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La conexión del 'Pinocho' de Netflix con el cine español la aleja del cuento

Pinocho en la adaptación de Guillermo del Toro (Netflix © 2022)
Pinocho en la adaptación de Guillermo del Toro (Netflix © 2022)

¿Otra adaptación de Pinocho de la mano de Netflix? Sí, pero lo que el servicio de streaming nos trae en esta ocasión poco o nada tiene que ver con las adaptaciones del cuento a las que estamos habituados, como bien podría ser el caso de las de Disney. No hay más que ver que tras este proyecto está el nombre de Guillermo del Toro, cuyo imaginario visual y ambición por la fantasía no ha parado de darnos aclamados títulos como bien es el caso de la oscarizada La forma del agua, la espectacular Pacific Rim, la comiquera Hellboy o las españolas El laberinto del fauno y El espinazo del diablo. De hecho, por raro que pueda sonar, este Pinocho tiene más que ver con la trayectoria en España del director que con el cuento clásico.

Y es que Guillermo del Toro no se limita a narrarnos la historia de Pinocho, sino que, al igual que pasó con El laberinto del fauno o El espinazo del diablo, usa su vertiente de fantasía como mero contexto para ambientar una historia cruda, emocionante y con base real que nos traslada a la Italia de la II Guerra Mundial, es decir, a cuando el fascismo se impuso en Europa y arrasó con todo lo que pilló a su paso de la mano de dictadores como Mussolini. Y, aunque el cuento del niño de madera y este enfoque puedan parecer completamente adversos, lo cierto es que todo encaja en una mezcla conmovedora entre el cine musical familiar y un drama adulto que se las ingenia para ser accesible para todos los públicos.

Pinocho de Guillermo del Toro no parte de la mera construcción de la marioneta, sino que lo hace desde el duelo de Geppetto por la pérdida de su hijo en un bombardeo en la guerra. Su rabia y tristeza, que la película aborda desde un sentimiento global aplicable a cualquier injusticia política que escapa al control del ciudadano de a pie, se traduce en la creación de su viva imagen en madera, que cobra vida después de que seres del más allá, inspirados por el imaginario visual de la cultura mexicana, deciden conceder el deseo de Geppetto de dar vida a este otro hijo suyo. Sin embargo, Pinocho se encontrará con un mundo abocado por el fascismo, por los sentimientos nacionalistas llevados a los extremos más impensables o por el yugo ahogador de la religión.

Gepetto y Pinocho en la adaptación de Guillermo del Toro (Netflix © 2022)
Gepetto y Pinocho en la adaptación de Guillermo del Toro (Netflix © 2022)

Es decir, el mismo enfoque que tuvieron El espinazo del diablo y El laberinto del fauno. Por ejemplo, el título protagonizado por Ivana Vaquero en 2006 nos contaba cómo una niña, en medio del duro ambiente de la postguerra española, usaba la fantasía para evadirse de la dura realidad bélica que asolaba al país. La unión matrimonial de su madre con un general franquista, la represión que sentía en su nuevo hogar o los retazos del conflicto, la hacían soñar con huir a un mundo de fantasía habitado por faunos, hadas, reyes, princesas o criaturas de lo más variopintas. Es decir, usar lo fantástico para hablar de hechos políticos y denunciar la violencia y el conflicto.

Además, como ocurría también en el orfanato donde se ubicaba la historia de fantasmas de El espinazo del diablo y ahora también en Pinocho, lo hacía desde la visión infantil de su joven protagonista, lo que da un punto de vista más inocente y neutro del mensaje. Y no solo eso, porque la cinta también hablaba de la importancia del ambiente en el que uno es criado y cómo afecta a nuestro desarrollo, que es donde más pone el ojo esta nueva adaptación de Pinocho. De hecho, es aquí donde se encuentra su lado más emocionante, en hablar del legado que dejamos en el mundo a las futuras generaciones, un mensaje actual reflejado en la relación entre Pinocho y Geppetto que te hacer terminar la proyección a lagrima viva.

De hecho, fue el propio Guillermo del Toro quien señaló que su Pinocho completa una trilogía formada por estos dos títulos que dirigió en España. “Las tres películas tienen que ver con la infancia chocando con algo que tiene que ver con la guerra y la violencia”, contaba del Toro en una entrevista con The Hollywood Reporter. “Creo que para mí siempre han sido las películas sobre la paternidad, sobre ser padre o ser hijo. Y creo que en esas iteraciones el fascismo parece estar preocupado por una figura paterna de un tipo diferente y el deseo de entregarnos a nosotros mismos a un padre que unifica el pensamiento. Así que creo que es tanto un trasfondo como algo interesante temáticamente”.

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Del Toro ya usó una estrategia similar con La forma del agua, donde aplicó la misma fórmula de El laberinto del Fauno cambiando la Guerra Civil Española por la Guerra Fría en Estados Unidos y analizar las implicaciones de dicho conflicto. Y si aquel intento se saldó con su gran victoria en los Óscar, este no se queda nada atrás, porque su Pinocho es posiblemente su mejor trabajo en años y una de las historias más emocionantes e impactantes de este 2022. Incluso me atrevo a calificarla como mi favorita de este año. Al ser una cinta de animación en stop-motion es probable que la Academia de Hollywood no la tenga en tanta estima como sí ha tenido a sus trabajos previos, aunque debería llevarse de calle el Óscar a Mejor Película de Animación y tener su hueco entre las nominadas en la categoría principal.

Por último, señalar que por muy adulta que pueda ser la propuesta, especialmente en comparación con cintas tan extremas y violentas como El laberinto del fauno, lo cierto es que es una historia que pueden disfrutar todos los públicos. Pese a su anclaje histórico y realista, el aroma de cuento de hadas siempre está presente y actúa de salvavidas en los momentos más duros. Además de que hablamos de un título animado musical, que siempre son elementos muy vistosos a ojos de los más pequeños. Y por mucho que se aleje del cuento de Pinocho, todos los elementos de su historia original como el hada madrina o la ballena siguen presentes.

Hay situaciones que pueden impactar pero, al final, es de esas películas que no toman a los niños por necios y, por mucho que haya cosas que no estén al alcance de su comprensión, son capaces de hacerles entender temas adultos valiosos de forma amena y sencilla, como bien es el rechazo a la violencia o la importancia del legado que dejamos en el mundo. Y es que Pinocho de Guillermo del Toro es una preciosidad de película que ningún espectador debería perderse.

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