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Comprometerse con el clima, una apuesta arriesgada si las empresas no pasan a la acción

Corentin DAUTREPPE

Activistas del grupo alemán 'Empresarios por el futuro' se manifiestan frente al Ministerio de Finanzas, este viernes 20 de septiembre en Berlín

Cada vez hay más empresas que muestran su apoyo al movimiento por el clima, que este viernes convocó una huelga global, una manera de atraer a los consumidores pero una apuesta arriesgada si las palabras no se traducen en hechos.

Aunque no está seguido de forma masiva, a nivel global hay empresas que han manifestado su voluntad de asociarse a la movilización por el clima del 20 y del 27 de septiembre.

La compañía estadounidense Patagonia, por ejemplo, anunció que cerrará sus 107 tiendas esos dos días "para animar a sus empleados y clientes a participar en la Huelga por el Clima".

SodaStream, una empresa israelí comprada en 2018 por la estadounidense Pepsico, también decretó "el cierre de sus actividades mundiales de comercio electrónico y de su sede" este viernes.

En Alemania, 2.400 empresas se agruparon bajo el lema "Unternehmen for Future" ("Empresarios por el futuro"), y un colectivo incitó a los trabajadores de compañías como Zalando, Delivery Hero o Flixbus a manifestarse con traje de chaqueta para distinguirse del resto.

Los supermercados ecológicos Alnatura, muy populares en Alemania, funcionarán con efectivos reducidos.

Las empresas se ven sometidas a una "presión" tanto "por parte del ciudadano, que nunca había estado tan preocupado por cuestiones medioambientales, como del consumidor", que "pide a las empresas que asuman sus responsabilidades en un ecosistema más amplio", comenta Guénaëlle Gault, directora general del Observatorio Sociedad y Consumo (ObSoCo) de Francia.

Incluso los empleados pueden reclamar cambios en sus empresas: unos 1.500 empleados de Amazon planearon manifestarse este viernes, y explicaron que su empresa, que recientemente fue criticada por la oenegé Greenpeace por su balance de emisiones de gases con efecto invernadero, debía "mostrar un verdadero liderazgo en la cuestión del clima".

En respuesta, Jeff Bezos, fundador de Amazon y hombre más rico del mundo, prometió el jueves que colaborará para que se cumplan los compromisos climáticos del acuerdo de París diez años antes de lo previsto.

Por su parte, Google anunció el jueves que firmó 18 nuevos acuerdos en materia de energía en los sectores eólico y solar, que representarían 1.600 megavatios (MW) en total, para compensar su consumo de electricidad anual con energías renovables.

Pero, si bien esto puede suponer un primer paso, las empresas deberán "asumir verdaderos compromisos, como romper acuerdos comerciales existentes, lo que será más complicado", señala Gault.

- Perfil bajo -

Los grupos que emiten grandes cantidades de gases con efecto invernadero, como los del sector de la industria o de la energía, mantuvieron un perfil bajo respecto a la huelga del viernes, aunque el fabricante de automóviles Scania indicó que prevé "definir un tiempo para sensibilizar" a sus empleados sobre el cambio climático.

"Las empresas no pueden contentarse con un 'greenwahsing'", advierte Gault.

Por su parte, los organizadores del movimiento desconfían de las empresas que quizá solo buscan oportunidades de mejorar su imagen. "Para cambiarlo todo, necesitamos a todo el mundo", comenta Clémence Dubois, de la oenegé 350.org.

"Pero, por supuesto, las acciones dicen más que las palabras. Mañana tocará movilizarse a los trabajadores, el siguiente paso será que las empresas grandes hagan lo mismo, reorientando sus finanzas y cambiando sus prácticas", añade.

Con todo, el especialista en comunicación Jean-Christophe Alquier ver en esta movilización, que califica de "muy joven y simpática, popular, y cuyo eco y mediatización son mundiales", una "formidable plataforma de mercadeo" para las empresas que deseen mostrar "que han incorporado esta noción" medioambiental.

"Incluso con un fundador sincero, una empresa con una vocación próxima a los temas medioambientales, no hay que olvidar que estamos hablando de 'business'", afirma, matizando el carácter "virtuoso" de ese círculo económico en el que se ponen en valor los comportamientos favorables al medio ambiente, en el que "todo el mundo gana".