Mercados españoles cerrados

Comparar hipotecas se complica: la TAE solo refleja el precio sin bonificar

Comparar hipotecas es ahora más difícil

La tasa anual equivalente (TAE) de las hipotecas ha cambiado. Según el Banco de España, ahora este indicador solo debe reflejar cuánto pagaría el cliente en caso de que se le aplicara el interés máximo, es decir, el que tendría el préstamo si no contratara los productos bonificadores propuestos por su entidad. Esto complica la labor de comparar las distintas ofertas hipotecarias, pues la TAE que muestran ahora los bancos es anormalmente elevada. Sin embargo, si tenemos papel, boli y algo de tiempo, descubrir qué hipoteca saldría más a cuenta puede ser relativamente sencillo. 

Hay que consultar el interés bonificado y sin bonificar

Al consultar las condiciones de un préstamo hipotecario concreto, lo primero que debemos tener en cuenta (más allá de su importe y plazo máximos) es su tipo de interés. En concreto, debemos apuntarnos el que se aplicaría si no contratáramos ningún producto adicional del banco y el que se aplicaría si firmáramos los servicios extra propuestos por nuestra entidad.

Si el banco publica en su página web las condiciones de sus hipotecas, ahí mismo debería aparecer el interés aplicado con la máxima bonificación y sin ella. Y si no lo hace, en las oficinas nos pueden proporcionar esa información. Además, ese dato lo encontraremos en el tercer apartado de la Ficha de Información Precontractual (FIPRE), un documento en el que aparecen las características genéricas aplicadas del crédito y que la entidad está obligada a entregarnos si se lo pedimos.

Artículos relacionados que te pueden interesar:

Imaginemos, por ejemplo, que nos interesa la Hipoteca Open Fija de Openbank. Si consultamos el portal online de este banco, veremos que a 30 años nos aplicaría un interés del 3,05%, que podríamos rebajar hasta el 1,85% si, a cambio, domiciliáramos unos ingresos recurrentes de un mínimo de 900 euros.

Ojo con el precio de los productos combinados

Lo siguiente que nos tendríamos que apuntar sería el precio de los distintos productos combinados, que son los que el banco nos puede proponer para rebajarnos el interés del crédito hipotecario. Aquí entrarían las primas de posibles seguros de hogar o de vida, las comisiones de posibles tarjetas de crédito o de planes de pensiones, etc.

Gracias a esta información, podremos saber cuánto pagaríamos por esos productos, lo que nos permitirá valorar si nos conviene contratarlos para que nos bonifiquen el tipo de interés. También es importante que consultemos las condiciones de esos servicios combinados: si hay que mantener domiciliada una nómina con un importe mínimo, si hay que gastar una suma determinada cada año con una tarjeta…

Como en el caso del interés, los bancos nos informarán en su web o en sus oficinas sobre el coste y las condiciones de estos servicios adicionales. Y si consultamos la FIPRE de la hipoteca, encontraremos esos datos en los apartados cuatro y cinco

No hay que olvidarse de las comisiones

Finalmente, tenemos que apuntarnos si el banco nos cobraría una comisión de apertura y si nos aplicaría otras compensaciones por amortización anticipada, novación o subrogación. Asimismo, podemos mirar si la entidad nos pagaría la tasación, lo que nos ahorraría unos cientos de euros.

Con toda esta información en la mano, podremos calcular el precio total de la hipoteca, tanto con la bonificación máxima ofrecida por el banco como sin ella. Y al repetir el mismo proceso con otras ofertas, podremos compararlas con facilidad para saber cuál nos saldría más barata y cuál nos resultaría más conveniente en función de nuestras necesidades.