Mercados españoles cerrados

Por qué están desapareciendo las discotecas en España

Son malos tiempos para las discotecas. Cada vez, echan el cierre más establecimientos nocturnos de toda la geografía española, incluyendo nombres míticos con años y años de antigüedad. Estos locales tienen los días contados: un estudio de FAD (Fundación de Ayuda contra la drogadicción) revela que solo un 38% de los jóvenes acuden a discotecas con asiduidad, lo que representa un descenso del 30%, en comparación con la misma encuesta realizada diez años atrás.

El declive de las discotecas comenzó con la crisis económica y se mantiene hasta el día de hoy. En 2007, había cerca de 20.000 pubs y 5.000 discotecas y locales con espectáculo en toda España. Ahora, la proporción es de 16.000 bares de copas y apenas 1.800 discotecas, según asegura la Federación de Asociaciones de Ocio Nocturno (FASYDE). Es decir, han desaparecido un 64% de las discotecas del país.

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Las discotecas solo están sobreviviendo en grandes ciudades y lugares turísticos, como Ibiza, en donde se hizo esta fotografía. Imagen: Joseph Branston/Future Music magazine via Getty Images.

No obstante, la progresiva decadencia de estos locales se ha dado de forma dispar. En las grandes ciudades y zonas de playa, las discotecas siguen manteniéndose, debido a la gran demanda de este tipo de ocio en temporada alta. En comunidades de la España vaciada, sin embargo, estos negocios resultan muy poco rentables, porque el tramo de población que los suele frecuentar (de 15 a 29 años) emigra a otras zonas del país, en busca de oportunidades académicas y laborales.

La cultura de la discoteca está desapareciendo

La asociación CEONM (Círculo de empresarios de ocio nocturno de la Comunidad de Madrid), culpa de este descenso a varios factores: el botellón, la competencia desleal y el auge de los festivales. Muchos bares permanecen abiertos hasta altas horas de la madrugada sin licencia, robando clientela a discotecas y pubs. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la mayoría de los jóvenes se mueve por el precio, por lo que prefiere decantarse por la primera opción, al resultar mucho más barata que una discoteca. Lo mismo pasa en el caso del botellón, que gana adeptos, sobre todo, entre los adolescentes, que pueden pasar el rato con amigos a un precio más asequible.

Por otra parte, el ‘afterwork’ o ‘tardeo’, es decir, quedar al salir del trabajo o la universidad y regresar a casa temprano, es cada vez más popular entre los millennials. Además, con la aparición de plataformas como Netflix, los planes más tranquilos, desde casa, han ganado mucho peso. Una encuesta sobre ocio, realizada por la FAD a fecha de 2019, muestra que la juventud española es cada vez más tecnológica.

Chatear o navegar por internet, ver series y películas o jugar a videojuegos han ganado mucha relevancia en los últimos 15 años, mientras que actividades como leer libros, ver la televisión o ir al cine han perdido seguidores.

El propósito de acudir a una discoteca siempre ha sido pasar un buen rato con amigos, pero también ligar y conocer gente nueva, algo que ahora también se puede hacer a través de aplicaciones y redes sociales.

En definitiva, las discotecas están abocadas a desaparecer, a menos que se reinventen de tal forma que puedan hacer la competencia a las nuevas formas de ocio. Y a las que están por venir.

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