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La crisis mata 'la movida' nocturna de Madrid

Elodie CUZIN

Varias personas compran bebidas en el bar Costello, en Madrid, el 5 de diciembre de 2014. Pese a que 'La Movida' hizo famosa la vida nocturna de la capital a mediados de los 70, la recesión, el desempleo y los elevados impuestos han cambiado la noche

'La Movida' hizo famosa la noche de Madrid en todo el mundo en los años '80, pero la crisis, el desempleo y una brusca subida del IVA han asestado un duro golpe a los bares de la capital española, hasta cambiar las costumbres de sus clientes.

Tras cuarenta años de dictadura franquista (1939-1975), la capital española vivió en los años '80 una época de efervescencia artística y festiva bautizada como 'La Movida madrileña', que popularizó su oferta de ocio nocturno, pero los tiempos han cambiado.

"La crisis es innegable (...) y es cierto que ha afectado a todo el país y, como no puede ser menos, a los bares de copas", explica Dani Marín, copropietario del Costello. Abierto en 2005 a pocos metros de la célebre Gran Vía, una céntrica avenida llena de bares y tiendas, el sótano del Costello suena en esta noche de viernes con un concierto de jóvenes talentos del rock, mientras que un piso más arriba, un DJ acompaña con música 'soul' las conversaciones más tranquilas de los clientes sentados en la barra. "Principalmente, es un bajón del consumo. Hay muchas veces que el local está prácticamente igual que podía estar en 2008 de animado, de gente, pero la caja puede llegar a ser el 50% menos", añade Marín.

Doblemente golpeada por el estallido de su burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional, la economía española se hundió hace seis años, con un aumento del desempleo que llegó a afectar a un sujeto activo de cada cuatro.

Con unas históricas medidas de austeridad de fondo, los bares que, como el Costello, organizan conciertos, también se vieron afectados por la fuerte subida del IVA para la cultura, que saltó del 8% al 21% en septiembre de 2012.

- El fin "del jueves" -

El sector de la noche, con más de 30.000 bares y restaurantes, es crucial para la economía madrileña: incluyendo los espectáculos y los casinos, emplea a unas 75.000 personas y contribuye con entre el 3% y el 4,7% en el PIB anual de la región, según las estimaciones, es decir, entre 5.500 y 7.500 millones de euros.

Sin embargo, aunque el crecimiento se ha reactivado tímidamente en 2014, los bolsillos de los españoles no acaban de llenarse, hasta el punto de cambiar las costumbres. "Los jueves hace cuatro años eran un día más del fin de semana. Ahora es un día más de entre semana", señala Marín, considerando que "eso es el cambio más radical y espectacular que hemos vivido".

"Madrid ha perdido un poco de su magia", lamenta Juan Cañadas, un treintañero que, junto a su amiga, se pasea por el animado barrio de Malasaña. "Antes era una ciudad como pueden ser ahora mismo Berlín o Londres, llena de oportunidades, tenías una elección más amplia, ahora, sin embargo, está más limitado", afirma este gestor de redes sociales.

Con la desaceleración del sector, "hemos perdido casi un punto del PIB de la economía" local, dice Vicente Pizcueta, portavoz de una plataforma que reúne a los profesionales de la noche madrileña. Como él, numerosos dueños de bares acusan al Ayuntamiento de no apoyarlos lo suficiente, especialmente, no reprimiendo más la venta ambulante de alcohol en las calles. El Ayuntamiento, por su parte, asegura que "respalda iniciativas que fomentan estos dos sectores" de la gastronomía y el ocio nocturno, como "dos de sus principales atractivos turísticos".

- Lejos de la Movida -

"Me encanta Madrid", dice sonriente Quiara López, una estudiante de 20 años que ha salido con una amiga. Bares o discotecas, "con esta edad, en Madrid tienes de todo", aunque con la crisis, "no queda otra que intentar controlar un poquito lo que gastas".

Del otro lado de la Gran Vía, los clientes llegan pronto al café La Palma, abierto hace 20 años, para la presentación de un libro. Este café hace frente a la crisis "haciendo muchas más historias: si antes hacíamos tres conciertos a la semana, ahora hacemos cinco, dos presentaciones de libros, una obra de teatro. Buscamos hacer más actividades para que la gente tenga un aliciente más para venir", explica su gerente, Germán Hughes, mientras prepara la sala de conciertos contigua. "Los que hacemos la noche, seguimos confiando en que, como todo en la vida, son ciclos y que la rueda de la vida, se revierta pronto", sentencia.