguridad no en aquellos donde exista la corrupción”, argumenta el director del Centro para la Criptoeconomía.

Si su uso se diese en una área amplia, el impacto para una economía clásica puede verse en aspectos como:

  • Disminuye la demanda de la moneda nacional, y por tanto su valor.

  • Directamente, disminuye la estabilidad de precios a nivel nacional. Indirectamente, pueden tener un impacto positivo si el banco central debe competir contra ellas.

  • Puede incrementar los precios y la liquidez a nivel regional.

  • Puede incrementar las transacciones entre socios de la misma región.

  • Puede incrementar las inversiones en los créditos que son ofrecidos por los usuarios de la moneda local, y no por los bancos (al no haber intermediación de un banco en la transacción).

El caso canadiense

Quizá el caso que más es utilizado como referente en el mundo es el de Calgary Dollars, moneda que existe desde 1996. Desde esa ciudad, Sierra Love y Gerald Wheatley, directores de The Arusha Center, respondieron a Yahoo Finanzas que esta es una moneda local y complementaria, cuyo uso es restringido en un marketplace o mercado comunitario, con el fin de que quien la posea pueda adquirir bienes y servicios que ofrecen empresas y otros usuarios, y de esta manera se fortalezcan las conexiones en su comunidad y se facilita y alienta el consumo local.

“Mientras más crezca la circulación entre la comunidad, más grandes serán los beneficios económicos de quienes viven allí”, sostienen.

Quienes participan en este intercambio de valor –cuyo signo es C$–, pueden pagar la totalidad o una parte del valor de los productos o servicios con esta moneda.

A general view of Stephen Avenue in Calgary downtown. After the city of Graz in Austria, a main contender for hosting the 2026 Winter Olympics, dropped out of the race, only Stockholm in Sweden, Sapporo in Japan, an Italian city to be named, and the Turkish city of Erzurum, remain in the race with a new front-runner, Calgary, to host the 2026 Olympics. Calgarians could go to the polls Nov. 13 to vote on a potential bid for the 2026 Olympics. On Monday, September 10th, 2018, in Calgary, Alberta, Canada. (Photo by Artur Widak/NurPhoto via Getty Images)
Vista general de la Stephen Avenue, en el centro de Calgary downtown (foto Artur Widak/NurPhoto vía Getty Images)

Según Love y Wheatley, el proyecto de los Calgary Dollars originalmente se llamó “Bow Chinook Barter Community (BCBC)”, aunque la moneda llevaba por nombre “Bow Chinook Hour”. La idea de The Arusha Center era congregar negocios pequeños, cooperativas, sindicatos, y ciudadanos, entre otros estamentos locales.

En 2000, el concejo local de la ciudad presentó una moción que buscara alternativas para que la moneda pudiera ser utilizada para ayudar a negocios pequeños y población vulnerable. Fue en 2002 cuando esta divisa local paso a denominarse Calgary Dollars.

Opera de manera digital e impresa, con denominaciones de 1, 5, 10, 25 y 60 Calgary Dollars, que sirven para hacer las compras en los negocios asociados, que a su vez los pueden devolver como parte del cambio luego de la transacción.

De Canadá a Cataluña

Los mismos creadores de Calgary Dollars llevaron su experiencia a Cataluña. En la ciudad de Viladecans, Sasha Love, Gerard Wheatley y The Arusha Center se unieron con otra firma, Ubiquat, y crearon en 2017 el Vilewatt, la moneda con la que buscan ofrecer un beneficio para “las personas, el planeta y la rentabilidad de las empresas locales”, con el concepto de que “las ciudades alrededor del mundo tienen necesidades similares y pueden compartir una metodología y una tecnología en común para superarlas”.

Si bien, en Barcelona, cuentan los desarrolladores del Vilewatt, ya existían dos ejemplos de monedas locales, el Grama y el REC, esta moneda tiene un propósito muy particular y específico: promover la transición energética entre los ciudadanos en el mediano y el largo plazo, por eso el enfoque, enfatizan, lo están poniendo en las generaciones más jóvenes.

