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Brexit duro, frontera dura para 6.000 acciones: Lionel Laurent

Lionel Laurent
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Brexit duro, frontera dura para 6.000 acciones: Lionel Laurent

(Bloomberg) -- Estamos a ocho días de la fecha límite oficial del brexit y las cosas no van bien. Westminster es un desorden, el acuerdo de Theresa May se desmorona y los líderes de la UE no están seguros de cómo retrasar el desastre, si es que lo hacen.

En medio de políticos incapaces de arreglar las cosas, los pocos adultos presentes en el lugar han sido supervisores financieros europeos y británicos. Se han tomado medidas tranquilizadoras para calmar a los inversionistas en caso de un brexit sin acuerdo, que prometen preservar la continuidad en áreas críticas del sistema financiero, como el mercado de derivados avaluado en US$400 billones. Ha surgido una especie de tregua.

Sin embargo, el tóxico ambiente político también está empezando a infectar a los reguladores. Esta semana, la Autoridad Europea de Valores y Mercados de la UE (AEVM), lanzó silenciosamente una granada al describir el impacto en el mercado bursátil de un brexit sin acuerdo (que técnicamente aún podría ocurrir el 29 de marzo). Proporcionó una lista de 6.000 acciones líquidas que deberían comercializarse en el territorio de la UE para cumplir con sus normas de supervisión. Aproximadamente 14 de ellas pertenecen a acciones cotizadas en el Reino Unido, incluidos gigantes del índice FTSE 100 como Vodafone Group Plc, BP Plc y GlaxoSmithKline Plc. Por lo tanto, cualquier empresa de inversión regulada en la UE que desee comprar una parte de Vodafone, que después de una salida sin acuerdo tendría sede fuera de la UE, deberá asegurarse de que la negociación se efectuó en el continente. En resumen: una frontera dura para el mercado bursátil.

El daño podría ser enorme una vez que tengan en cuenta las posibles represalias. La autoridad financiera del Reino Unido (FCA, por sus siglas en inglés) advirtió a la AEVM que también tendría que elaborar reglas comerciales ante un escenario sin acuerdo, y que podría haber un "gran grado de superposición" con la lista de la AEVM.

Imaginemos lo que sería decirle a las empresas de inversión en el Reino Unido que deben negociar miles de acciones europeas líquidas en suelo británico, incluidos gigantes como Total SA o Siemens AG. Sería como gritar "fuego" en un teatro lleno de gente: la liquidez de estas acciones se vería afectada de la noche a la mañana. El dolor de cabeza de dividir las oficinas comerciales entre Londres y París o Frankfurt (o donde sea) puede parecer menos molesto que renunciar por completo a algunas acciones. El perdedor final sería el consumidor -inversionistas minoristas y fondos de pensiones- que pagaría el costo adicional de esta doble regulación y una menor actividad del mercado, según David Berney de Ergo Consultancy.

Cualquier división bidireccional afectaría especialmente a unas 230 acciones europeas con una participación aproximada de 50-50 en volúmenes comerciales entre el Reino Unido y el continente, según la firma de tecnología comercial Fidessa. Se estima que estas acciones representaron 2 billones de euros en operaciones en 2017.

Es difícil detectar lo que ganarán los europeos a largo plazo. Cualquier sueño de acaparar franjas de las operaciones del mercado bursátil probablemente será de corta duración. En todo caso, repentinamente EE.UU. sería la mejor opción. Un único y profundo pozo de liquidez para las empresas que buscan cotizar suena mejor que dos pozos con poca profundidad.

Para evitar este resultado caótico se necesita pragmatismo, en un momento en que bastante falta hace en el programa. La UE podría decidir que el Reino Unido es un país equivalente en términos regulatorios, incluso después de un brexit difícil. Es una decisión puramente política y, sin duda, sería más fácil si Westminster se suscribiera al acuerdo del brexit de la primera ministra, Theresa May, antes de que se cumpla el plazo. Si eso ocurriera, toda esta incertidumbre se evaporaría, pero así como están las cosas, a nadie le agradarían las posibilidades de May. Su decisión de culpar a los legisladores por su difícil situación no ha sido muy bien recibida en la Cámara de los Comunes.

De cualquier manera, los inversionistas han podido darse una idea sobre las tensiones normativas y políticas que podrían estar a punto de fracturar al mayor mercado único del mundo. No se visualiza un buen panorama.

Nota Original:Hard Brexit Means a Hard Border for 6,000 Stocks: Lionel Laurent

Reportero en la nota original: Lionel Laurent en London, llaurent2@bloomberg.net

Editor responsable de la nota original: James Boxell, jboxell@bloomberg.net

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