El Vilewatt funciona en ecosistemas digitales, soportado en el sitio web y la app del banco digital Cyclos, que también comparte con los Calgary Dollars.

En palabras simples, los Vilewatt son una especie de puntos que reciben quienes se afilian y realizan ahorros en sus consumos de energía, agua y acueducto. De allí su filiación con la transición energética.

Esos puntos o monedas virtuales las puede consumir en otros productos o servicios que hacen parte del sistema de los Vilewatt.

Los Vienna Token

Otra de las ciudades que ha avanzado en esta economía local es la capital de Austria, Viena, que existe desde diciembre de 2018. Este funciona como un sistema de incentivos, alojado en la tecnología blockchain, y fue desarrollado por la municipalidad, junto con la Universidad de Economía y Negocios de esa ciudad.

Yahoo Finanzas intentó contactar a Shermin Voshmgir, directora del Instituto de Investigación de Criptoeconomía, con sede en Viena, pero debido a la emergencia por el coronavirus no fue posible que respondiera a los interrogantes.

Voshmgir, autora además del libro Token Economy, comenta en su sitio web que los tokens “son para la Web3 (un conjunto de protocolos liderados por blockchain) lo que para los sitios web fue el www en los noventas. Mientras es muy fácil crear un token con solo unas cuantas líneas de códigos, el entendimiento de cómo aplicarlos aún es muy vago”, sostiene.

El portal Cointelegraph en Español recogió unas declaraciones suyas en enero de 2019 en las que explicó que el Vienna Token “podría ser otorgado a cambio de proporcionar comentarios sobre la ciudad, en una aplicación diseñada para pagar el estacionamiento dentro de la ciudad, o para recompensar a los ciudadanos por manejar su bicicletas. Los tokens podrían luego ser cambiadas por algo valioso, como entradas de teatro”.

Debutant dancers line up for the first dance during the annual Opera Ball in Vienna, Austria on February 20, 2020. (Photo by HERBERT NEUBAUER / APA / AFP) / Austria OUT (Photo by HERBERT NEUBAUER/APA/AFP via Getty Images)
El Baile de la Ópera, en Viena, Austria (foto por Herbert Neubauer/APA/AFP vía Getty Images)

El token, de hecho, fue puesto a prueba a partir de febrero de 2020, entre una comunidad cerrada integrada por 1.000 personas; sin embargo, la propagación del COVID-19 hizo que el proyecto fuese suspendido y la app Culture Token retirada de operación.

Una prueba piloto en Medellín

Estos proyectos, cuenta José Fernando Gaviria, un ingeniero electrónico colombiano, apuntan a desarrollar una mínima economía viable, una “tan fuerte y con una masa crítica suficiente para adoptar su propio medio de valor”.

Gaviria es vocero y promotor de Rutanio, un proyecto que se encuentra en fase piloto en Medellín, Colombia, que desde julio de 2019 le ha apuntado a acelerar y transformar empresas que hacen parte de la industria 4.0. Su moneda o token se llama Rutas, y con ellas los integrantes de la comunidad pueden intercambiar bienes y servicios sin que exista ninguna otra intermediación que un ecosistema blockchain, el cual es el escenario de trazabilidad de las transacciones.

“Para lograrlo tenemos tres pilares: una comunidad, una oferta innovadora de productos y servicios, y un mecanismo e incentivos para el intercambio de valor”, sostiene Gaviria.

Hasta ahora, los miembros de la comunidad han desarrollado eventos públicos en los cuales los asistentes pueden pagar su acceso con las Rutas o con dinero corriente, pero se les invita a que pertenezcan a la comunidad Rutanio. “Es como un programa de lealtad, que no pretende reeemplazar al dinero, sino ser un token complementario para mejorar el comercio, fidelizar, eliminar barreras”, cierra Gaviria.

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